Pregón Moya 2026
Pregón Moya 2026
La Villa de Moya inaugura sus fiestas de San Antonio de Padua con un pregón cargado de identidad, memoria y orgullo
  • Roberto Rivero reivindica las raíces, la convivencia entre generaciones y el valor de mantener viva la esencia moyense en el arranque de unas fiestas que congregaron a cientos de vecinos

La Villa de Moya dio este viernes el pistoletazo de salida a sus tradicionales fiestas en honor a San Antonio de Padua con una noche marcada por la emoción, la música y el sentimiento de pertenencia. El balcón de la Casa-Museo Tomás Morales acogió el pregón inaugural a cargo de don Roberto Rivero García, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria e Hijo Adoptivo del municipio, quien ofreció una intervención profundamente humana y cercana en la que reivindicó la historia, las raíces y la identidad de la Villa de Moya.

El pregonero recordó que la invitación para asumir esta responsabilidad llegó en una fecha muy especial para todos los moyenses, el día de la Función de Nuestra Señora de Candelaria, una jornada especialmente significativa para el municipio y para quien ha compartido durante años en su vida cotidiana.

Ante una plaza repleta de vecinos y vecinas, Roberto Rivero definió las fiestas como mucho más que un programa de actos. «Las fiestas son mucho más que música, luces y encuentros. Son memoria compartida, abrazos que se reencuentran, tradiciones que pasan de generación en generación y la alegría sencilla de sentirnos comunidad», señaló.

A lo largo de su intervención, el párroco realizó un recorrido por los valores que han definido históricamente a la Villa de Moya, poniendo el foco en el esfuerzo de sus gentes, en el legado transmitido por quienes construyeron el municipio y en la necesidad de afrontar el futuro sin renunciar a aquello que hace único al pueblo.

«Nuestro futuro solo es verdadero si brota de nuestras raíces», afirmó, recordando que la Villa de Moya «siempre se ha levantado desde dentro», gracias al trabajo, el sacrificio y la capacidad de superación de generaciones de vecinos que encontraron en la agricultura, en la solidaridad y en el esfuerzo compartido las herramientas para construir comunidad.

Durante el pregón también hubo espacio para reflexionar sobre los desafíos de la sociedad actual. Rivero advirtió sobre la velocidad a la que cambia el mundo y defendió la importancia de preservar valores esenciales como el respeto, la convivencia vecinal y el contacto humano. «El gran reto es ser un pueblo del siglo XXI sin dejar de ser nuestra Villa de siempre», expresó, insistiendo en que el desarrollo y la modernidad no deben estar reñidos con la conservación de la identidad local, el patrimonio natural y las tradiciones que forman parte del alma del municipio.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando dedicó unas palabras a los mayores, a quienes definió como «la enciclopedia viva» de la Villa de Moya. «En sus espaldas están los secretos de este pueblo», afirmó, animándoles a seguir compartiendo sus experiencias y enseñanzas con las nuevas generaciones. Asimismo, dirigió un mensaje especial a los jóvenes, invitándoles a implicarse activamente en la construcción del futuro del municipio. «Necesitamos sus manos, sus ideas, su preparación y su energía. Traigan lo nuevo sin olvidar la sabiduría que tienen en casa», señaló.

El alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, agradeció la generosidad y el cariño con los que Roberto Rivero asumió el pregón y destacó que «sus palabras han sabido reflejar perfectamente lo que somos como pueblo. Un municipio orgulloso de sus raíces, de sus tradiciones y de las personas que lo han construido generación tras generación. Ha sido un pregón lleno de sentimiento que invita a mirar al futuro sin olvidar de dónde venimos».

Por su parte, el concejal de Festejos, Octavio Suárez, puso en valor el mensaje transmitido por el pregonero. «Roberto Rivero nos recordó la importancia de mantener viva nuestra identidad y de seguir construyendo comunidad, siendo él desde hace años un pilar fundamental desde su juventud siempre con la mano tendida”.

La velada continuó con el concierto conmemorativo del 125 aniversario de la Agrupación Musical Cumbres y Costas, una actuación cargada de simbolismo que rindió homenaje a una de las entidades culturales con mayor trayectoria del municipio.

