
Los cuarenta: ese momento en el que el cuerpo actualiza sin pedir permiso
Cumplí los cuarenta un jueves cualquiera, no hace mucho, y me di cuenta de verdad porque, a diferencia de cuando cumplí los veinte —cuando encadené varios días de celebración y otros tantos de resaca—, noté el instante exacto en el que un dolor insoportable me invadió las rodillas al bajar











