La Elección De Los Jueces
La Elección De Los Jueces
La elección de los jueces. Una reforma que interpela al Estado como si fuera un barco en mar abierto

En España, el poder judicial ha sido tradicionalmente una estructura sólida, casi pétrea, diseñada para resistir los vientos cambiantes de la política. La Constitución no contempla que los jueces del Tribunal Constitucional, del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Supremo o de los Tribunales Superiores sean elegidos por sufragio universal. Pero imaginar esa reforma —una elección cada cinco años, separada de las generales— es abrir un debate que toca la quilla misma del Estado.

No es una ocurrencia a la ligera, fruto de un sueño de verano. Es una pregunta, que llevo años haciéndomela años y además que considero institucional de primer orden: ¿Debe la ciudadanía participar directamente en la elección de quienes interpretan y aplican las leyes que sostienen la convivencia? 

Una reforma que podría reforzar la legitimidad del Estado

En términos institucionales, pienso que, la elección directa de los jueces sería un gesto de apertura democrática. Un Estado que permite a sus ciudadanos elegir a quienes custodian la Constitución y administran justicia estaría enviando un mensaje claro: la soberanía popular no se detiene en las puertas del poder judicial

La legitimidad democrática se vería reforzada por los jueces más relevantes del país que, tendrían un mandato otorgado por el propio pueblo soberano; la justicia dejaría de percibirse como un territorio reservado a “élites jurídicas”, y la ciudadanía llana, sentiría que participa en la arquitectura del Estado, no solo en su gobierno.

En otras palabras, sería en términos institucionales, una ampliación del perímetro democrático.

“Pero es también una reforma que exige una serenidad propia de marinos veteranos”

Porque no todo es promesa y la justicia, pues como la mar, exige calma, técnica y distancia emocional y créeme amigo, que, aunque sea un mauro de Telde, te aseguro que de “mar” y su mundo entiendo algo. Jajajaja. Y, en consecuencia, mi formula convertiría a los jueces, en candidatos que, evitarían el introducir tensiones que ningún Estado debe ignorar.

Una campaña electoral judicial podría exponer a los jueces a presiones mediáticas, e incentivar decisiones populares en lugar de decisiones jurídicas, y se evitaría convertiría a los Tribunales en escenarios de batalla política (como ocurre actualmente). De esta manera, los jueces podrían liberarse de sus apellido impuestos  de “conservadores o progresistas”, y pasarían a ser, aunque solo sea en apariencia,  “jueces a secas” sin mochilas políticas impuestas.

Porque desde mi punto de vista de “viejo lobo de mar”, la independencia judicial es el timón silencioso que mantiene estable la nave del Estado. Si ese timón se politiza, el rumbo puede volverse incierto.

 “La politización ya existe, no nos engañemos solo que la reforma la haría visible”

Quienes temen esta reforma suelen advertir que “politizaría la justicia”. Pero la politización ya está ahí, para que nos vamos a engañar. Los jueces no dejan de ser hombre imperfectos como todo el mundo, pero deben evitar llevar encima la etiqueta que los identifiquen como de izquierdas o derechas, porque eso es algo que no les corresponde y por lo tanto, se les tienen vedado en el ejercicio de sus funciones profesionales, que no son otras que administrar la justicia e interpretar las leyes , y no como corriente subterránea donde los partidos políticos negocian la presidencia y  vocalías del CGPJ como si fueran cuotas de poder, y como ejemplo, anotar que el propio Tribunal Constitucional se renueva según mayorías parlamentarias y lo peor es que, y a los hechos actuales me remito, cada sentencia relevante se interpreta en clave partidista de interés político, haciéndose real, la famosa y desafortunada  frase de Pedro Sánchez…¿De quien depende la fiscalía…? 

Por ello aseguro que, la reforma la cual propongo, no crearía un problema nuevo; todo lo contrario, “los sacaría a la superficie”, como un pecio que siempre estuvo ahí, “oculto bajo las aguas, custodiado por Neptuno”

 “Una oportunidad para que el Estado se mire en el espejo de la transparencia”

La elección directa obligaría a los jueces a explicar su visión del Estado, su filosofía jurídica, su compromiso con los derechos fundamentales. Hoy, muchos ascienden sin que la ciudadanía conozca nada de eso, y con mucha influencia del partido politico en el poder.

