Oscars2025-06emiliaperez-cuadrada
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Emilia Pérez

Director: Jacques Audiard

Guion: Jacques AudiardThomas BidegainLéa Mysius y Nicolas Livecchi (basada en la novela de Boris Razon)

Intérpretes: Karla Sofía GascónZoe Saldaña y Selena Gomez


Sinopsis:

Rita es una abogada que un día tiene la oportunidad de su vida. Ayudar a un temido narcotraficante a retirarse y dejar el cartel en manos de otras personas. Eso le permitiría desaparecer para todos y ser lo que siempre quiso ser: una mujer.

MI CRÍTICA:

            Difícil trabajo va a ser escribir esta crítica. Empezaré posicionándome en que me gustó, bastante; quizás por lo que me fue sorprendiendo a lo largo de la misma. Pero esta es de las películas que no tiene términos medios: o te encanta o la odias. Es dura, radical de conceptos y eso tiene sus daños colaterales. Pero una cosa sí tendrán que decir todos. Es diferente (aunque cada uno vea unas diferencias distintas). A los que no les gustó y escriben auténticas barbaridades sobre ella, tendrán que reconocer que les empujó a posicionarse. En contra, pero a posicionarse. De eso va esta película.

            También, los que amamos México tenemos que posicionarnos en la visión del director sobre el país en el que el narcotráfico campa a sus anchas y hay miles de feminicidios. He oído versiones de todo tipo. Yo, que convivo en los dos países, sí creí al ver esta peli que reflejaba una parte de México, que existe y es real. Pero no refleja a TODO México. Ese es el problema. Yo, cuando voy a ir, todos me preguntan que si no tengo miedo. Y ese lindo sitio es adorable. Ya tengo ganas de volver. Este año vuelvo a la FIL de Guadalajara con mi nueva novela. Aun así, reconozco que la forma de reflejar ese mundo sórdido en el que la violencia se ejerce para no perder el poder es real y es una pena que sea el único que trasciende en los informativos. Porque es real, pero es mínimo y muy encapsulado.

            Ya escribí, el otro día, en la reseña de la aburrida «Wicked» (Jon M. Chu, 2024) que los musicales no son lo mío. ¿Qué hizo que esta película me gustara que tuviera ese punto? Porque podrían haberlos quitado y dejar el típico thriller violento, sin más. Pues, que eran arriesgados. Los números musicales no se parecían unos a otros y fue de agradecer que muchos de ellos eran tan cortitos que eran pinceladas para dar giros o enfatizar acciones. Lo cierto es que me gustaron, pese a lo pueriles de algunas de las letras que podría haber escrito cualquiera de nosotros. Hay que saber diferenciar las canciones que están puestas para lucimiento estético o como alguna de estas, que son diálogos que hacen avanzar la trama. Por eso no aburren, porque si te las pierdes, luego no entiendes del todo lo que pasa. Se convierten en imprescindibles para hilar la historia.

            Dos canciones nominadas al Óscar, una por cada personaje femenino de apoyo. No me parecen grandes canciones. La de Zoe Saldaña, “El mal”, es una crítica descarnada a la corrupción y la de Selena Gómez, ”Mi camino”, es una liberación de una mujer que quiere tener una nueva vida y se empodera. De verdad que ninguna de las 5 nominadas me encanta, ni siquiera la de Elton John. Que gane una cualquiera. Resalto que Zoe está nominada al Óscar por su papel secundario. No he visto las demás interpretaciones, pero esta no es de tirar voladores. No porque lo haga mal, todo lo contrario, pero no es un personaje rico en matices.

            A la que sí veo ganadora es a Karla Sofía Gascón. Es atrevido decirlo sin ver a las demás, sobre todo a la favorita Deemi Moore. Pero si se lo dieran, de verdad que lo vería acertado. Aquí sí que veo conversión emocional del personaje durante toda la película. Y todos me los transmitió. Al comienzo, cuando todavía era el narcotraficante “Manitas”, me infringió terror. Y en su faceta femenina, había partes en que se empoderaba, que se derrumbaba, que dudaba, que mil cosas. Es un personaje para lucirse y, para mí, lo hizo de una manera que me hizo meterme en todos sus estados de ánimo. Por ahora, es mi favorita.

            La sorpresa puede llegar con el Óscar al director Jacques Audiard. Esta película es compleja y arriesgada. Creo que la valentía de diseñar un proyecto que sabía que iba a generar controversias es valorable y le puede valer la estatuilla. Creo que, hoy en día, hacen falta más películas así. El guion sorprende a cada paso. Los puntos de giro en sus momentos adecuados para mantener la tensión y el interés. Como guionista que soy, creo que hizo un guion evidente y otro para los que nos gusta fijarnos en los detalles. Los que hablan en las redes sobre las motivaciones de Manitas para convertirse en mujer, vean la pelí de nuevo, porque están expuestas. El único fallo es no haber explicado las razones por las que quiso salirse del mundo del narcotráfico. Yo, lo hubiera dejado un poco más explícito. Los Óscar técnicos están justificados, pero me da que tiene competidoras fuertes. Sí hay gran opción al Montaje, pero la fotografía deseo que se la den a «Dune: Parte 2» (Denis Villeneuve, 2024) para que los estudios sigan apostando por películas así de majestuosas y de planos generales.

            Ojo, puede ser la ganadora de la noche. Yo apuesto por ella, por ahora. Aunque este año, los premios van a estar muy repartidos.

NOTA: Original, arriesgada. Si la ves con mente abierta, te va a encantar… Le pongo un 9.

