Liduvina Sánchez Melián – 6º Aniversario

Hoy, día 13 de septiembre, se cumplen 6 años. Sí 6 años ya, desde aquel día fatídico el 13 de septiembre de 2016, en que callada y silenciosamente, sin hacer ruidos ni molestar a nadie, nos dijiste adiós. Un adiós que suponíamos era un hasta luego, pero nuestras ilusiones se vieron truncadas porque aquel adiós era una despedida para siempre, dejándonos aquí, en un principio sin saber qué hacer porque, ¡recuerda!, tú eras de las personas que estabas en todo y supervisabas para que todo saliese bien. Tú eras de las que estabas encima de todo aquello que se hacía, porque te gustaba que no hubiese ningún fallo que echase a perder la función, sea ésta de cualquier cosa que se tratase.
 
Y, de pronto, con tan poco margen de tiempo, todo se fue al traste. Ocho días en el hospital luchando por tu supervivencia, hasta que ya la ciencia médica dijo ¡basta! Y ya no se pudo hacer más. Eran las 11 horas y 15 minutos de la mañana, cuando se produjo la fatal despedida y te marchaste, ya para no volver más.
 
Seis años hace ya de ese instante, seis años que se han pasado, como tú decías: “en un pif paf” y que todavía siguen retumbando en nuestro interior, tratando de imaginar que aún sigues entre nosotros. Bueno y, a decir verdad que todavía así es, porque te sentimos y disfrutamos por cualquier rincón de nuestra casa donde suponemos que sigues estando. Una casa con la que tanto tú como yo, habíamos soñado y que tras conseguirla, muy poco tiempo tuviste para disfrutarla. Pero, ¡en fin!, la vida es así y así tenemos que aceptarla.
Un año más ha pasado y, espero que sean muchos más los que pueda seguir saludándote desde esta atalaya literaria, antes de que por designios del destino, porque así está escrito, me tenga que ir nuevamente a reencontrarme contigo, cuando la luz del horizonte se apague para mí y traspase esa línea tan débil que separa el aquí del más allá.
 
Hasta entonces, hasta que esa quimera se convierta en realidad, recuerda que aquí estamos todos los que éramos, Javi, Gustavo, Caty, Diana y Mariana (en la distancia), a los que hay que incluir, nuestros 3 nietos, nuestros 3 tesoros: Dani, Diego y Maia, con los que, con cierta frecuencia, nos explayamos relatándoles aquellas anécdotas de las que tú eras protagonista.
 
Y, sinceramente, muy buenos ratos que pasamos, teniéndote entre nosotros, aunque solo sea quiméricamente.