Mercedes cumple 107 años con marcapasos y una mente imbatible, de la mano del Profesor de Cardiología Dr. Manuel de la Peña
Mercedes Álvarez Con El Doctor Manuel De La Peña 2
Los centenarios y supercentenarios de la Comunidad de Madrid están realizando un verdadero maratón para llegar sanos a los 120 años. Una verdadera hazaña que ha logrado demostrar que Madrid está batiendo un récord europeo histórico en esperanza de vida, un liderazgo que ha convertido a la Comunidad de Madrid en la capital europea de la longevidad.

El liderazgo de la Comunidad de Madrid en materia de longevidad se debe a una combinación de factores que incluyen políticas públicas efectivas, un robusto sistema de salud con grandes hospitales públicos de referencia mundial, una red de oficinas de farmacia de gran apoyo al ciudadano, una dieta equilibrada, caminatas por la sierra madrileña y una población comprometida con el bienestar, señala el doctor Manuel de la Peña, reconocido gurú de la longevidad.

Y en esta ocasión, De la Peña estuvo con Mercedes Álvarez Montero, que acaba de cumplir 107 años, nació el 10 de julio de 1918, tiene carrera universitaria y una educación exquisita.


El doctor De la Peña tuvo la oportunidad de observar clínicamente a Mercedes Álvarez Montero y constatar su vitalidad mental y un estado de salud admirable. Durante su encuentro, Mercedes compartió su secreto para alargar la vida libre de enfermedades: una existencia saludable, una alimentación equilibrada, recuerdos positivos que alimentan su espíritu, una profunda fe y una serenidad que le permite afrontar los desafíos de la vida con optimismo. Su historia es un testimonio inspirador de cómo llevar una vida plena y satisfactoria hasta edades avanzadas. Sus palabras textuales son “yo estoy muy tranquila, cómo voy a estar intranquila, tengo a los hijos todos con carreras y a los nietos que están todos bien y trabajando y duermo sin preocupaciones, de qué voy a estar intranquila”. Y su vida se recoge en varios vídeos publicados en las redes sociales de Manuel de la Peña, que en este último ha recibido más de 7 millones de visitas.

De la Peña señala que a Mercedes le encanta recordar a sus verdaderos héroes, a su padre, que fue el teniente general José Álvarez Entrena y a su abuelo, el general de división Antonio Montero, hermano de Manuel Montero, que fue gobernador militar de Alicante.

El doctor pudo constatar su gran memoria, su cabeza inmaculada y escuchar relatos de fragmentos de la historia de España, como ella la ha vivido. Es flaca, de costumbres sanas, hace una dieta equilibrada, y añade que vive pensando en sus recuerdos positivos. A pesar de haber sufrido mucho en la guerra civil, ha superado esta situación traumática, sin preocupaciones, con alegría e impregnada de fe, espiritualidad y serenidad, subraya De la Peña.

Para Mercedes, la edad no ha sido un obstáculo para curarse ni operarse, ya que a los 106 años le cambiaron por tercera vez la batería que lleva de su marcapasos y mantiene una disciplina militar, dando instrucciones a su cuidadora con las dosis de su medicación y se toma todos los días su pastilla para la tensión, para el azúcar y para dormir. El doctor de la peña le prescribió de forma empírica vitamina D y B12 para ganar más vitalidad. Su tensión estaba en 130/70, su frecuencia cardíaca en 65 y su corazón no tiene arritmias. Su colesterol está bien controlado, todo lo cual según De la Peña la protege contra el ictus y el infarto, motivo por el cual el doctor le aseguró que no va a perder la cabeza. Nunca bebió alcohol ni fumó y ha superado el test de longevidad con sobresaliente. Como es habitual en los supercentenarios, ha perdido movilidad, pero tiene la esperanza de que pronto habrá tratamientos que le ayuden a recuperar masa muscular.

De la Peña obsequió a Mercedes con su libro  Guía para vivir sanos 120 años, una obra maestra basada en historias reales de la vida de los supercentenarios, y también le regaló un rosario que besó y abrazó con fuerza.

El renombrado doctor Manuel de la Peña, una figura clave en la longevidad, ha sido distinguido hace unos días como embajador de la salud y de la vida por la Academia de la Diplomacia por su compromiso, dedicación y excelencia médica y como descubridor de un yacimiento de supercentenarios. Además de su rol como profesor de cardiología, escritor, doctor cum laude en medicina y académico, de la Peña es un reconocido experto de la longevidad, presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social y director de la cátedra del corazón y longevidad. Ha recibido prestigiosos galardones, y estos reconocimientos son un testimonio de su valiosa contribución al estudio y la comprensión de la longevidad.

Suscribete a nuestro newsletter

Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica