Parón de la GC-21 Carretera Tamaraceite-Teror por falta de recursos económicos para terminar la vía

Nueva Canarias en Teror quiere denunciar el inminente parón de la Carretera de Teror la GC- 21, que perjudica seriamente y amenaza la economía maltrecha de la Villa.

La falta de previsión del área de Carreteras del Cabildo de Gran Canaria que dirige el Partido Socialista deja parada sine die la vía, asfixiando la economía del municipio.

Nueva Canarias en Teror, pone el acento en una carretera necesaria para el desarrollo económico del municipio, que debió haber empezado hace años y que una licitación con un precio por debajo de la obra real pudiera ocasionar este perjuicio. Baste decir que una licitación de obra por debajo del verdadero precio, que salía a licitación por 6 millones y cuyo coste real es de 10 millones, fue adjudicada, con lo que se supone una baja temeraria de 4 millones, y esto ha hecho que a día de hoy la empresa diga que no tiene solvencia para terminar la vía, que hay imprevistos que no se contemplaron en el proyecto de adjudicación y que por ello no se va a poder terminar la vía sin un nuevo presupuesto.

En la actualidad no existe ese presupuesto nuevo y además los técnicos de área de carreteras tendrán que ver la ejecución de las obras y supervisar y validar esos imprevistos, quedando paralizada la obra hasta no se sabe aún.  Para “más inri” la carretera tendrá que permanecer cerrada “sine die” porque ésta no cumple con parámetros de seguridad para la circulación, puesto que hay taludes y muros que podrían no estar en condiciones y podría haber desprendimientos que no se pueden prever, con lo que la vía permanecerá cerrada por tiempo indefinido.

Nueva Canarias en Teror pide inmediatamente una nueva adjudicación que termine lo antes posible la carretera y medidas compensatorias para los afectados del cierre de la vía, sobre todo el comercio y los restaurantes que estaban en la carretera, además del perjuicio que ocasiona a los trabajadores aguadores de la principal empresa que tiene Teror, Aguas de Teror y que sufren los gastos de combustible que nadie les compensa. Los estudiantes de la Villa que van a la universidad han visto incrementadas sus dificultades para acceder a la misma por la vía y por los costes de ir por otra ruta como la de Arucas, teniendo que coger más guaguas, con el consiguiente incremento económico.  El comercio en general se ha resentido, particularmente en el mercadillo municipal donde cada día es más difícil mantener los pequeños puestos locales ante la disminución de visitantes.

El municipio de Teror agoniza ante la falta de acceso y se queda aislada, pretendiendo el grupo municipal que este sea un municipio dormitorio, sin ningún futuro de empleo para nuestras gentes.

Nueva Canarias en Teror, solicita urgentemente un pleno monográfico y extraordinario para abordar el grave problema que significa la paralización de las obras y no descarta movilizaciones de la población de Teror para reivindicar que la vía se reanude y se termine lo antes posible.

Acuerdos que solicita al pleno de la corporación de manera urgente:

  1. Reunión urgente con los responsables del área de Carreteras para impedir que las obras se paralicen y que se adjudique lo antes posible el próximo contrato.
  2. Que se tengan en cuenta medidas de compensación con los principales afectados comercios y restaurantes de la vía que se han quedado sin el desarrollo de su negocio.
  3. Que se acondicione la carretera para que pueda abrirse con mayados y refuerzo de taludes y muros y/o cualquier otra medida técnica para que sea segura.
  4. Que se habiliten partidas necesarias para bonificar el transporte a los jóvenes estudiantes que han visto incrementados sus costes por tener que utilizar más servicios públicos de transporte.
  5. Desde el ayuntamiento: se ofrezcan becas al transporte a los estudiantes, que se eliminen las tasas a los comerciantes de los mercadillos, haciendo que no se pague por el uso de suelo público mientras dure el cierre de la carretera.
  6. Que se dejen sin impuestos IAE y tasas impositivas para los comerciantes de Teror que han visto perjudicados sus negocios por el cierre de la carretera.
  7.  Que se agilicen las licencias de apertura de nuevos negocios.
  8. Que desde Aguas de Teror, se bonifique el transporte con descuento en gasolineras de Teror a los Aguadores que hacen sus repartos y que han visto incrementar sus gastos por el combustible.
  9. Que los vecinos y vecinas que se han quedado aislados como el Barranco del Zapatero o la Hoya puedan tener salidas para las palmas y para la villa de Teror, en condiciones de seguridad.
  10. Que se efectué una campaña de promoción de nuestro municipio para atraer al gran público visitante.

Estas medidas paliativas ayudarán a los comercios de la zona a poder subsistir en este periodo de incertidumbre y de merma de sus negocios.

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Redacción NorteGranCanaria

Venezuela y… ¿Qué hay de lo mío?

