El Ayuntamiento de la Villa de Moya redacta con los empresarios el Plan Director de la Zona Comercial Abierta del municipio
  • Un documento estratégico, cuya redacción ha sido financiada por la Consejería de Industria y Comercio del Cabildo de Gran Canaria, que tiene como objetivo mejorar e incentivar la economía local y el espacio público del casco urbano del municipio norteño 
  • Plantea el horizonte de 2025 y un presupuesto de 3,6 millones de euros para la ejecución completa de los diferentes programas y medidas para el impulso y revitalización del comercio local; mejora de la movilidad; calidad ambiental y calidad de acogida del público; y la promoción y dinamización de la ZCA 

El Ayuntamiento de la Villa de Moya presentó a los empresarios y ciudadanos moyenses en general, el Plan Director de la Zona Comercial Abierta redactado para mejorar e incentivar la economía local y el espacio público del casco urbano del municipio norteño, donde se concentra gran parte del tejido empresarial de la Villa. Un documento estratégico, financiado por la Consejería de Industria y Comercio del Cabildo de Gran Canaria, que para lograr este fin incluye una decena de puntos como el análisis y diagnóstico de la situación actual de la zona, ámbito de actuación, proceso participativo, estrategias y las fases de implementación del proyecto. Además de los objetivos, entre los que cabe destacar la estimulación del comercio; la recuperación, mantenimiento y promoción del centro tradicional de compras de la Villa de Moya, con mejoras de las infraestructuras y servicios; fomentar la competencia entre las distintas tipologías comerciales; o mejorar la calidad ambiental, la acogida a los usuarios y la movilidad, con condiciones de confort, accesibilidad y eficiencia.

“Queremos seguir dinamizando y potenciando la actividad empresarial en el casco de nuestro municipio como el nicho de oportunidades que es pero, también, como una manera de incentivar la creación de empleo y el emprendimiento, sobre todo, de los jóvenes”, manifestó el alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso. Quien recalcó que la Zona Comercial Abierta moyense “reúne unas infraestructuras y espacios al aire libre en magníficas condiciones para atender las demandas de los usuarios del municipio y ser un punto de compras de referencia en el Norte de la isla”; si bien subrayó que “es necesario impulsar la zona con una estrategia bien definida y que aúne la colaboración de empresarios y vecinos para definir entre todos el casco urbano que queremos”. En este sentido, explicó Afonso, “el esfuerzo que realizamos desde el Ayuntamiento por dinamizar el municipio con todo tipo de actividades y eventos durante el año, debe de verse refrendado por quienes regentan negocios en la zona”. Por eso, concluyó el máximo edil, “este Plan Director nos permitirá, a medio-largo plazo, aumentar la competitividad y productividad de los comercios y seguir atrayendo visitantes a nuestro municipio, como un destino de cultura, ocio, gastronomía y también de compras”.

El Plan Director de la Zona Comercial Abierta de la Villa de Moya plantea el horizonte de 2025 y un presupuesto de 3,6 millones de euros para la ejecución completa de los diferentes programas y medidas enunciadas con el fin de mejorar sustancialmente el tejido comercial moyense y el espacio urbano en el que se integra. E incluye el programa de impulso y revitalización del comercio local; mejora de la movilidad; calidad ambiental y calidad de acogida del público; y la promoción y dinamización. Con un cronograma y temporalización específica de las acciones que permitiría ir alcanzando los diferentes objetivos a corto, medio y largo plazo, de dar a conocer la oferta existente en la ZCA, fomentar la zona a través de las nuevas tecnologías, la implicación de los comerciantes en la promoción de sus negocios, organización y optimización de la oferta de ocio complementario, impulsar la creación de rutas turístico-comerciales y atraer y fidelizar clientes.

