Entrevista a Fernando López Mirones: “Nos están utilizando el amor por los animales para esclavizar al ser humano”
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En su nuevo libro Lupus Deus. El Dios Lobo. Regreso al tótem, el biólogo y documentalista desmonta los mitos contemporáneos del animalismo radical y alerta sobre su uso como herramienta de control social y manipulación ideológica.

Un amor por los animales que esconde una trampa

Fernando López Mirones, biólogo, zoólogo y uno de los documentalistas de fauna más reconocidos en el ámbito hispano, presenta su último libro Lupus Deus, el Dios Lobo. Regreso al tótem (Arcopress – Almuzara), una obra que va más allá de la biología para adentrarse en un profundo análisis cultural, histórico y sociológico.
“Soy biólogo y zoólogo de formación, es decir, he dedicado toda mi vida a hacer documentales sobre animales. Es posible querer a los animales igual que yo, pero quererlos mucho más que yo, no creo que sea posible”, afirma. Desde esta autoridad, López Mirones lanza una advertencia que no dejará indiferente a nadie.

Un biólogo incómodo para los discursos oficiales

Fernando López Mirones no es un outsider de la ciencia. Biólogo y zoólogo con una extensa carrera como documentalista, ha participado en más de 130 producciones para canales como National Geographic, BBC, TVE, entre otros. Su conocimiento profundo del mundo animal, y en particular de los grandes depredadores, le ha dado una autoridad difícil de discutir.
Sin embargo, lejos de alinearse con el pensamiento hegemónico en torno a la ecología y el animalismo, López Mirones alza la voz contra lo que él considera una manipulación ideológica global. Su libro Lupus Deus, no es solo un tributo al lobo, sino un manifiesto contra la distorsión de los valores naturales y humanos.

Una pedagogía desde la biología y el pensamiento crítico

Uno de los méritos de López Mirones es su capacidad para la divulgación científica con crítica cultural. López Mirones introduce al lector en conceptos básicos de biología, genética, historia evolutiva y comportamiento animal, para mostrar cómo muchos argumentos ecologistas modernos son científicamente inconsistentes o manipulados.
Lejos del tono catastrofista o apocalíptico, Lupus Deus, es una invitación a despertar, a observar con otros ojos lo que ocurre a nuestro alrededor y a recobrar el sentido común.

Del amor a la idolatría: una ingeniería social disfrazada de ecologismo

El autor es claro y contundente: el amor por la naturaleza está siendo utilizado con fines que nada tienen que ver con su preservación. “Creo que se está utilizando el amor por la naturaleza y el amor por los animales para convencernos de una serie de ideas cuyo único fin no es salvar a la naturaleza, sino controlar al ser humano en su totalidad. Es una cosa global, como ellos mismos confiesan”, señala.
 
Según López Mirones, esta manipulación responde a estrategias del llamado Nuevo Orden Mundial, que habría convertido causas aparentemente nobles en herramientas de ingeniería social.

El regreso al tótem: un viaje a nuestros orígenes

Lupus Deus recorre los orígenes de la relación entre los seres humanos y los lobos, mucho antes de la domesticación del ganado o cualquier otra especie. “Fue el primer animal del que fuimos amigos. Esa relación entre los lobos y las personas fue la que nos hizo dominar el mundo”, explica.
A través de una investigación rigurosa y fuentes poco exploradas, el autor revela cómo ese vínculo con el lobo —que evolucionó hasta el perro moderno— se ha convertido en un nuevo tótem contemporáneo, una figura casi sagrada que refleja un sistema de valores alterado.

Wokismo, eugenesia y control demográfico

Lejos de rechazar a los animales de compañía, López Mirones subraya el problema de su exaltación desmedida: “No es nada malo hasta que alguien te dice ‘mejor no tengas hijos y ten perros’. Es el fenómeno de lo que algunos han llamado el perrijo, cuando los perros sustituyen a los hijos. Ahí empezamos a tener un problema, porque dejamos de reproducirnos y como especie nos vamos a extinguir”.
El documentalista no critica a quien tiene una mascota, sino al lugar simbólico que estas ocupan hoy: “Las mascotas son maravillosas, los perros son magníficos. Pero no deben sustituir a los hijos ni a la familia”.
A través de conceptos pedagógicos y con un lenguaje cercano pero riguroso, el autor explica conceptos como las “cookies ideológicas” —pequeñas dosis de adoctrinamiento camuflado en productos culturales— y el fenómeno del wokismo, una nueva ortodoxia cultural que, según él, limita la libertad de pensamiento bajo la apariencia de justicia social.

Un plan global para desarticular al ser humano

En su libro, López Mirones conecta esta exaltación del animalismo con una agenda de fondo que busca desarticular los fundamentos del ser humano: la familia, la religión y la natalidad.
“Este plan lleva dos siglos, no es una cosa de hace cuatro días. Lo primero que haces cuando quieres imponer una nueva religión o creencia placebo es eliminar al mayor enemigo. Y su principal enemigo es el cristianismo. No atacan al Islam ni al judaísmo, pero sí al cristianismo, y especialmente al catolicismo”, denuncia.

Del ‘Lupus Dei’ al ‘Dios Lobo’: el cambio de valores

La obra plantea una reflexión simbólica poderosa: el paso del Lupus Dei (el lobo de Dios) al Dios Lobo, es decir, la inversión de valores en la que lo animal pasa a ocupar un lugar casi divino. “Creo que se está imbuyendo en la gente joven un sistema de valores quizá dado la vuelta”, alerta. “Lo que no quiero es que utilicen ese amor por los animales para esclavizar al ser
humano. Es fantástico tener mascotas. Se pueden tener hijos y tener mascotas y es muy saludable”, afirma, en un llamado a recuperar el equilibrio perdido.

Una invitación a despertar

Fernando López Mirones cierra su entrevista con una invitación directa al lector: leer Lupus Deus, con una mirada crítica y reflexiva, y sacar sus propias conclusiones. Su mensaje no es contra los animales, sino contra la manipulación de nuestros afectos más nobles.
Lupus Deus, no es solo un ensayo provocador. Es, en palabras de su autor, una “antorcha” para iluminar el camino en medio del bosque de dogmas modernos que intentan domesticar también al ser humano. “No impongo ninguna verdad. Expongo hechos, documentación, observaciones. Mi invitación es a leer con mente abierta y sacar conclusiones propias”, declara López Mirones.
 

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica