Y Ucrania
Y Ucrania
La guerra que el mundo empieza a olvidar
¿Y Ucrania?

Mientras el planeta gira de sobresalto en sobresalto —la guerra cada vez más enroscada” en Oriente Medio; la visita del Papa convertida en espectáculo mediático; el Mundial de fútbol anestesiando conciencias; la trises u real  corrupción del gobierno social comunista de Pedro Sánchez, que la ha convertido ya en institucional; el eterno drama de Cuba— parece que hemos decidido mirar hacia otro lado. Como si la tragedia que se libra en el corazón de Europa fuese un capítulo ya leído, una guerra “vieja”, un conflicto que ya no genera titulares porque no encaja en el ritmo frenético de la actualidad global. 

La guerra que no interesa recordar

La invasión rusa no es un conflicto congelado ni un enfrentamiento lejano. Es una guerra injusta, unilateral, imperialista y profundamente destructiva. Y, sin embargo, se ha vuelto incómoda para quienes prefieren pasar página. La fatiga informativa ha hecho su trabajo: la tragedia se ha normalizado.

Pero Vladímir Putin no ha normalizado nada. Él sigue avanzando en su estrategia de desgaste, destrucción y ocupación. No tiene prisa. No tiene intención de negociar. No tiene interés en la paz. Su objetivo es otro que, “desgastar a Ucrania, erosionar a Europa y demostrar que la fuerza bruta aún puede reescribir fronteras”.

El método Putin: destruir para dominar

Putin ha entendido que no necesita victorias rápidas. Le basta con destruir, con convertir ciudades en ruinas, con quebrar la moral de una población civil que lleva cuatro años resistiendo lo insoportable. Su estrategia es simple y cruel: si no puede conquistar, arrasa. Si no puede convencer, aterroriza. Si no puede ganar legitimidad, impone miedo, y mientras tanto, el mundo mira hacia otro lado.

El sueño imperial que nunca murió

Quien crea que la ambición de Putin termina en Ucrania no ha entendido nada. Su proyecto es claro: reconstruir la esfera de influencia de la antigua Unión Soviética, devolver a Moscú el control sobre todos aquellos países que un día lograron liberarse de su yugo.

Primero fue Crimea. Y no pasó nada. Ahora es Ucrania. Y el mundo bosteza. Después, ¿qué vendrá? Los países bálticos, Rumanía, Polonia… la lista está escrita desde hace años en la mente de un líder que se ve a sí mismo como heredero de los zares, restaurador de una “Gran Rusia” que nunca existió más allá del mito y la nostalgia imperial.

No es paranoia pensar en ello. Es simplemente leer la historia, escuchar sus discursos y observar sus actos. Pero la triste realidad es brutal y Ucrania sigue sangrando”. Y lo hace sola, cada vez más sola, mientras el mundo se acostumbra a la idea de que la guerra es un ruido de fondo.

Quien crea que la ambición de Putin termina en Ucrania no ha entendido nada. Su proyecto es claro, reconstruir la esfera de influencia de la antigua Unión Soviética”, devolver a Moscú el control sobre todos aquellos países que un día lograron liberarse de su yugo. Primero fue “Crimea”. Y no pasó nada. Ahora es Ucrania. Y el mundo bosteza. Después, ¿qué vendrá? Los países bálticos, Rumanía, Polonia… la lista está escrita desde hace años en la mente de un líder que se ve a sí mismo como heredero de los zares, restaurador de una “Gran Rusia” que, dicho sea de paso, nunca existió más allá del mito y la nostalgia imperial.

No es paranoia pensar en ello. Es simplemente leer la historia, escuchar sus discursos y observar sus actos. ¡Blanco y en botella!

La amnesia moral de Occidente

Occidente, mientras tanto, parece haber entrado en una especie de amnesia moral. La guerra de Ucrania ya no es “trending topic”. Ya no genera indignación. Ya no moviliza. Y esa indiferencia es peligrosa, porque Putin se alimenta de ella”.

Cada vez que el mundo se distrae, él avanza. Cada vez que Europa duda, él presiona. Cada vez que la atención global se desplaza, él aprovecha dejándonos claro que, la indiferencia es su mejor aliada.

A todas estas, Ucrania no puede permitirse nuestro olvido.

La población ucraniana sigue pagando un precio insoportable: ciudades destruidas, familias separadas, millones de desplazados, miles de muertos, un país entero convertido en campo de batalla. Y aun así, resisten. Resisten porque saben que no solo luchan por su territorio, sino por su derecho a existir como nación libre.

Pero ningún pueblo puede resistir solo para siempre”. Y menos cuando enfrente tiene a una potencia nuclear con ambiciones imperiales y una paciencia infinita.

Por ello alerto del peligro de mirar hacia otro lado porque, olvidar Ucrania no es solo una injusticia moral. Es un error estratégico monumental. Porque si Putin logra imponer su visión del mundo —un mundo donde la fuerza vale más que el derecho, donde las fronteras se cambian por capricho, donde la democracia es una molestia— entonces nadie estará a salvo; ni los bálticos. ni Europa del Este. ni siquiera la propia Unión Europea, pues la historia ya nos enseñó lo que ocurre cuando se permite que un líder con ambiciones expansionistas avance sin freno como el caso de Putin. No aprendimos entonces. ¿Vamos a repetirlo ahora?

