Hoy conmemoramos el día de la amistad y el de la trata de personas
Hoy Conmemoramos El Día De La Amistad Y El De La Trata De Personas
Hoy Conmemoramos El Día De La Amistad Y El De La Trata De Personas

La hipocresía del 30 de julio: Amistad diplomática para un Primer Mundo que, “paga la cama” y compra seres humanos.

Cada 30 de julio asistimos a una coincidencia en el calendario oficial de las Naciones Unidas que roza el surrealismo moral; la celebración del “Día Internacional de la Amistad” y, de manera simultánea, la conmemoración del “Día Mundial contra la Trata de Personas”. Dos realidades que colisionan de manera violenta. Mientras la primera nos invita a tejer lazos de fraternidad y solidaridad, la segunda nos estalla en la cara para recordarnos la mayor infamia de nuestro tiempo; la mercantilización y deshumanización de los más vulnerables.

 

“El cinismo burocrático de la ONU”

Hay que tener el coraje de denunciar la frivolidad con la que los organismos internacionales gestionan las tragedias humanas. La ONU se limita a decretar «días de…», a colgar la etiqueta de una efeméride en el calendario como si la esclavitud del siglo XXI fuera una festividad más o un simple recordatorio de oficina. Lavarse las manos con declaraciones institucionales vacías y manifiestos bienintencionados, mientras las mafias operan a plena luz del día en las principales capitales del planeta, es un ejercicio de cinismo burocrático intolerable. No se combate un crimen contra la humanidad con pancartas de un solo día; se combate con voluntad política, recursos y persecución implacable. Algo que, evidentemente, brilla por su ausencia.

 

 

“El Primer mundo, es cómplices de un crimen contra la humanidad”

Resulta éticamente repugnante que los gobiernos de los países civilizados del llamado primer mundo, observen este holocausto silencioso con una mezcla de indolencia y cobardía política. Se llenan la boca de democracia, libertades fundamentales y pactos internacionales, pero miran hacia otro lado cuando las calles y los prostíbulos de sus opulentas ciudades se nutren de la carne y el sufrimiento de mujeres y niños arrancados de sus hogares en el sur global.

No estamos ante un problema menor de orden público; esto es un auténtico crimen contra la humanidad perpetrado bajo la mirada impasible de estados que presumen de su superioridad moral y jurídica. Las redes de trata no son invisibles; operan con una insultante impunidad porque el sistema prefiere no agitar ciertas estructuras económicas ni incomodar a ciertos poderes.

 

 

“El consumidor del primer mundo: la gasolina del motor criminal”

Es hora de poner el foco donde corresponde y llamar a las cosas por su nombre: la prostitución coaccionada y la explotación de mujeres y niños no existirían con esta dimensión industrial si no hubiera una demanda masiva, consentida y normalizada. Y esa demanda no proviene de los países del tercer mundo, asfixiados por la pobreza material. Proviene, de manera abrumadora, de los ciudadanos de ese primer mundo próspero, educado y «progresista».

Si hay trata, es porque hay consumo. El motor que financia este negocio atroz es el dinero de consumidores occidentales que compran cuerpos como quien adquiere un bien de consumo cualquiera. Los gobiernos del primer mundo lo saben, pero prefieren la pasividad legislativa antes que criminalizar o perseguir eficazmente al consumidor, convirtiéndose así en cómplices por omisión. Toleran la existencia de verdaderos guetos de explotación humana para que sus ciudadanos sigan satisfaciendo sus privilegios más oscuros a costa de la dignidad ajena.

 

“Una amistad vacía de contenido”

Celebrar la supuesta «amistad entre los pueblos» mientras permitimos que nuestros vecinos se conviertan en los verdugos, clientes o proxenetas de la esclavitud moderna es una broma macabra. ¿De qué hermandad global nos hablan cuando las fronteras se cierran para la dignidad humana, pero se abren de par en par para el tráfico ilegal de personas destinadas al comercio sexual?

Si la amistad global ha de significar algo real y transformador, debe empezar por barrer la infamia de nuestros propios umbrales. Exige de manera inmediata que los poderes públicos dejen de tratar la trata como un simple daño colateral de la miseria ajena y la aborden como lo que realmente es: la emergencia criminal y moral más absoluta de nuestro tiempo. Mientras sigan lavando sus conciencias con días internacionales de cartón piedra, el primer mundo seguirá siendo el principal cómplice de este infierno.

Nos predican fraternidad desde despachos enmoquetados mientras financiamos la esclavitud en nuestras propias calles.