La reforma podría introducir: mandatos limitados, evaluaciones técnicas independiente, transparencia absoluta en los procesos de nombramiento y auditorías públicas del funcionamiento judicial.

En definitiva, sería una forma de que el Estado se mirara en su propio espejo y revisara su estructura con honestidad.

 “La metáfora del barco: el poder judicial como el mástil que sostiene la vela democrática”

Pienso como “viejo lobo de mar y además maúro de Telde que soy”, que un Estado democrático es como un barco en travesía larga. El gobierno es la tripulación que maniobra. El Parlamento es la carta de navegación. Pero la justicia es el mástil y…” Si se quiebra, la vela cae; si se inclina, el rumbo se pierde; si se mantiene firme, la nave avanza incluso en tormenta”.

Modificar la forma de elegir a quienes custodian ese mástil es una decisión que exige prudencia, serenidad, valentía amplia visión de Estado. No es una reforma menor. Es tocar la estructura que sostiene la vela democrática.

 “Como conclusión final diré que, una reforma es posible, pero exige grandeza institucional”

Y recurriendo una vez más y para no perder la buena costumbre de utilizar, las sabias expresiones de nuestro rico léxico canario, te diré que… “Quieras Dios, que acertemos con esta nueva novia, porque si no…, ¡Vemeria purísima!, el potaje de verguilla que se puede armar a bordo”. La elección directa de los jueces podría democratizar la justicia, reforzar la legitimidad del Estado y acercar las instituciones a la ciudadanía. Pero también podría introducir presiones electorales, tensiones mediáticas y riesgos de politización, por parte de esos que están a la que salta.

España debe decidir si quiere una justicia más cercana al ciudadano o más protegida de la política. Y no como la que tenemos ahora, que, si no eres “sanchista “o de izquierdas, te catalogan de entrada como “facha” y de derechas. Y si es que lo que queremos es abrir las ventanas del poder judicial o reforzar sus muros, para poder navegar con más participación o con más estabilidad, hay por comenzar a aprender a ponerle “a los golpes de mar, pecho sereno”

Si, ya sé que, la solución no es sencilla. Pero el debate es imprescindible. Porque en democracia, como en la mar, solo los barcos que revisan su estructura antes de la tormenta llegan con dignidad al puerto”. Y crean a este “viejo lobo de mar” cuando les asegura que… ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

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Virgen del Carmen 16 de julio

