Menos espectáculo político y más sensatez
Juan Jiménez, Concejal De Obras E Infraestructuras Del Ayuntamiento De Guía(1).jpg

Con el paso de los años he llegado a una conclusión que cada día tengo más clara: el populismo puede ser la ruina de cualquier proyecto,  ya sea de carácter  social,  político o empresarial.

En una empresa es fácil entender los problemas que generan las falsas promesas. Si un director ofrece a sus trabajadores mejoras extraordinarias,  que sabe que no podrá asumir, o a sus clientes servicios imposibles de prestar, durante un tiempo recibirá aplausos, un sinfín de elogios, será el centro de atención y de todas las miradas. Sin embargo, cuando llegue  el momento de cumplir y la realidad económica se imponga, aparecerán la decepción, la pérdida de confianza y, en muchas ocasiones, el fracaso del proyecto. Una empresa no se sostiene sobre promesas; se sostiene sobre una gestión responsable.

En la política ocurre exactamente lo mismo. Prometer es relativamente sencillo. Gestionar es otra cosa muy distinta. Quien ha tenido responsabilidades públicas sabe que detrás de cada decisión existen leyes, informes técnicos, presupuestos, prioridades y procedimientos administrativos que no siempre permiten hacer todo aquello que nos gustaría.

La política necesita menos espectáculo y más gestión; menos promesas imposibles y más compromisos cumplidos; menos populismo y más responsabilidad. Porque gobernar no consiste en decir siempre lo que la ciudadanía quiere escuchar, sino en tener la honestidad de explicar lo que realmente se puede hacer y el compromiso de trabajar cada día para conseguirlo.

Por eso creo que, en una comunidad madura, las promesas por sí solas ya no son suficientes. La ciudadanía merece algo más que discursos bonitos o soluciones milagrosas. Merece dirigentes que hablen con sinceridad, que expliquen la realidad tal y como es y que no generen expectativas que después no podrán cumplir.

La historia reciente nos ha demostrado que algunos proyectos políticos han crecido al calor del descontento y del populismo, despertando grandes esperanzas con propuestas aparentemente sencillas para problemas muy complejos. Sin embargo, cuando llega el momento de gobernar, la realidad impone sus límites y la gestión exige mucho más que buenas intenciones. Es entonces cuando las expectativas no cumplidas pueden convertirse en frustración.

También en el ámbito local empiezo a observar esa tendencia. Hay quienes recorren nuestros barrios ofreciendo soluciones inmediatas para todo, como si gobernar consistiera únicamente en querer hacerlo. Pero la realidad es bien distinta. Gobernar exige conocimiento, responsabilidad, capacidad de diálogo y, sobre todo, respeto por la verdad. No siempre se puede hacer todo lo que uno desea, ni todo lo que otros reclaman, porque administrar recursos públicos implica tomar decisiones difíciles y establecer prioridades.

No escribo estas líneas para señalar a nadie. Al contrario, las comparto como una reflexión que también me hago a mí mismo. Quienes tenemos responsabilidades públicas debemos ser los primeros en actuar con prudencia, evitando prometer aquello que no depende de nosotros o que sabemos que difícilmente podrá hacerse realidad. La credibilidad de un político no se mide por la cantidad de promesas que hace, sino por la coherencia entre su palabra y sus hechos.

Estoy convencido de que nuestros vecinos y vecinas tienen criterio, experiencia y sentido común. La sociedad ha madurado y cada vez distingue mejor entre quien ofrece soluciones fáciles y quien trabaja, muchas veces de forma silenciosa, para resolver los problemas reales. La confianza ya no se gana con grandes discursos; se gana con transparencia, con trabajo diario, con cercanía y con resultados.

Al final, el tiempo siempre pone a cada uno en su lugar. Las promesas pueden conquistar titulares e incluso ganar elecciones, pero solo la gestión responsable, la palabra cumplida y el servicio público son capaces de mantener la confianza de la ciudadanía. Y esa confianza, una vez perdida, es mucho más difícil de recuperar que de conseguir.

Juan Jiménez Suárez

Concejal de Vías, Obras e Infraestructuras,

Limpieza Viaria, Parques y Jardines

Ayuntamiento de Santa María de Guía

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Ecos de Sociedad
Redacción NorteGranCanaria

La calle La Constitución acoge este domingo el Mercadillo de Barrial, con música y motor

Cerca de 30 puestos, la Orquesta Luz de Luna y una exhibición de A Ritmo de Batucada animarán la jornada, que incluirá además una exposición de coches clásicos en los alrededores del Estadio de Barrial La calle La Constitución de Barrial volverá a convertirse este domingo, 6 de septiembre, en uno de los principales puntos de encuentro del barrio con una nueva edición del Mercadillo Dominical, una iniciativa que apuesta por el comercio de proximidad y por seguir generando actividad en las calles de Barrial. Desde las 09:00 horas, cerca de 30 puestos ofrecerán a vecinos y visitantes diferentes productos y propuestas, en una jornada que combinará las compras con música, animación y convivencia. El escenario estará instalado en la zona de entrada de la iglesia y de la Asociación de Vecinos “Amagro”, con acceso desde la calle La Constitución, donde se desarrollará parte de la programación prevista para esta nueva edición. La música tendrá un papel protagonista con la actuación de la Orquesta Luz de Luna, que pondrá ritmo a la mañana, mientras que el taller A Ritmo de Batucada ofrecerá una exhibición que llenará de percusión y animación el entorno del mercadillo. El presidente de la Asociación de Vecinos Amagro, Pepe García, destaca la importancia de continuar impulsando este tipo de iniciativas. “Desde la Asociación creemos que es importante seguir apostando por actividades que den vida a nuestras calles y que, al mismo tiempo, permitan apoyar el comercio local. Un barrio con actividad es un barrio vivo y queremos contribuir a que Barrial siga teniendo espacios de encuentro para los vecinos”. García considera que el Mercadillo Dominical “es una buena oportunidad para que pequeños comerciantes y emprendedores puedan dar a conocer sus productos, pero también para que los vecinos puedan disfrutar de una mañana diferente sin necesidad de desplazarse fuera del barrio”. Los coches clásicos toman los alrededores del Estadio La jornada contará con un segundo gran atractivo relacionado con el mundo del motor. A partir de las 10:30 horas, los alrededores del Estadio de Barrial acogerán una exposición de coches clásicos, que permitirá a los aficionados y al público en general contemplar vehículos de diferentes épocas. La muestra trasladará parte de la actividad hasta el entorno del Estadio, ampliando así el recorrido de una jornada que pretende generar movimiento en distintos espacios de Barrial. El regreso del Mercadillo Dominical coincide además con el tramo final de las Fiestas en honor a Nuestra Señora de los Desamparados, prolongando durante este domingo el ambiente festivo que ha acompañado a Barrial durante las últimas semanas. Con esta nueva edición, el Mercadillo Dominical continúa consolidándose como una propuesta orientada a dinamizar la actividad comercial y social de Barrial, generando espacios de encuentro y favoreciendo la participación de vecinos y visitantes. Este domingo, desde las 09:00 horas, la calle La Constitución será el punto de partida de una jornada que reunirá cerca de 30 puestos, música y batucada, mientras que a partir de las 10:30 horas los alrededores del Estadio de Barrial se convertirán en punto de encuentro para los amantes de los coches clásicos.