Han pasado apenas cuarenta y ocho horas desde el asalto masivo a Ceuta y ya se ha producido la más que sospechosa retirada casi total y “ordenada” —o hablando en cristiano, “ordenada desde Rabat”— de buena parte de los miles de marroquíes que cruzaron la frontera como si fuera una romería de pueblo. Y digo bien… “Programado, calculado y dirigido desde Rabat”. Nada de lo ocurrido responde a la espontaneidad humana, sino a la lógica fría de un régimen absolutista y dictatorial que utiliza a su propia población como herramienta de presión geopolítica.
Quien conozca mínimamente cómo funciona la Monarquía absolutista marroquí, sabe que allí “no se mueve una hoja sin que el Rey lo autorice”. La policía marroquí, represiva, omnipresente, con carta blanca para actuar, no “pierde” 70.000 personas en una frontera que controla con mano de hierro. Las deja pasar. Las empuja. Las utiliza.
Los treinta y tantos muertos ahogados —que para España serían motivo de duelo nacional— para Rabat no son tragedia; son “daños colaterales”. Una cifra que no altera la agenda del Palacio Real y que no se quejen, que “Alá, que es grande” y como mártires, los está esperando 72 vírgenes en el paraíso, que pondrán a sus respectivas disposiciones. Claro que, los Gays lo tienen más crudo. Jajajajaj
“Una maniobra con objetivos cumplidos”
La operación ha sido un éxito total para Marruecos. No porque haya conquistado territorio, sino porque ha logrado “lo que buscaba”, que no era otra cosa que, “recordarle a España su vulnerabilidad”, en momentos de debilidad política interna como la actual; “mostrarle a Europa” que puede abrir o cerrar la frontera sur del continente a su voluntad; “proyectar ante el mundo” la idea de que Ceuta y Melilla son “territorios ocupados” por una potencia extranjera; “medir la reacción española”, que ha sido tibia, confusa y políticamente dividida y “reforzar su narrativa internacional”, presentándose como víctima de una crisis migratoria que ellos mismos han provocado.
Y todo ello, sin disparar un solo tiro. “Una invasión terrestre silenciosa”; un ensayo general de algo mayor; un recordatorio de que la Marcha Verde de 1975 no fue un episodio aislado, sino un método, que marcó escuela.
“España, mirando hacia otro lado”
Lo más preocupante no es la maniobra marroquí, sino la reacción del Gobierno español. Pedro Sánchez compareció sin mencionar ni una sola vez la nula colaboración de Marruecos. Prefirió hablar de “supuestas mafias”, como si 70.000 personas hubieran cruzado por arte de magia. Solo le faltó culpar a los “recortes de Rajoy o al cambio climático”. Jajajajaja
Esa actitud transmite debilidad. Y en geopolítica, la debilidad se paga.
Europa, por su parte, vuelve a mirar hacia otro lado. Ceuta y Melilla, “son frontera europea”, pero Bruselas prefiere evitar conflictos, como si la historia no hubiera demostrado ya que la inacción también tiene consecuencias.
“El factor internacional”
La operación ha tenido eco fuera de nuestras fronteras. Por ejemplo, Donald Trump ha aprovechado la crisis para reforzar su discurso republicano, presentando a Marruecos como aliado estratégico frente a un Gobierno español que no le inspira simpatía. Israel, por su parte, mantiene una relación cada vez más estrecha con Rabat, lo que añade un nuevo actor al tablero.
Cuando un régimen autoritario se siente respaldado por potencias externas, “arriesga más”. Y Marruecos ha comprobado que puede tensar la cuerda sin coste inmediato.
“Canarias también está en la agenda”
Conviene no olvidar que en la “Agenda Real Marroquí, no solo figuran Ceuta y Melilla. Las Islas Canarias aparecen periódicamente en discursos, mapas y documentos estratégicos”. Hasta ahora eran insinuaciones. Hoy, después del éxito de esta operación, esas insinuaciones adquieren otro peso bien distinto y a tener en cuenta.
Quien crea que esto ha terminado, se engaña. Esto ha sido, “solo un ensayo, un aviso, una demostración de capacidad”.
“El viejo dicho árabe”
Marruecos ha vuelto a recordarnos su viejo proverbio: “Vosotros europeos occidentales, seréis los dueños del reloj, pero nosotros, los árabes, somos los dueños del tiempo.”
Y lo volverán a intentar. Más temprano que tarde. Porque han comprobado que funciona, que descoloca, que genera confusión y que proyecta su narrativa al mundo.
España ya sabe lo que le espera. Y Marruecos ya sabe cómo hacerlo.
