Bajo el miedo, la peor de las respuestas: la puerta cerrada
Gema Díaz

Estamos viviendo días de incertidumbre. El Hantavirus ha llegado y con él, como siempre ocurre, una oleada de informaciones contradictorias, titulares que asustan y una polémica mediática que crece sin control. Pero lo peor de todo no es el virus. Lo peor es lo que está despertando en nosotros.

El miedo nos ciega. Nos nubla la razón y nos encierra en el instinto más primario: protegernos a nosotros mismos sin importar lo que pase alrededor. Y en esa ceguera, olvidamos algo esencial: que somos personas, que vivimos en comunidad, que nuestra única posibilidad real de salir adelante es haciéndolo juntos.

Porque el miedo nos hace insolidarios. Y lo estamos viendo estos días con una crudeza que duele.

Hay personas que necesitan llegar a tierra firme. Personas que huyen, que buscan un puerto donde ser tratadas con dignidad, con atención sanitaria, con un techo y con respeto. No son números. No son «riesgos». Son vidas. Y lo que estamos viendo, en lugar de una respuesta coordinada y humana, es una reacción fría, calculadora y, en muchos casos, profundamente inmoral.

Es aquí donde debo señalar, con toda la claridad que merece esta situación, al Gobierno de Canarias.

No encuentro otra palabra: lo que está haciendo es una auténtica tiranía mediática y moral. Cerrar puertas cuando lo que toca es abrirlas. Levantar muros cuando lo que urge es tender puentes. Negar la atención cuando la obligación de un gobierno es proteger, acoger y dar respuesta, especialmente a quienes más vulnerables son.

Un gobierno jamás debería actuar desde el miedo, pero menos aún desde la mezquindad. Su obligación ética, su responsabilidad moral, es garantizar el derecho a la salud, a la asistencia y a la dignidad de todas las personas, vengan de donde vengan. No puede permitirse el lujo de mirar hacia otro lado mientras la alarma mediática hace el trabajo sucio de deshumanizar al que sufre.

Lo que estamos viendo no es prevención. Es abandono. Es falta de ética. Es una manera cobarde de gobernar: aprovechar el miedo para justificar la exclusión.

Y no, no podemos permitirlo.

Por eso alzo la voz. Porque debemos hacer caso a quienes saben. A la Organización Mundial de la Salud, a los epidemiólogos, a los profesionales que han dedicado años de estudio y formación para saber exactamente cómo actuar en estos casos. Ellos nos lo han dicho claro: no se combate un virus con rechazo, sino con información, con medios, con atención temprana y, sobre todo, con humanidad.

Ayudar no es el problema. Ayudar es la solución.

Necesitamos gobiernos que lideren, no que escondan la cabeza. Necesitamos políticas que acojan, no que señalen. Necesitamos que el derecho fundamental a ser ayudado prevalezca sobre el titular fácil y la ocurrencia populista.

Porque al final, cuando pase el ruido y el miedo, lo que quedará será la verdad de lo que hicimos o dejamos de hacer.

Yo elijo la dignidad. Elijo la mano tendida. Elijo escuchar a la ciencia y no al pánico.

Y exijo a quienes nos gobiernan que hagan lo mismo. Que dejen de actuar como tiranos del miedo y empiecen a comportarse como lo que deberían ser: servidores públicos al servicio de la vida, no de su propia supervivencia política.

Gema Díaz
Directora de la revista digital masnosotras.com

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Titulares engañosos en alguna prensa

Muchos de los medios de comunicación que no tienen el menor reparo, parafraseando a Cándido Conde Pumpido, en “manchar su credibilidad con el polvo del camino” al servicio del sanchismo, han copiado y pegado literal e íntegramente lo que parece ser una “noticia” de agencia, aunque algunos periodistas la han firmado sin citar la fuente. El titular repetido en esos medios, que reconozco me molestó pero no me sorprendió conociendo el “andar de la perrita” de quien me lo envió, dice: “El Hospital 12 de Octubre externaliza las ecografías y destina cerca de 1.000 euros mensuales tras invertir 320 millones en su modernización tecnológica”. Y dada la inocultable intención de agitpro gubernamental, la noticia no duda en informar incorporando el espantajo que es Isabel Díaz Ayuso para la siniestra y ultra siniestra, rasgándose las vestiduras porque la presidenta de la Comunidad de Madrid, había inaugurado en diciembre de 2023 la remodelación de este hospital del que dependen 475.000 vecinos y ahora se empeña en privatizar servicios arbitrariamente. Como esta noticia fue publicada simultáneamente como un mero corta y pega el 25 de agosto, quiero pensar que es no tanto una serpiente sino una víbora de verano de las que ocupan las redacciones en esta estación del año, cuando el calor agobiante tal vez nuble el entendimiento y el conocimiento de nuestro idioma de los periodistas en prácticas, becarios, tal vez también víctimas de la LOGSE o ya adecuadamente adoctrinados en sus facultades de periodismo. Supongo, aunque no estoy muy seguro, que tal vez hayan cursado una especie de máster progresista de todo progreso impartido por los redactores del Granma cubano o del Pravda putinesco. Es rigurosamente falso que el 12 de Octubre “externaliza LAS ecografías”. Y no es cierto porque sólo está externalizando menos de un 10 % del total de estas pruebas diagnósticas que se hacen cada mes en ese centro sanitario y no todas las ecografías como induce al error, no inocente, el uso del artículo “las” en vez de “algunas” o cualquier otro sinónimo que exprese que se está hablando de una parte y no del todo. Para comprobarlo basta leer el resto de la pieza periodística, ¡menuda pieza es quien la redactó! Explica la noticia que “del hospital dependen 475.000 vecinos. La prioridad es atender las ecografías de los pacientes hospitalizados y, debido a la falta de recursos, externalizar las pruebas solicitadas desde los 19 centros de salud adscritos”. Podrá no gustar a los políticos de la siniestra que se externalicen servicios, pero los pacientes aplaudimos cualquier medida que permita de forma racional y eficiente que seamos atendidos lo antes posible y no que nos pongan a la cola de una infinita y eterna lista de espera en un hospital o ambulatorio público. Lo que queremos los pacientes, supongo que la inmensa mayoría comparte mi apreciación, es que nos atiendan lo antes posible. Nos da lo mismo si la prueba diagnóstica que nos han prescrito nos la hacen en un centro o servicio externalizado si la hacen antes. Pero por si hubiera alguna duda sobre el porqué de esta medida, la propia Consejería de Sanidad “admite que los pactos de gestión vigentes, es decir, los acuerdos con los trabajadores para fortalecer los servicios, sólo cubren el 25% de la totalidad de estas pruebas de imagen, por lo que la externalización resulta necesaria”. Cualquier persona que haya tenido que gestionar recursos en una empresa o en una institución pública, sabe que el dinero disponible es limitado y que es necesario optimizar los gastos para intentar servir lo mejor posible a los pacientes, en este caso, para no incluirlos sin más en una lista de espera. Bueno, en realidad el que los recursos económicos, de personal o materiales no son ilimitados es algo que desconocen tantos políticos, periodistas y tertulianos que apelan a la demagogia o directamente a la mentira para defender sus maximalistas teorías de que todo debe ser “público”, y aunque sea más eficaz o necesario para los ciudadanos externalizar muchos servicios, se atrincheran gritando su siniestra consigna: ¡no pasarán! Y menos aún si el gobierno de Isabel Díaz Ayuso en la CAM, puede ser aplaudido por los madrileños cuando se acercan las elecciones. Perdón por mentarles la “bicha del pantano”…