Ucrania no necesita solo armas, dinero o diplomacia. Necesita algo más básico, el que no la olvidemos. Que no permitamos que su tragedia se diluya entre titulares pasajeros. Que entendamos que su lucha es también la nuestra. Que su resistencia es un muro que nos protege a todos.

Porque si Ucrania cae, no será el final de la guerra. Será el principio de algo mucho peor, porque este Putin es capaz por sí solo, de convertir al propio Donal Trump, al Natanyahu, o al propio Kim Jon -Un líder norcoreano, en auténticos angelitos buenos, o “niños de teta”.

Y para no olvidar a nuestro léxico y expresiones canarias, a las que tanto me gusta recurrir, como buen mauro de Telde que soy, añado…Si le digo cristiano le engaño, pero a este ruso, temprano se le vio la cara o se limpió las legañas. ¡Que se te ve la perica Putin!  Y yo sé de sobra, que no hay muladar sin pulgas, ni linaje sin putas, y te aseguro, que lo tuyo apesta desde hace tiempo a trapo quemado. Así que… ¡Júyete pá ya guardielantre ruso del diablo! Qué hay más allá…  ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Guardia Civil
NGC

La Guardia Civil desarticula un entramado de extorsión

La investigación tecnológica permitió rastrear los movimientos bancarios y la titularidad de las líneas telefónicas utilizadas para el chantaje Los autores exigían elevadas sumas de dinero bajo la amenaza de personarse en el domicilio de la víctima, utilizando imágenes de armas de fuego La Guardia Civil de la Comandancia de Las Palmas ha culminado una operación policial que ha permitido identificar e investigar a tres varones como presuntos autores de un delito de extorsión y amenazas. La actuación ha puesto de manifiesto la importancia de la especialización en el ámbito de la delincuencia tecnológica para el esclarecimiento de este tipo de hechos, caracterizados por el uso de medios telemáticos para ejercer una intensa presión psicológica sobre las víctimas. La investigación se inició tras la denuncia presentada por un vecino de Agüimes, quien manifestó haber sido objeto de amenazas y exigencias económicas por parte de varias personas. Los hechos se remontan a finales del pasado año, cuando el perjudicado contrató los servicios de una profesional en un establecimiento de ocio situado en el municipio de Santa Lucía de Tirajana. Aunque finalmente el encuentro no llegó a producirse, poco después comenzó a recibir llamadas de distintos individuos que, utilizando un tono intimidatorio, le reclamaban diversas cantidades de dinero bajo el pretexto de supuestos gastos de logística y reserva de servicios VIP. Como consecuencia del temor generado por las amenazas recibidas, la víctima accedió a realizar tres transferencias a través de una conocida plataforma de pago instantáneo, alcanzando una cantidad total de 900 euros. Sin embargo, lejos de cesar las exigencias, los autores incrementaron la presión sobre el perjudicado, reclamándole posteriormente otros 1.500 euros adicionales. Con el objetivo de doblegar la voluntad de la víctima, los investigados remitieron diversos mensajes mediante aplicaciones de mensajería instantánea en los que incluían la fotografía de un arma de fuego y amenazas explícitas de acudir a su domicilio si no efectuaba el pago   exigido de manera inmediata. Estas acciones provocaron en el afectado una situación de gran ansiedad y preocupación por su seguridad personal y la de su entorno familiar. Ante la gravedad de los hechos, el Puesto Principal de Agüimes inició una exhaustiva investigación centrada en el análisis de las evidencias digitales disponibles. La especialización de los agentes en este ámbito permitió establecer una línea de trabajo basada en el estudio de los metadatos de las comunicaciones y en el seguimiento del recorrido económico de los pagos realizados por la víctima. Gracias a las gestiones practicadas con distintas operadoras de telefonía, los investigadores lograron identificar a los titulares de las líneas telefónicas utilizadas para realizar las amenazas. Paralelamente, el análisis de los movimientos financieros y las correspondientes gestiones bancarias permitieron localizar al destinatario final de los fondos, una persona que contaba con antecedentes policiales por hechos similares cometidos en otras provincias del territorio nacional, circunstancia que evidenciaba la existencia de un patrón delictivo especializado. Asimismo, la rapidez en la obtención de información bancaria y la coordinación con las entidades financieras resultaron fundamentales para evitar la dispersión del dinero a través de cuentas utilizadas habitualmente para dificultar el rastreo de los beneficios obtenidos de forma ilícita. Una vez recopiladas las pruebas necesarias e identificados plenamente los tres presuntos autores, quienes operaban desde distintas provincias españolas con la finalidad de dificultar su localización, la Guardia Civil procedió a la instrucción de las correspondientes diligencias. Las actuaciones fueron remitidas a la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Telde, autoridad judicial que conoce de la causa.