Salvando el mundo en tierra extraña

Reconozco que con estupor e indignación creciente, veo en los periódicos y en las televisiones la gira, más mediática para consumo interno que para otra cosa, con esos discursos buenistas propios de telepredicadores que nos endiña el Dr. Sánchez, Albares y que supongo aplauden agradecidos un buen puñado de palmeros de excursión en Nueva York, a nuestra costa, para salvar al planeta. No puedo evitar recordar aquellas otras excursiones a su odiada USA de la cuchipanda de Irene Montero en julio de 2022 y las de Yolanda Díaz en que tanta vergüenza ajena nos produjeron y tantos miles de euros nos costaron.

De cómo salvar el planeta Zapatero, el “Iluminado de la Moncloa” y el del “Pensamiento Alicia” como lo definió el filósofo Gustavo Bueno, ya ilustró a los epatados delegados en la ONU cuando les espetó, así sin anestesia, “la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”... La verdad es que al escuchar de nuevo este profundo pensamiento mágico me vino a la mente la idea de lo apropiado que sería aplicarle a Zapatero el estribillo de la canción “Viento fue”, de la obra teatral “César, el musical”, cuando dice y repite, por si a alguien se le ha pasado, el estribillo “lo que vino con el viento, viento fue”... aunque ahora esas oportunas ráfagas lo estén judicialmente arrastrando, junto con sus hijas y Julito, a Soto del Real.

Si ya no fuera una práctica habitual, cada vez que hay un problema judicial o político serio para el Gobierno, su presidente se programa un viaje al extranjero y evita responder a lo que, sin la menor duda, son las mayores preocupaciones de los españoles, aunque por esas cuestiones no pregunte el sectario Tezanos en “su” CIS, el de él y el del Dr. Sánchez, no el que sufraga el Estado Español. En Nueva York, se reúne con su alcalde, el radical musulmán Zohran Mamdani, para comprobar si las recetas progresistas que aplicaba años atrás Ada Colau en Barcelona para solucionar el problema de la vivienda, han conseguido también destrozar el mercado del alquiler en la Gran Manzana.

Por su parte, imitando las prácticas del Dr. Sánchez en TikTok, se hace grabar un ridículo vídeo mientras camina haciéndose un videoselfi al más puro plagio de los llamados influencer, los que lo son y los que con sus extravagancias pretenden serlo, diciendo cosas como que “España defenderá el derecho internacional y los derechos humanos. Poner fin a la guerra en Ucrania y en Oriente Medio. La Cumbre Iberoamericana de Madrid ocupará buena parte de mi agenda”. La pregunta obvia que cualquier español de bien puede plantearse es que si el gobierno del que él es ministro de exteriores, no es capaz de solucionar de forma rápida, decente y sin traiciones el problema de Ceuta, que tiene a 85.000 ceutíes, 87.000 melillenses y a 2,27 millones de canarios muy preocupados por su presente y su futuro, ¿su fatal arrogancia le permitirá verse capaz de solucionar los conflictos de Ucrania con Rusia o los enquistados del Oriente Medio gracias al terrorismo yihadista? ¿Serán capaces el Dr. Sánchez y Albares de volver a felicitarse y felicitar a Mohamed VI por lo bien que han “resuelto” el asalto a nuestras fronteras, que ha abierto muchos telediarios en demasiadas naciones?

Es ya una inveterada costumbre del sanchismo, no responder a lo que se les pregunta a la vez que omitir en sus mal llamadas ruedas de prensa, pues son sin preguntas, cualquier referencia a los problemas generales, como la vivienda, inmigración ilegal, asalto a Ceuta (no es un problema inmigratorio sino un asalto que forma parte de la llamada guerra híbrida), Begoña y hermano del Presidente, corrupción gubernamental, ataques desaforados a los jueces, etc. Siguen una máxima de la propaganda política: “lo que no se comunica ni se habla de ello, no existe”. Antes, cuando casi no existía el lenguaje politiqués, se llamaba la política del avestruz.

En el momento de redactar estas líneas, no conozco si la comitiva presidencial desplazada a Nueva York para ilustrar al mundo y dar algo de chance al alicaído Foro de Puebla en la voz del presidente de los restos de la Internacional Socialista, presidencia comparada con el oro de Delcy según cuentan los que saben de estos chanchullos, ofrecerá una recepción organizada por la Embajada de España en los EE.UU. Pero por si lo hace y yo tuviera un átomo de influencia, le sugeriría que para amenizar el aquelarre, que eso será probablemente viendo la lista de invitados con un lugar destacado para los líderes que queden de Hamás y grupos del terrorismo yihadista que han felicitado al Dr. Sánchez, hiciera sonar la canción que popularizó doña Concha Piquer “En tierra extraña”, referida a una Nochebuena en Nueva York especialmente nostálgica. Aunque le pudiera producir urticaria a nuestro Presidente, a algunos otros organizadores, ministros, asesores varios e invitados, la letra dice:

Voy a contarles a ustedes lo que a mí me ha sucedido
que es la emoción más profunda que en mi vida yo he sentido.
Fue en Nueva York una Nochebuena,
mamá preparó una cena pa’ invitar a sus paisanos

En la reunión, toda de españoles,
entre vivas y entre olés por España se brindó…
El vino de nuestra tierra bebieron en tierra extraña…
¡Qué bien que sabe ese vino cuando se bebe lejos de España!

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es