Venezuela y… ¿Qué hay de lo mío? “Escribo este articulo con mi pluma mojada en salitre, mi amor por Venezuela; segunda patria, y el faro del corazón encendido”.   Por: Julio César González Padrón Hay países que no navegan, sobreviven. Países que avanzan como cascos agujereados, remendados con promesas rotas, empujados por un pueblo que ya no rema por esperanza, sino por pura supervivencia. Venezuela, mi Venezuela del alma, es uno de ellos. Un barco que lleva años atrapado en una tormenta que no figura en ningún atlas, una tormenta que el mundo observa desde la distancia como quien mira un naufragio ajeno y decide que no es asunto suyo. Un barco a quien tanto debemos los españoles y muy especialmente los canarios. El 3 de enero, la operación “Resolución Absoluta” del ejército estadounidense, detuvo al dictador Nicolás Maduro y a su esposa Delcy Rodríguez. El mundo entero creyó escuchar el crujido del casco chavista partiéndose en dos. Muchos venezolanos, agotados de remar contra la miseria, sintieron que por fin la tormenta cedía, que el horizonte se abría, que la historia —esa vieja capitana caprichosa— había decidido mover ficha. Pero ocho meses después, la mar —que nunca engaña— nos escupe la verdad en la cara y “el régimen chavista sigue en pie”. No solo en pie, sino que “más vivo y sano que nunca”, sostenido por intereses extranjeros, por silencios cómplices, cobardes y por mediadores que ya no meden, sino que protegen. Washington, con Donald Trump al timón, ha demostrado que la democracia venezolana le importa menos que un bidón de petróleo. La libertad del pueblo venezolano no es prioridad para “el rubio pistolero de aldea del salvaje oeste americano”. Claro, la única prioridad “son las riquezas del subsuelo de Venezuela”. Y mientras tanto, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero continúa apareciendo en Caracas como si fuera el farero oficial del chavismo, encendiendo luces que solo iluminan a los verdugos y dejando en sombra a las víctimas. Su apoyo al régimen chavista —siempre presentado como “mediación”, “diálogo” o “puentes”— se ha convertido en un misterio que huele a humedad, a camarote cerrado demasiado tiempo. Porque mientras Venezuela se hundía, el traidor de Zapatero insistía en lavar la cara del chavismo,en defender lo indefendible, en justificar lo injustificable, en blanquear lo que ya no admitía más pintura. El traidor e impresentable “joyero” del Zapatero, bajo mi opinión, no era mediador: “era el práctico del puerto chavista”, guiando al régimen entre arrecifes diplomáticos para que no encallara. Un hombre que hablaba de diálogo, mientras ignoraba torturas, desapariciones, censura y hambre. Un hombre que parecía y parece actualmente con su discípulo aventajado Pedro Sánchez, más preocupados por salvar sus respectivas reputaciones y las del chavismo, que por salvar al hermano pueblo venezolano. Los viejos lobos de mar —los que hemos visto barcos hundirse por culpa de capitanes que juraban tenerlo todo bajo control— sabemos reconocer cuando una operación militar no es una liberación, sino un simple cambio de manos. Y eso fue desgraciadamente la operación Yankee “Resolución Absoluta; un relevo de timón, no un cambio de rumbo”. Porque el chavismo, aunque descabezado, sigue respirando. Sigue mandando. Sigue saqueando. Sigue oprimiendo. Y lo hace con la bendición de quienes deberían exigir democracia, no negociar con su ausencia. Si, lamentablemente ocho meses después, el régimen chavista sigue en pie. No solo en pie, sino, además, “reorganizado, rearmado, reoxigenado”. Como esos cascos podridos que, aunque deberían hundirse, flotan porque alguien desde fuera les sigue apuntalando las cuadernas. Los presos políticos han sido liberados a cuentagotas, con condiciones que más parecen cadenas invisibles que gestos de justicia. Por eso, la pregunta que resuena hoy en Venezuela y en los que amamos a ese gran país hermano, del cual nos sentimos parte inseparable los canarios —y en la conciencia de quienes aún conservan dignidad— es un rugido que atraviesa océanos… ¿Para cuándo la liberación total del pueblo venezolano? ¿Para cuándo el regreso a un régimen democrático que no dependa de la voluntad de un líder extranjero ni de los intereses de una potencia? ¿Para cuándo el fin de los silencios, de las excusas, de los mediadores que ya no median, de los aliados que ya no ayudan, de los enemigos que ya no asustan? Porque no nos engañemos, la libertad no llega por decreto. No llega por operaciones militares. No llega por promesas de líderes que miran más al subsuelo que a la gente, como es el caso del “pistolero rubio americano, Donal Trump”. La libertad llega cuando un pueblo decide que ya no quiere ser espectador, sino capitán de su propio destino. Cuando la comunidad internacional deja de mirar hacia otro lado. Cuando los aliados dejan de ser cómplices. Cuando los enemigos dejan de ser excusas, cuando un pueblo entero pone “sus cojones sobre la mesa” y grita… ¡Basta ya! Soy venezolano y por mis venas circula sangre española e isleña. Venezuela no necesita salvadores. Necesita “horizonte” como que el que le señaló Simón Bolívar en 1810, y ese horizonte solo llegará de nuevo, cuando la presión interna y externa coincidan en un punto; “el respeto absoluto a los derechos humanos y a la voluntad popular”. Mientras tanto, el pueblo venezolano, nuestros hermanos, sigue esperando, como un marinero que mira al océano y pregunta, con la paciencia rota y el alma en guardia: “¿Y de lo mío… pá cuándo compadre?”   Muchos venezolanos, y no pocos españoles, especialmente canarios, que sentimos a este país como nuestra segunda patria, nos preguntamos… ¿Qué clase de brújula usa el presidente Trump? ¿Quizás o tal vez una brújula que siempre apunta hacia Caracas y a las riquezas de su subsuelo, pero nunca hacia la libertad real del pueblo llano venezolano? ¿Una brújula que parece más interesada en proteger a los capitanes del naufragio que en rescatar a los pasajeros? Los marinos veteranos —los que hemos visto demasiados naufragios como para creer, y ya tenemos “clacas” incrustadas hasta en los “c….” de tanta mar navegada, sabemos distinguir a un pulpo de