13 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Película Internacional (por Francia)
Mejor Director (
Jacques Audiard)
Mejor Guion Adaptado (
Jacques AudiardThomas BidegainLéa MysiusNicolas Livecchi)
Mejor Actriz Protagonista (
Karla Sofía Gascón)
Mejor Actriz Secundaria (
Zoe Saldaña)
Mejor Director de Fotografía (
Paul Guilhaume)
Mejor Montaje (
Juliette Welfling)
Mejor Sonido (
Niels BarlettaErwan KerzanetAymeric DevoldèreMaxence Dussère y Cyril Holtz)
Mejor Banda Sonora Original (
Clément Ducol y Camille)
Mejor Canción Original (
Clément DucolCamilleJacques Audiard) por «El mal» de Zoe Saldaña
Mejor Canción Original (
Clément DucolCamille) por «Mi camino» de Selena Gomez
Mejor Maquillaje y Peluquería (
Julia Floch-CarbonelEmmanuel JanvierJean-Christophe Spadaccini)

PD: Mi opinión ante la presión mediática a Karla Alicia Gascón.

                La verdad es que veo lamentables en esta sociedad los juicios paralelos que sufren algunas personas en las redes sociales. El linchamiento al que se está sometiendo a Karla está siendo, a mi gusto, bastante desmedido. Es como si vas por la calle e insultas a una anciana (que sí, que es deleznable) y te cae una condena de cadena perpetua. Desmedido.

                Vivimos en un mundo en el que el uso de la Cultura de la Cancelación se lo han apropiado lobbys de manipulación de la opinión pública. Seguramente son los mismos que crean, con miles de perfiles falsos, influir en las tendencias políticas. Si no hubiera sido transexual, ¿le habría caído la que le está cayendo? Perdónenme que lo dude. Que ella haya decidido mantener silencio y retirarse de la escena pública para no perjudicar a la distribución de la película, la honra. Muchos dirán que no se ha quitado de en medio, que la han quitado. Hay algo de lo uno y de lo otro. Pero los provocadores ganan cuando te ven que intentas luchar contra ellos. Y así, no. Mejor dejar que las aguas se calmen.

                De verdad que pienso que toda esta promoción que le han dado verá sus frutos en el futuro. Yo nunca había oído hablar de ella y aquí me tienen, defendiendo su derecho a haberse equivocado en el pasado. Como hemos hecho todos alguna vez. Todos, todos, toditos. Al final, va a ir apareciendo gente que la quiera reconducir hacia un mundo sin fobias religiosas, raciales o de otra índole, del que nunca se tenía que haber salido. Pero su vida no ha sido fácil y me imagino que habrá sufrido etapas en las que no habrá sabido canalizar su ira. Ahora les digo: el papel es de Óscar.

Más críticas en: https://luisalbertoserrano.wordpress.com/oscars-2025

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Relataba que el nombre del fanzín se le ocurrió mientras echaba profundas caladas a su marca de cigarrillos preferida, Camel, y que nada tenía que ver con otro tipo de camellos dedicados a actividades delictivas. Rodrigo Trujillo puso la coletilla definitiva con aquello de «Un fanzín llamado…», haciendo un guiño a la famosa película Un hombre llamado Caballo, estrenada a principios de la década de los setenta. Y es como he dicho: Rodrigo era un amante de los clásicos. Fueron entrañables años de camaradería artística entre jóvenes cargados de ilusión; recuerdos empañados de nostalgia, a golpes de refresco, en aquellas reuniones de la desaparecida cafetería Triana, hablando de cómics, enseñando páginas y dibujos. Hasta que, un mal día, agotado por la sobrecarga de la vida, por el peso del papel impreso o, peor aún, por el amargo sabor de la tinta china, nuestro camello, con trece fatídicos números en sus corcovas, dejó de caminar y ante nosotros se abrió nuevamente la sequedad del desierto infinito. Han pasado más de cuarenta años. Rodrigo Trujillo continuó durante ese tiempo con su callada labor de estudio, recuperación y publicación artesanal de obras clásicas del cómic, una labor impagable solo valorada por quienes saben apreciar las verdaderas joyas y el trabajo bien hecho. 0En los últimos años mi relación con él era puntual y, hace poco me enteré por su hijo que, en Noviembre del pasado año 2025, Rodrigo había partido con su camello hacia las dunas preñadas de estrellas. Sentí nuevamente la tristeza del desierto profundo. Se fue como siempre vivió: caminando de puntillas y descalzo para no hacer ruido. Él, que tanto sabía de zapatos y tantos vendió a lo largo de su vida; el amante del dibujo que, sin saber trazar una línea, tantos buenos consejos sabía dar en este campo; el amigo socarrón que contaba historias como nadie y del que tanto aprendíamos todos; el hombre culto que nunca presumió de su sabiduría y que tanto nos enseñó; el jinete, el camellero sin cuya guía aquel fanzín nunca hubiese sido lo que fue. Ahora estará en algún oasis a la espera de nuevas aventuras, compartiendo anécdotas con personajes de historietas y dibujantes que partieron antes que él, hablando de acuarelas con Alberto Manrique o con Comas Quesada, o de viñetas con el gran Azpiri. Suele ocurrir. «El púgil enmascarado», como le gustaba firmar sus artículos por su amor al boxeo, disciplina de la que fue entrenador, gustaba de preparar a todos en la sombra mientras reservaba para sí el eterno anonimato. Lo fue también en su labor cultural. Llegó a tener dos librerías especializadas en cómic en Las Palmas: Cuto y Nemo, clásicos siempre, como él mismo. Rodrigo Trujillo, entregado a sus aficiones culturales y a sus amigos, quienes no deberíamos olvidar nunca a aquellos que, por humildad, escogieron el anonimato y tanto bien hicieron amaestrando camellos que nos llevaron a oasis de esperanza. Va por tu recuerdo, Rodrigo.