Tras culminar los diferentes procesos participativos con los que el Ayuntamiento ha aglutinado las percepciones e iniciativas de los empresarios y vecinos del municipio para diseñar la nueva Zona Comercial Abierta de la Villa de Moya, el Plan Director moyense plantea dos líneas de acción. Por un lado, una intervención orientada a incentivar la actividad empresarial en el casco urbano del municipio que propone actuaciones de apoyo y asesoramiento para la mejora, especialización y singularización de los establecimientos comerciales; formación para la cualificación profesional de los propietarios y dependientes del comercio; creación e implantación de una marca comercial unificada para la Villa de Moya; y la promoción e impulso del asociacionismo comercial. De esta forma, el documento resuelve las debilidades y amenazas detectadas, tales como la necesidad de mejorar la cualificación laboral y empresarial para atender al consumidor y desarrollar estrategias de innovación; la falta de consenso en los horarios comerciales; falta de colaboración entre los empresarios; la difícil competencia con las grandes superficies; el despoblamiento del municipio; o el aumento de la tendencia de las compras por Internet en detrimento del comercio tradicional.

Y, por otro lado, actuaciones arquitectónicas que adecuen la zona comercial a la normativa vigente para espacios públicos y a la vez supongan un aliciente para la atracción de visitantes. Por ejemplo, mejorar el espacio peatonal para beneficio del tejido empresarial; adaptación progresiva de los espacios a las condiciones de accesibilidad universal requeridas para las ZCA; disminuir la presencia de vehículos privados motorizados para reducir el ruido y mejorar la calidad ambiental; recuperar y mejorar el espacio público urbano para hacerlo más amable al visitante y a los residentes, como un lugar atractivo para las compras, el paseo y el ocio; aumentar y regular las zonas de estacionamiento y optimizar la distribución de mercancías; mejorar las conexiones e información sobre el transporte público y potenciar el uso colectivo; o fomentar la intermodalidad. Además de integrar el tejido comercial con el patrimonio arquitectónico e histórico como valor añadido y aspectos atractivos; potenciar los espacios al aire libre y las zonas verdes; o fomentar una señalética integral para toda la Zona Comercial Abierta, tanto en los paneles informativos como en las fachadas de los establecimientos, entre otras propuestas. Los dos tomos del documento están publicados para consulta de los ciudadanos en la web municipal villademoya.es.

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Redacción NorteGranCanaria

Venezuela y… ¿Qué hay de lo mío?