Si comienzo mi artículo con una pregunta seguida de una afirmación y verdad histórica, seguramente, ustedes no solo quedarán pensativos, sino que algunos comenzarán a cuestionarse hasta su propia fe cristiana. ¡Pero tranquilos amigos! ¡Qué no cunda el pánico!  O como diríamos los muros de Telde como yo… ¡Quietas las vacas ahí! Porque escuchar la verdad con mayúscula no solo no ofende a nadie, sino que te lo engrandece el espíritu y además te ayuda a crecer por dentro, como así gusta a nuestra homenajeada de hoy, “Nuestra Señora La Virgen de Carmen”. ¿No se han preguntado nunca por qué esta Virgen en particular, la del Monte Carmelo, no se llama María, sino Carmen? ¡Ah, amigo! Por algo muy sencillo como que, la Virgen del Carmen propiamente dicha es 300 años anterior a la Virgen María, hija de Santa   Ana, esposa de San José y madre de nuestro señor Jesús. ¿Como se les ha quedado el cuerpo? Sería muy aventurado y poco serio firmar que la Virgen del Carmen, poco tienen que ver con María Madre de Dios, pero lo que si es cierto es que la primera, la del Carmen, es tres siglos anteriores al nacimiento de María madre de Jesús que todos conocemos.   Una vez dicha esta verdad histórica, que no sé por qué la Iglesia católica tienen tanto miedo en decirlo a los cristianos, como si tuvieran miedo de que no lo fuéramos a entender. Otra vez con esa manía de refugiarse en los secretos y el de echar mano al famoso “doma de fe” y aquí no se habla más del asunto, porque te vas al infierno de cabeza. ¿Cómo Dios nos va enviar al infierno a nadie, por conocer la verdad y además predicarla, cuando el mismo Jesucristo ya nos advirtió que, “la verdad os hará libre” y yo soy la única verdad; el que cree en mi vivirá para siempre. Bueno, pues dicho lo anterior  y antes de contar la verdeara historia de Nuestra Señora la Virgen del Carmen, quiero dejar meridianamente claro que ,quien  hoy les habla , ósea yo, Julio César González Padrón, es 100% devoto entusiasta de la Virgen del Carmen; pero no solo porque sea mi patrona como Marino Mercante que soy, sino porque también es la patrona de mi familia desde el año 1937 , cuando en plena Guerra Civil española  le ocurrió algo extraordinario a mi padre, Luius González Pérez,  siendo protagonista la propia Virgen del Carmen. Historia verídica que la contaré al final de este artículo, si es que la emoción y las lágrimas me lo permiten y no me vuelven a jugar una mala pasada. Pero antes quiero contarles algo a modo de introducción sobre lo que voy a contar sobre nuestra Madre amada El nombre “del Carmen” viene del “Monte Carmelo o “Viña de Dios”, que está en el actual  Israel, antes Palestina. Según el Libro de los Reyes, allí vivió el profeta Elías con un grupo de jóvenes, dedicados a la oración. Corría el año 300 a. C. y una gran sequía asolaba la región; el profeta subió a la montaña para pedir lluvia a Yahvé ,su Dios y mientras lo hacía diviso que en la mar  se elevaba  una nube de luminosa blancura, que una vez alcanzada cierta altura se desplazó hacia el interior de la tierra y estando justo sobre el Monte Carmelo ,descargó  agua en abundancia (Dana); interpretando  que la visión era un símbolo de la llegada del Salvador esperado, que nacería de una doncella inmaculada y que les traería  una lluvia de bendiciones . Aquello que en principio se puede aceptar como “milagro” ,tiene además una explicación científica, pues se trata de un fenómeno meteorológico típico en el mediterráneo cuando el agua se calienta, se evapora y sube hasta llegar a quedarse estabilizado, Luego  eses vapor  en forma de nube,  debido al viento  y al a fuerza de Coriolis, lo normal es que se desplace hacia el este y al llegar esa nube a lo que llaman los meteorólogos “Punto de Rocío”  donde la temperatura del aire es más baja y por encontrarse en la vertical de la tierra, se condensa y  descarga toda su agua de forma precipitada y en abundancia.  Lo que se conoce como “Depresión en altura por aire frio o DANA”. Elías que, además de hombre sabio, era profeta, interpretó aquella señal del Cielo, como que llegaría un día una Señora, blanca e inmaculada que les proporcionaría la abundancia y la felicidad al su pueblo; en definitiva, el esperado Mesías. Desde entonces, aquella comunidad se dedicó a rezar a Yahvé por la que sería la Madre del Redentor, comenzando así la devoción a Nuestra Señora del Carmen. Según la tradición, más tarde María la (Madre de Jesús) visitó a los monjes y los estimuló a continuar sus oraciones. Luego vino la pasión y muerte de su hijo Jesús de Nazaret, seguidas de la Resurrección y marcha al Cielo de Jesús, y más tarde de su Madre Maria. Luego sucedieron las invasiones musulmanas en Israel, pero las oraciones del Carmelo no se interrumpieron, sino que los monjes decidieron trasladarse huyendo hacia Europa. En una primera invasión decidieron huir por mar aun sin saber navegar y ahí aparece por primera vez la mención a “la Estrella del Mar “ ¿Cómo vamos a escaparnos hacia Occidente? se preguntaba aquel pueblo humilde de pescadores, si nosotros desconocemos la navegación de altura. Y un monje del Monte Carmelo, que además era astrologo, y por lo tanto conocida la posición de las estrellas les dijo…  “No importa, la Estrella del Mar nos guiará” Seguramente él se refería a “la Estrella Polar”, la que señala fijo el Norte, y así manteniendo el rumbo hacia el Oeste con cierto ángulo de apertura en referencia a la citada estrella, llegarían posiblemente a lo que hoy es Turquía y se salvaron todos. El Monje les aseguró que los había salvado “La Stella Maris” o “Estrella del Mar” ,y ellos se lo atribuyeron a “la Virgen del Carmelo” que ya Elías, les había dicho que los salvaría del yugo enemigo Desde ese momento a la corona de