Los profesionales del Servicio Canario de Salud, realizaron 270 trasplantes de órganos en 2024
Momento De Una Intervención De Trasplante Hepático

La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, con motivo de la conmemoración el miércoles, día 26 de marzo, del Día Nacional del Trasplante, recuerda la importancia de la donación de órganos y tejidos para salvar o mejorar la calidad de vida de las personas que precisan un trasplante.

En este sentido, los profesionales de los hospitales de referencia del Servicio Canario de la Salud (SCS) realizaron durante 2024 un total de 270 trasplantes de órganos, de los que 207 fueron de riñón, tres de páncreas, 22 de corazón, 21 de hígado y 17 de pulmón, gracias a la generosidad de 130 donantes fallecidos y doce vivos.

Por hospitales, se registraron 126 trasplantes de riñón y tres pancreáticos en el Hospital Universitario de Canarias; veintiuno de hígado en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria y 81 de riñón en el Complejo Hospitalario Universitario Insular-Materno Infantil de Canarias. En el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín se realizaron veintidós trasplantes cardíacos durante 2024, además de diecisiete trasplantes pulmonares.

Durante el pasado año se registraron donaciones por parte de 142 personas. De este total de donaciones, 59 se corresponden con personas fallecidas por muerte cerebral, 71 se realizaron en asistolia y doce fueron de donantes vivos. Se trata de la mejor cifra registrada desde 2016.

Estos datos suponen un nuevo récord en donantes de órganos y tejidos en Canarias con una tasa de 58,6 donantes por cada millón de habitantes, una cifra que se sitúa por encima de la media nacional que se encuentra en 52’6 donantes p.m.p.

El SCS agradece a los donantes y a sus familias el gesto altruista, solidario y generoso de la donación que posibilita una segunda oportunidad a los pacientes sin otra posibilidad de curación de su enfermedad que un trasplante.

Desde que se inició el programa de trasplante pulmonar en el Hospital Doctor Negrín en julio de 2023 ya se trasplantan en las islas todos los órganos, evitando el traslado de los pacientes a la península mientras esperaban la llegada de un órgano adecuado para ellos, con todo lo que suponía para dichos pacientes, dado que el tiempo de estancia en la península solía ser superior al año.

A pesar de la satisfacción de estos resultados, desde el SCS se continúa animando a la ciudadanía a mantener estas tasas de donación, una de las más altas del mundo. El gesto de decidir donar los órganos puede salvar la vida de una persona que en ese momento no cuenta con otra opción terapéutica que la realización de un trasplante, por lo que la conmemoración del Día Nacional del Trasplante constituye una buena ocasión para reiterar el llamamiento a pacientes y familiares a que se decidan a donar órganos y tejidos.    

La tarjeta de donante expresa la voluntad de donar pero no tiene valor legal. Por eso, además de solicitar dicha tarjeta, es muy importante que el donante comunique a la familia su deseo para que sea respetado. Esto significa que en el momento de fallecer, si pudiera ser donante de órganos, la familia va a tener que firmar el consentimiento para proceder a la extracción.

La tarjeta se puede conseguir a través de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y asociaciones de pacientes. Es primordial comunicar a familiares y allegados esta decisión.

Actualmente, para facilitar la donación de órganos, la persona que desee ser donante puede realizar una Manifestación Anticipada de Voluntad (MAV), un documento que contiene las instrucciones y opciones que deberá respetar el personal sanitario que atienda al otorgante sobre los cuidados y el tratamiento de su salud; las disposiciones respecto al destino de su cuerpo y a la donación de órganos y tejidos.

Las MAV pueden realizarse ante los funcionarios de la Consejería de Sanidad o ante cualquier notario perteneciente al Colegio Notarial de Canarias, una vez que se cuente con la autorización pertinente, según recoge el convenio establecido entre la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias y el Colegio Notarial de Canarias.

 
 

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica