Fertilizantes, seguridad alimentaria y el futuro del campo en Telde
Mientras el mundo mira con preocupación el desabastecimiento de petróleo y la inestabilidad internacional, una amenaza menos visible pero mucho más peligrosa avanza sin titulares: la crisis global de fertilizantes. En Canarias —y especialmente en comarcas agrícolas como Telde— esta situación puede convertirse en un problema estructural que afecte a la producción local, al empleo rural y a la seguridad alimentaria de las islas.
La tensión geopolítica en torno al Estrecho de Ormuz ha reducido el flujo de gas y fertilizantes a nivel mundial. Incluso si mañana se reabrieran las rutas marítimas, el mercado tardaría meses en estabilizarse. Pero el verdadero problema es más profundo: los fertilizantes no tienen sustitutos inmediatos. Sin ellos, las cosechas pueden caer entre un 30% y un 50% en un solo ciclo agr■cola.
En un territorio insular, con tierra limitada y costes logísticos elevados, esta vulnerabilidad se multiplica. Canarias son unas islas especialmente sensibles; dependemos totalmente del transporte marítimo. Cada saco de fertilizante que llega a las islas depende de rutas internacionales que, hoy por desgracia, están tensionadas. Cualquier retraso o encarecimiento se nota de inmediato en el campo canario.
El agricultor de Telde —que es el que conozco más a fondo— ya trabaja con márgenes ajustados. Un aumento del 30% o 40% en fertilizantes puede hacer inviable una campaña completa o zafra. Plátano, tomate, papas, hortalizas, frutales… Todos dependen de una fertilización adecuada. Una caída de producción afectaría tanto al consumo local como a la economía de exportación. Y menos rentabilidad significa menos actividad, menos mano de obra y más abandono de tierras. En comarcas como la de Telde, esto afecta directamente a la cohesión social y al equilibrio territorial.
Lo que ya estamos viendo: aumento de costes y pérdida de rentabilidad
Los fertilizantes representan entre el 10% y el 20% del coste de muchos cultivos. Su encarecimiento reduce márgenes y amenaza la continuidad de explotaciones familiares. Así, el encarecimiento de insumos se traslada a los precios finales, y esto afecta especialmente a las familias de agricultores con menos recursos.
Si producir en Canarias se vuelve demasiado caro, los mercados exteriores buscarán alternativas más baratas, y en el mercado interno aumentarán las importaciones. Los riesgos para la soberanía alimentaria son evidentes: si Canarias ya importa más del 80% de los alimentos que consume, una caída de la producción local nos haría aún más dependientes del exterior. Por ello, estoy convencido de que estamos tardando en elaborar un plan de accin urgente.
Propuestas para afrontar la crisis
A continuacin me atrevo a exponer unas propuestas sólidas para afrontar la crisis desde un enfoque técnico, político y divulgativo, elaboradas desde el conocimiento de un maúro de Telde.
A corto plazo
- Ayudas directas para compensar el sobrecoste de fertilizantes.
- Líneas de crédito blandas para agricultores y cooperativas.
- Una reserva estratégica de fertilizantes, similar a la del petróleo.
- Supervisión seria, responsable y continua de precios, para evitar especulacin.
- Priorizar los cultivos esenciales en caso de escasez severa.
A medio plazo (1-5 aos)
- Promover la producción nacional de fertilizantes verdes, usando hidrógeno renovable.
- Recuperar nutrientes a partir de residuos urbanos y ganaderos.
- Impulsar la agricultura de precisión, para aplicar solo lo necesario.
- Revisar la PAC para premiar eficiencia y resiliencia.
- Diversificar proveedores internacionales.
Medidas específicas para Canarias
- Bonificaciones al transporte de fertilizantes hacia las islas.
- Elaborar planes insulares de seguridad alimentaria, con reservas estratégicas locales.
- Invertir en desalación y riego eficiente, para compensar la menor productividad.
- Apoyar a cooperativas y comunidades de regantes, clave en la comarca de Telde.
- Programas de formación en fertilización eficiente y agricultura regenerativa.
Un mensaje a políticos e instituciones
Desde aquí, a través de mi pluma, yo que soy un maúro de Telde, quiero enviar un mensaje claro a los políticos y a las instituciones.
La crisis de fertilizantes no es un problema técnico del campo; es un riesgo estratégico para España y, muy especialmente, para Canarias. Desde comarcas agrícolas como la de Telde, es necesario exigir:
- Un Plan Nacional de Fertilizantes y Seguridad Alimentaria.
- Un Plan Canario de Resiliencia Agraria.
- Mayor coordinación entre Gobierno central, Gobierno de Canarias, Cabildos y Ayuntamientos.
- Y, sobre todo, la participación activa de agricultores, cooperativas y organizaciones agrarias, quienes, en definitiva, son los dueños sufridores de la criatura.
No olvidemos nunca que proteger el campo es proteger a Canarias.
Palabras de quien escribe
Aunque quien escribe este artículo de opinión no es un agricultor nato, sino un humilde lobo de mar retirado, nunca ha dejado de ser un maúro de su pueblo, Telde. Tengo familia de cosecheros y agricultores en esta isla y en la del Hierro. A mis 74 años, he visto, oído y sentido en carne propia los golpes de mar, que también se sienten en tierra adentro, y el demasiado sufrimiento entre mis paisanos y amigos, que llevan toda la vida poniéndole a las adversidades, como en la mar hacemos los marinos, pecho sereno.
Por eso conviene recordar que la agricultura no es un sector más; es territorio, identidad, empleo, paisaje, cultura y soberan■a alimentaria.
Si no actuamos ahora, el impacto será mayor y más duradero. Pero si se toman medidas urgentes y estratégicas ya, Canarias puede convertirse en un ejemplo de resiliencia agrícola en tiempos de incertidumbre global.
¡Anímate, político! Y prueba con lo que te he propuesto, que peor, seguro que no vamos a estar, y eso, compadre, te lo puedo asegurar. Mira que, como decimos en mi pueblo… ¡Casos se han dado! Y la penca de tuno que está para uno, no hay baifa que se la coma.
ᄀQué cosas!
