Cartel Anunciador Del Pregón De Las Fiestas Principales De San Isidro 2026
Cartel Anunciador Del Pregón De Las Fiestas Principales De San Isidro 2026
Teodoro Sosa pregonará este viernes las Fiestas Principales de San Isidro

Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar, será el encargado de pronunciar este viernes el pregón de las Fiestas Principales de San Isidro 2026, un acto que marcará el inicio de los días grandes del barrio. La designación del primer edil como pregonero fue realizada por la Asociación de Vecinos El Labrador, en reconocimiento a su vinculación con este núcleo poblacional y su trayectoria institucional.

El pregón tendrá lugar este viernes 1 de mayo a las 19.30 horas en la Iglesia de San Isidro, dentro del programa festivo presentado recientemente, que incluye numerosos actos tradicionales, culturales y religiosos. Al término del Pregón se celebrará una actuación de la Compañía Pieles con el espectáculo ‘Canto al trabajo’ en la Plaza de San Isidro.

En palabras del propio alcalde, «después de tantos años compartiendo camino con este barrio, formar parte de este momento es uno de los mayores honores que he recibido. Durante la elaboración del Pregón no he parado de emocionarme recordando a tantas personas del barrio que me han influido y a las que siempre guardaré en mi corazón”.

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Eduardo García Benítez
Noticias Culturales
NGC

Eduardo García Benítez: El poeta que aprendió a sembrar versos sobre la piel

Bajo el antiguo pseudónimo de E. Savinien, el escritor aruquense ha cautivado a miles de lectores. Hoy, despojado de su máscara, nos revela la mirada profunda detrás de una de las líricas más apasionadas de la literatura canaria actual. Hay nombres que se escriben con tinta y otros que se graban a fuego. Durante mucho tiempo, en los círculos literarios y en los rincones más románticos de la red, circulaba un nombre que parecía rescatado de una novela del siglo XIX: E. Savinien. Se trataba de una voz enigmática, una suerte de «héroe romántico» moderno que llegaba a los corazones con una delicadeza casi quirúrgica, pero de quien poco se sabía más allá de su capacidad para conmover. Sin embargo, el misterio ha dado paso al hombre. Detrás de esa estela de romanticismo se encuentra Eduardo García Benítez, un poeta natural de Arucas que ha decidido que ya es hora de poner rostro a la palabra. Y lo hace con unos ojos negros, profundos, que parecen captar cualquier atisbo de belleza o melancolía que flote en el aire, transformándolo inmediatamente en métrica y sentimiento. Una poética de la siembra Lo que diferencia a García Benítez de otros autores contemporáneos es su fisicidad. Eduardo no escribe al amor como un concepto abstracto o lejano; su poesía se siente, se toca y se padece. Posee la extraña habilidad de sembrar versos con la misma precisión y urgencia con la que se siembran besos. En su obra, la piel es el lienzo y la palabra es el surco. Hay una conexión telúrica en su estilo, quizás heredada de esa Arucas de piedra y verde, que le permite hablar de la pasión sin caer en el cliché. Sus poemas son, en esencia, encuentros: Pasión sin filtros: Una entrega absoluta que no teme a la vulnerabilidad. Dualidad: El equilibrio perfecto entre la elegancia del antiguo Savinien y la honestidad cruda de García Benítez. Identidad: El arraigo a su tierra como motor de una sensibilidad universal. El rostro tras la rima Conocer a Eduardo es comprender que su poesía no es un disfraz, sino una extensión de su propia mirada. Al dejar atrás el refugio del pseudónimo, el poeta no solo nos regala sus textos, sino su transparencia. Esos «maravillosos ojos negros» de los que hablan quienes le conocen no son solo un rasgo físico, sino el espejo de alguien que no permite que la poesía pase de largo sin ser invitada a quedarse. En un mundo digital saturado de textos vacíos y sentimientos prefabricados, la irrupción de Eduardo García Benítez es un recordatorio de que el romanticismo no ha muerto; simplemente estaba esperando a que alguien con la valentía suficiente volviera a sembrarlo con la punta de los dedos. Arucas tiene en Eduardo una voz que no dejará indiferente a nadie. Porque, al final del día, todos buscamos a alguien que sepa leernos la piel como si fuera un libro abierto.