Y es que como decimos los mauros de mi pueblo, Telde…, en este mundo por desgracias, no existe muladar sin pulgas, ni linaje de político sin putas, y si te lo afirmo con esta rotundidad propia de “un viejo lobo de mar”, es poque se a ciencia cierta qué… ¡Casos se han dado!

 

¡Qué cosas!

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Cuando El Gobierno Navega Entre Favores Y Fugas España En Estado De Escora
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Redacción NorteGranCanaria

Cuando el gobierno navega entre favores y fugas: España en estado de escora

España lleva demasiado tiempo navegando con el casco abierto y el puente de mando mirando hacia otro lado. La sensación, cada vez más extendida, es que el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ha convertido la gestión pública en una “derrota sinuosa”, donde los favores se pagan con dinero de todos, y las decisiones se toman como quien ajusta velas para proteger a los suyos, no para mantener el barco del Estado en equilibrio. El rescate de Plus Ultra y el indulto parcial a Laura Borràs no son dos episodios aislados; son “dos vías de agua abiertas en el mismo costado”; y el Gobierno, lejos de achicar, parece empeñado en “tapar con lonas mojadas lo que ya todo el mundo ve”.  “Plus Ultra: la maniobra que nadie entiende” El rescate de Plus Ultra es, para muchos ciudadanos, el ejemplo perfecto de una política que ya no se guía por criterios técnicos, sino por “lealtades de camarote”. Un rescate millonario, rodeado de irregularidades, defendido con una disciplina férrea por parte del Ejecutivo, como si la prioridad no fuera explicar, sino “blindar”. La pregunta es inevitable: ¿por qué cerrar filas en torno a una operación que huele a gasoil rancio desde el primer día? Cuando un Gobierno se acerca a lo que huele mal, en vez de alejarse, la confianza pública se evapora como la bruma al amanecer.  “Laura Borràs o la condena que se diluye en el oleaje” En paralelo, el indulto parcial a Laura Borràs —condenada por corrupción— ha dejado a muchos jueces con la amarga sensación de que su trabajo puede ser “neutralizado desde tierra firme.” La reducción de la pena, que evita su entrada en prisión, transmite un mensaje devastador: “la justicia es firme solo cuando no molesta al poder”. ¿Hay corruptos de primera y corruptos de segunda? ¿Depende la severidad de la justicia del color político del acusado? La ciudadanía, que no es tonta, ya ha empezado a responder esas preguntas por su cuenta.  “Dos varas de medir, dos mares distintos” Mientras el ciudadano común navega con las normas bien apretadas, pagando impuestos y cumpliendo con la ley, quienes se mueven en la órbita del poder parecen disfrutar de “mareas más suaves”, indultos oportunos y rescates inexplicables. Es la imagen de un país donde “la justicia no es el faro que guía, sino la luz que se apaga cuando conviene”.   “La desmoralización como tormenta perfecta” Lo más grave no es el daño reputacional, sino la “desmoralización colectiva”. Cuando un país empieza a asumir que la corrupción tiene premio, que los favores se pagan con dinero público y que las condenas se negocian, la democracia pierde su esencia. España no puede permitirse que sus ciudadanos piensen que el Gobierno protege a los suyos, aunque hayan sido condenados, ni que rescata empresas con vínculos dudosos mientras exige sacrificios a quienes sostienen el país con su trabajo.  “Cuando el barco que escora y la mar que no perdona” Porque la mar, amigo lector, no entiende de favores. La mar no indulta. La mar no rescata a quien no sabe gobernar su propio barco. Hoy España navega con “escora evidente”, inclinada hacia el lado donde se acumulan los indultos, los rescates sospechosos y las decisiones que huelen a pago de favores. Y todos sabemos lo que ocurre cuando un barco escora demasiado o rompen su ángulo GZ (máxima escora) , primero se pierde la confianza de la tripulación, luego se pierde el control del timón, y al final, si nadie corrige el rumbo, “a mar acaba dictando sentencia”. Y la mar, cristiano, y se lo digo ya, que conozco el oficio, “no admite varias varas de medir” y mucho menos que se le falte el respeto como lo está haciendo desde que lo auparon a presidente unos partidos, que nada quieren saber de España, más que sacar adelante sus propios intereses”. Legal si, constitucional, también; pero carente en absoluto de ética y honor, y cuando un gobierno como el actual social comunista  de Pedro Sánchez, pierde su credibilidad y su honor, quien sufre es España, porque a ellos, como desconocen el valor de la palabra “honor” se las trae todo al pairo. Y mira que esos tristes episodios, yo pensaba que solo ocurrían en las repúblicas bananeras, porque … ¡Casos se ha dado! ¡Qué cosas!