
La quinta columna El término “quinta columna” se utiliza para designar a un sector de la población que actúa clandestinamente dentro de un país o territorio para favorecer al enemigo, mediante espionaje, sabotaje o desinformación. También se llaman “quintacolumnistas” a los que mantienen lealtades hacia un bando enemigo y que, de manera secreta, colabora con él. Los miembros de este grupo pueden infiltrarse en estructuras políticas, militares o sociales para realizar actividades de espionaje, sabotaje, propaganda o desestabilización interna. Su objetivo principal es debilitar al país desde dentro, facilitando la victoria del adversario o la consecución de sus fines estratégicos. Si aplicamos este concepto a lo que ahora mismo está sucediendo en Ceuta, cualquiera que lo quiera ver puede comprobar que hay miles de invasores, porque son invasores además de inmigrantes ilegales los que aterrorizan a la población ceutí en las calles y en sus casas, que deambulan sin aparente destino, como esperando algo que les han dicho que pasará. Para al menos 70.000 de ellos ese algo no era que iban a ser regularizados en España más pronto que tarde, pues se volvieron a Marruecos sin rechistar. Por otro lado, por las redes sociales marroquíes circula un mensaje llamando a un nuevo asalto aún más contundente para el día 20 de septiembre, según he leído por ahí. Aparentemente los gobiernos de Marruecos y España callan y no parece que se apresten a contrarrestar este llamamiento. Bien es cierto que para que tenga éxito el nuevo asalto a la integridad de la frontera con España, Marruecos no ha de hacer nada salvo quizás poner los camiones de su ejército a transportar a los potenciales asaltantes a la frontera y proveerlos de los alimentos necesarios. Y por contra España debiera concentrar una fuerza militar disuasoria en la frontera, con un contingente de militares suficiente y adecuadamente armados, cosa que no parece estar barajando el Gobierno, “Pájara” mediante. Por lo que atañe a España y en territorio ceutí, parece evidente que se ha de limpiar desde ya la ciudad de todos aquellos asaltantes, que por el aspecto que lucen en las fotos están en edad militar y no parecen la famélica legión que algunos políticos proclaman para inducir a la lástima y poder tildar de fascistas y xenófobos a los que no los vemos así ni nos creemos que exista una crisis migratoria sino un grave problema de seguridad nacional. De momento, ante esta nueva amenaza para España del día 20, parecería más que razonable concentrar a los invasores que quedan aún en Ceuta junto a la valla fronteriza e impedirles deambular libremente por la ciudad para que así las tropas españolas no se vean, si se produce esta anunciada por las redes sociales nueva invasión, como la mortadela de un bocadillo, por delante con los nuevos asaltantes y por detrás con una más que presunta quinta columna. Esta situación táctica parece ser una obviedad, pero visto lo visto y oído lo oído al Dr. Sánchez y a sus ministros, mucho me temo que no harán nada. Es bien sabido que el fundamento de la incoherente política exterior e interior sanchista, heredada del zapaterismo, es la “rendición preventiva”: dos no pelean si uno se rinde de antemano.