Venezuela y… ¿Qué hay de lo mío? “Escribo este articulo con mi pluma mojada en salitre, mi amor por Venezuela; segunda patria, y el faro del corazón encendido”.   Por: Julio César González Padrón Hay países que no navegan, sobreviven. Países que avanzan como cascos agujereados, remendados con promesas rotas, empujados por un pueblo que ya no rema por esperanza, sino por pura supervivencia. Venezuela, mi Venezuela del alma, es uno de ellos. Un barco que lleva años atrapado en una tormenta que no figura en ningún atlas, una tormenta que el mundo observa desde la distancia como quien mira un naufragio ajeno y decide que no es asunto suyo. Un barco a quien tanto debemos los españoles y muy especialmente los canarios. El 3 de enero, la operación “Resolución Absoluta” del ejército estadounidense, detuvo al dictador Nicolás Maduro y a su esposa Delcy Rodríguez. El mundo entero creyó escuchar el crujido del casco chavista partiéndose en dos. Muchos venezolanos, agotados de remar contra la miseria, sintieron que por fin la tormenta cedía, que el horizonte se abría, que la historia —esa vieja capitana caprichosa— había decidido mover ficha. Pero ocho meses después, la mar —que nunca engaña— nos escupe la verdad en la cara y “el régimen chavista sigue en pie”. No solo en pie, sino que “más vivo y sano que nunca”, sostenido por intereses extranjeros, por silencios cómplices, cobardes y por mediadores que ya no meden, sino que protegen. Washington, con Donald Trump al timón, ha demostrado que la democracia venezolana le importa menos que un bidón de petróleo. La libertad del pueblo venezolano no es prioridad para “el rubio pistolero de aldea del salvaje oeste americano”. Claro, la única prioridad “son las riquezas del subsuelo de Venezuela”. Y mientras tanto, el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero continúa apareciendo en Caracas como si fuera el farero oficial del chavismo, encendiendo luces que solo iluminan a los verdugos y dejando en sombra a las víctimas. Su apoyo al régimen chavista —siempre presentado como “mediación”, “diálogo” o “puentes”— se ha convertido en un misterio que huele a humedad, a camarote cerrado demasiado tiempo. Porque mientras Venezuela se hundía, el traidor de Zapatero insistía en lavar la cara del chavismo,en defender lo indefendible, en justificar lo injustificable, en blanquear lo que ya no admitía más pintura. El traidor e impresentable “joyero” del Zapatero, bajo mi opinión, no era mediador: “era el práctico del puerto chavista”, guiando al régimen entre arrecifes diplomáticos para que no encallara. Un hombre que hablaba de diálogo, mientras ignoraba torturas, desapariciones, censura y hambre. Un hombre que parecía y parece actualmente con su discípulo aventajado Pedro Sánchez, más preocupados por salvar sus respectivas reputaciones y las del chavismo, que por salvar al hermano pueblo venezolano. Los viejos lobos de mar —los que hemos visto barcos hundirse por culpa de capitanes que juraban tenerlo todo bajo control— sabemos reconocer cuando una operación militar no es una liberación, sino un simple cambio de manos. Y eso fue desgraciadamente la operación Yankee “Resolución Absoluta; un relevo de timón, no un cambio de rumbo”. Porque el chavismo, aunque descabezado, sigue respirando. Sigue mandando. Sigue saqueando. Sigue oprimiendo. Y lo hace con la bendición de quienes deberían exigir democracia, no negociar con su ausencia. Si, lamentablemente ocho meses después, el régimen chavista sigue en pie. No solo en pie, sino, además, “reorganizado, rearmado, reoxigenado”. Como esos cascos podridos que, aunque deberían hundirse, flotan porque alguien desde fuera les sigue apuntalando las cuadernas. Los presos políticos han sido liberados a cuentagotas, con condiciones que más parecen cadenas invisibles que gestos de justicia. Por eso, la pregunta que resuena hoy en Venezuela y en los que amamos a ese gran país hermano, del cual nos sentimos parte inseparable los canarios —y en la conciencia de quienes aún conservan dignidad— es un rugido que atraviesa océanos… ¿Para cuándo la liberación total del pueblo venezolano? ¿Para cuándo el regreso a un régimen democrático que no dependa de la voluntad de un líder extranjero ni de los intereses de una potencia? ¿Para cuándo el fin de los silencios, de las excusas, de los mediadores que ya no median, de los aliados que ya no ayudan, de los enemigos que ya no asustan? Porque no nos engañemos, la libertad no llega por decreto. No llega por operaciones militares. No llega por promesas de líderes que miran más al subsuelo que a la gente, como es el caso del “pistolero rubio americano, Donal Trump”. La libertad llega cuando un pueblo decide que ya no quiere ser espectador, sino capitán de su propio destino. Cuando la comunidad internacional deja de mirar hacia otro lado. Cuando los aliados dejan de ser cómplices. Cuando los enemigos dejan de ser excusas, cuando un pueblo entero pone “sus cojones sobre la mesa” y grita… ¡Basta ya! Soy venezolano y por mis venas circula sangre española e isleña. Venezuela no necesita salvadores. Necesita “horizonte” como que el que le señaló Simón Bolívar en 1810, y ese horizonte solo llegará de nuevo, cuando la presión interna y externa coincidan en un punto; “el respeto absoluto a los derechos humanos y a la voluntad popular”. Mientras tanto, el pueblo venezolano, nuestros hermanos, sigue esperando, como un marinero que mira al océano y pregunta, con la paciencia rota y el alma en guardia: “¿Y de lo mío… pá cuándo compadre?”   Muchos venezolanos, y no pocos españoles, especialmente canarios, que sentimos a este país como nuestra segunda patria, nos preguntamos… ¿Qué clase de brújula usa el presidente Trump? ¿Quizás o tal vez una brújula que siempre apunta hacia Caracas y a las riquezas de su subsuelo, pero nunca hacia la libertad real del pueblo llano venezolano? ¿Una brújula que parece más interesada en proteger a los capitanes del naufragio que en rescatar a los pasajeros? Los marinos veteranos —los que hemos visto demasiados naufragios como para creer, y ya tenemos “clacas” incrustadas hasta en los “c….” de tanta mar navegada, sabemos distinguir a un pulpo de