Tras el acto institucional, la celebración se trasladó a la Plaza del Árbol Redondo, donde la actuación de Reina de Sal puso la banda sonora a la primera gran noche de unas fiestas que durante las próximas semanas volverán a convertir a la Villa de Moya en punto de encuentro para vecinos, vecinas y visitantes de toda la isla.

Con el pregón de Roberto Rivero quedan oficialmente inauguradas unas fiestas que, tal y como recordó el propio párroco en sus palabras finales, son también una oportunidad para detenerse, recordar quiénes somos y reafirmar el deseo compartido de seguir siendo, orgullosamente, la Villa de Moya.

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La Fiscalía Entre El Fuego Político Y La Ley
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La Fiscalía entre el fuego político y la ley “cuando el Estado deja de disimular”

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Pero su utilización como mensaje político en un caso de enorme sensibilidad revela, una “alineación institucional”, que debería preocupar a cualquier demócrata. Más aún cuando la Fiscalía no se limita a exponer su posición jurídica, sino que acusa, nada menos que al juez instructor de “inventarse una confabulación”; un lenguaje impropio de un órgano que debe representar la neutralidad del Estado. “La Abogacía del Estado”, por su parte, debería defender los intereses del Estado, no los del Ejecutivo. Sin embargo, en los casos que afectan al Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, su actuación parece cada vez más sincronizada con la del Ministerio Fiscal. (¿De quién depende la fiscalía?), y esa sincronización erosiona la separación entre Estado y Gobierno, una separación que es esencial para la salud democrática, pero que el mentado Pedro Sánchez, alumno aventajado de Zapatero y admirador del chavismo más puros y rancio, no quiere o no se ha enterado que, para una España europea y democrática, no cuela, ni con vaselina. “La deriva institucional: cuando el poder deja de disimular” Lo que inquieta no es solo este caso. “Es la trayectoria” en sí misma. Los nombres que se acumulan en la percepción pública —Pumpido, Tezanos, Lola, Ortíz, Peramato, etc, etc, — no son anécdotas aisladas, sino señales de una “degeneración institucional”, en toda regla, que tristemente avanza dio a día y sin pausa. La democracia no se rompe de golpe. Se desgasta. Se contamina. Se llena de gestos que, sumados, revelan una tendencia; la subordinación del Estado al Gobierno. Cuando la Fiscalía, como la actual, actúa como defensa jurídica del Ejecutivo, cuando la Abogacía del Estado actúa como el brazo técnico del sanchismo, cuando los titulares parecen redactados para proteger al poder, el sistema entero se inclina y termina derrumbándose como la torre de Babel. Y lo más peligroso es que el gobierno social comunista actual ya ni siquiera disimula. “La mar risada del Estado” Los marinos, viejos lobos de mar, como este maúro de Telde que suscribe, lo sabemos bien: “la mar risada es traicionera”. Parece calma, parece dócil, parece segura. Pero debajo se mueve una fuerza silenciosa que puede tumbar al barco más sólido. Y este buque que es el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ya solo lo sustenta, los ex etarras de Bildu, pues todavía les queda, que Marlaska les saque de la cárcel a unos cuantos criminales que les quedan pagando sus crímenes, y los “anti todo” comunistas de Sumar, que cuando se les acabe “el actual chollo” se van a tener que poner “a currar como todo cristo”, y a ver a dónde van a ir esa pandilla de fumados, caducos y trasnochados. Porque los otros dos partidos (vascos y catalanes), ya arriaron los botes salvavidas y se han alejado del barco, para que no los arrastre la corriente que a su alrededor se produce, cuando se éste se esté hundiendo sin remedio. España navega ahora en esa mar engañosa. La superficie parece tranquila: instituciones funcionando, comunicados solemnes, lenguaje jurídico impecable. Pero bajo esa superficie se mueve una corriente profunda, que es la erosión de la independencia institucional. La pregunta ya no es si este caso importa. La pregunta es si estamos dispuestos a aceptar que la Fiscalía sea “el ariete político del Gobierno”. Porque cuando eso ocurre, el Estado deja de ser Estado. Y la democracia deja de ser democracia para convertirse en una especie de “chavismo bananero” con piel de cordero manso. El barco aún flota. Pero el agua, compañero, “siempre termina entrando”. Y de un momento a otro escucharemos…. ¡Abandonen el barco! ¡Maricón el ultimo! Y no se preocupen por salvar el “joyero zapatero” o a los