Su constancia, el cariño por San Roque y su empeño por mantener unas fiestas «del pueblo para el pueblo» forman parte de una manera de entender Las Marías que se transmite de generación en generación.
De Magüe ya hemos hablado en NorteGranCanaria.com. Contamos parte de su vida, sus recuerdos y esa estrecha relación que mantiene con su pueblo. Pero hay personas a las que merece la pena volver porque siguen dando motivos para hacerlo.
Y Magüe es una de ellas.
Cuando llegan Las Marías no hace falta preguntarse dónde estará. Magüe está. Como ha estado tantas veces, año tras año, con la misma constancia y con ese empeño suyo por defender una idea que lleva muy dentro: que Las Marías continúen siendo «del pueblo para el pueblo».
No se trata únicamente de acudir cuando llega el día grande. Detrás hay muchas horas, conversaciones, preparativos y pequeños detalles que casi nunca se ven. Hay que estar dispuesto a arrimar el hombro, a buscar soluciones y, sobre todo, a no cansarse de seguir.
Eso es probablemente lo que mejor define su relación con estas fiestas: la continuidad.
Magüe sigue ahí porque quiere a Las Marías, porque quiere a San Roque y porque entiende que las tradiciones no se mantienen solas. Necesitan personas que las cuiden y que sean capaces de transmitirlas a quienes vienen detrás.
Y en ese camino nunca está solo.
A su lado están su familia, sus amigos y toda esa gente de San Roque que comparte el mismo sentimiento. Entre todos mantienen viva una Peña de San Roque que ya forma parte inseparable de Las Marías.
Cuando suena San Roque
Quienes hemos vivido esos momentos sabemos que resulta difícil explicarlos.
Cuando la Peña de San Roque comienza a sonar, ocurre algo especial. No importa cuántas veces la hayas escuchado. Llega ese sonido, aparece San Roque y vuelven los recuerdos, las emociones y el sentimiento de tantos años.
Hay momentos en los que, sencillamente, se pone la piel de gallina.
Y detrás de ese sonido hay mucho más que una fiesta. Hay amistad, familia, compromiso y un enorme cariño por unas costumbres que forman parte de la identidad de Guía.
Magüe pone ahí su granito de arena. Con cariño, con ahínco y, naturalmente, también con ese carácter suyo que quienes lo conocen saben perfectamente que viene incluido en el paquete.
Porque Magüe sin sus mañas tampoco sería Magüe.
Seguir estando
Tal vez el mejor reconocimiento que se le pueda hacer no sea hablar de lo que hizo, sino de algo mucho más sencillo:
sigue haciéndolo.
Sigue estando.
Sigue colaborando.
Sigue defendiendo una manera de vivir Las Marías donde los verdaderos protagonistas sean los vecinos.
Y eso tiene mucho valor.
Porque participar una vez es fácil. Lo difícil es permanecer durante años, continuar cuando aparecen problemas y volver al año siguiente con las mismas ganas de que todo salga bien.
Por eso hoy no queremos volver a contar la vida de Magüe. Esa historia ya la contamos.
Hoy queremos hablar de su constancia, de su cariño por San Roque y de ese empeño por conservar unas Las Marías cercanas, populares y reconocibles.
Las de siempre.
Las de la gente.
Las del pueblo para el pueblo.
Y terminar solamente diciendo algo que seguramente resume mucho mejor estas líneas que cualquier discurso:
Magüe, gracias por seguir estando. Gracias por San Roque y gracias por seguir poniendo tanto cariño en Las Marías.
Y, por favor, una cosa sí te pedimos:
las mañas no las pierdas.