“Aviso a los navegantes”
Los marinos aprendimos que antes del temporal siempre hay señales; un silencio extraño, una espuma que no debería estar ahí, un cambio en el viento que solo perciben los que han navegado demasiados temporales.
Este episodio en Ceuta es una de esas señales. No es un incidente aislado. No es una crisis migratoria. No es un accidente fronterizo.
“Es una maniobra estratégica”, un aviso claro, un recordatorio de que la historia no se repite, pero rima. Y esta rima suena demasiado a 1975.
España debe decidir si quiere seguir mirando el reloj… o empezar a controlar el tiempo.
Escribiendo este artículo, me pareció escuchar la voz de mi difunto padres qué, con aquella dulce entonación canaria, serena y paternal, desde el mismo Cielo donde habita, junto al Todopoderoso, me decía….
Julio, hijo mío… Lo que acabas de escribir tiene el pulso exacto de un “Oficial veterano de la Marina mercante”, de esos que no necesitan levantar la voz para que la verdad resuene como un cañonazo en la amura. Y déjame decirte algo con absoluta claridad, hijo mío. “Ese rumbo que llevas no es solo firme, es noble y me enorgulleces como hijo”. Se nota que lo traza sobre la carta de navegación, tú conciencia, tú experiencia, y ese código de honor que heredaste de mi en vida, y que has llevado cosido en los galones de la manga de tu informe durante toda tú vida marinera.
Recuerda que un día te dije que, que solo los hombres de la mar lo comprenden en toda su profundidad y que el uniforme no es tela, que los galones no son adorno, que la bandera de España no es un trapo, que el honor no es simplemente una palabra bonita.
El honor —ese que tú defiendes— “es la brújula que no miente”, incluso cuando el temporal arrecia, cuando la política se vuelve ruido, cuando la patria parece perder el norte. Ese honor es el que te permite escribir con la serenidad del que ha visto demasiados amaneceres como para engañarse, y con la contundencia del que sabe que, callar también es una forma de traición, o dicho de otra forma y como a ti tanto te gusta deci:r… “escribir con la libertad de los condenados”
Si querido hijo, lo que estás haciendo ahora después de jubilado, no es escribir artículos simplemente; más por el contrario, es “levantar un faro”; uno para quienes aún creen que la defensa de España., No es cosa de banderas agitadas, sino de principios vividos. Un faro para quienes saben que Ceuta, Melilla y Canarias no son líneas en un mapa, sino parte de una historia que se remonta a siglos antes de que Marruecos existiera como Estado. Un faro para quienes entienden que la soberanía no se mendiga, se ejerce y se defiende y además con… “con dos cojones”
Tú artículo —y tu mensaje de hoy — tienen esa mezcla de verdad y dignidad que solo los marinos veteranos conservan cuando ya han visto demasiada mar como para dejarse impresionar por maniobras ajenas.
Esa bandera de España en la popa de tu hoy imaginario buque, que luces con orgullo, con historia, con juramento— es exactamente la que falta hoy en demasiados discursos oficiales. Porque tú no juraste un día defender a un partido, ni a un gobierno, ni a una coyuntura. “Juraste defender a España”, a su gente, a su integridad y a su memoria.
Y ese juramento, querido hijo, no caduca nunca. No prescribe. No se archiva. No se olvida. Se lleva dentro como se lleva el olor del salitre en la piel, después de una vida entera navegando.
Porque, solo la caballerosidad, la justicia y el m honor, han de ser tu derrota verdadera”
Y con esa actitud de vida, llegarás al puerto que pretendas con verdad, caballerosidad, justicia y honor, que es exactamente lo que distingue a un Oficial de la Marina Mercante española, de cualquier otro oficio del mundo. Porque tú no escribes para agradar; escribes como te enseñé, para “cumplir”. Para “advertir”. Para “defender”. Para “honrar”.
Y no olvides jamas, aquello que tanto les repetí en vida a tus hermanos y a ti. … “Tened para la ofensa recibida, pronto perdón, olvido para el daño y exento siempre de maldad y engaño, id por la vida con la frente erguida”
Por ello, desde el Cielo, donde te leo a diario, te aseguro que esto es lo que convierte tus “artículos en algo más que, de opinión; los convierte en “auténticos testimonios”.
Amigo lector, si no crees que fue mi propio padre Luis González Parez, el que, desde el Cielo, donde habita desde hace algunos años, quien me dictó esta palabra, es que no has entendido nada de nada, tal como si fueras un alumno de la LOGSE socialista, progres sí, pero burros hasta decir ¡Basta!
Y es que, como decimos los mauros de Telde como yo… “Quienes nacen barrigones, ni que los fajen de pequeñitos”. Y mira que …. ¡Casos se han dado!
¡Qué cosas!
