4 abril 2026 9:00 am
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El CIS de Tezanos: ¿Ciencia demoscópica o un menú a la carta?

La credibilidad de las encuestas electorales ha dejado de ser un asunto de expertos para convertirse en el epicentro del debate público en España. En este escenario, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), organismo que pagamos todos con nuestros impuestos, se encuentra bajo una lupa más potente que nunca. No es para menos: el último barómetro de José Félix Tezanos vuelve a «armarla gorda» al situar al PSOE 12 puntos por encima del PP, una cifra que choca frontalmente con la realidad que dibujan el resto de analistas.

Una «cocina» con un solo menú

Desde que Tezanos —histórico miembro del PSOE— asumió la presidencia en 2018, la sombra de la duda no ha dejado de crecer. El CIS se defiende argumentando que realiza miles de entrevistas y que su metodología es transparente. Sin embargo, en el mundo de la demoscopia, el diablo está en los detalles de la «cocina»: esas ponderaciones sobre intención de voto, recuerdo de voto y participación que transforman los datos brutos en estimaciones.

El problema es que, en la cocina de Tezanos, parece que siempre se sirve el mismo menú y con el mismo aderezo: una ventaja sistemática para el socialismo sanchista.

Los datos frente al espejo: ¿Error o intención?

Para arrojar luz sin caer en juicios de valor gratuitos, lo mejor es acudir a la fría aritmética. Si comparamos las estimaciones del CIS con los resultados reales de las urnas, las costuras del modelo de Tezanos empiezan a tensarse.

Elecciones Generales Noviembre 2019

Partido Estimación CIS (Tezanos) Resultado Oficial Desviación
PSOE 32,2 % 28,0 % +4,2 (Sobreestimado)
PP 17,1 % 20,8 % -3,7 (Infraestimado)
Vox 14,8 % 15,1 % -0,3
Unidas Podemos 12,9 % 12,8 % +0,1

Elecciones Generales Julio 2023

Partido Estimación CIS (Tezanos) Resultado Oficial Desviación
PSOE 31,2 % 31,7 % -0,5
PP 30,7 % 33,1 % -2,4
Vox 10,6 % 12,4 % -1,8
Sumar 14,3 % 12,3 % +2,0

¿Qué nos dicen estos números? En cualquier sondeo existe el error aleatorio, pero cuando la desviación tiende a favorecer sistemáticamente a un lado y a castigar al contrario, la «casualidad» se vuelve difícil de digerir. Mientras firmas privadas como GAD3, Sigma Dos o 40dB ajustan sus modelos para acercarse a la realidad, el CIS parece vivir en una realidad paralela hasta que se abren las urnas.

El muro del «No sabe, No contesta»

La oposición ha denunciado por activa y por pasiva la pérdida de neutralidad de la institución. Expertos independientes y organismos de la Unión Europea han sugerido la necesidad de auditorías metodológicas externas para recuperar la confianza ciudadana. ¿La respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez? El silencio administrativo: «No sabe, no contesta».

Llegados a este punto, cabe preguntarse si estamos ante una negligencia técnica o algo más grave. En el terreno jurídico, la prevaricación es un hueso duro de roer, ya que exige demostrar que se ha dictado una resolución injusta a sabiendas. Probar la «intencionalidad» detrás de un algoritmo estadístico es complejo, pero la persistencia del error invita, cuanto menos, a una reflexión profunda sobre la responsabilidad pública.


Reflexión final

La función del CIS debería ser medir con rigor el estado de la opinión pública, no moldearla. La transparencia no consiste solo en publicar las tablas de Excel, sino en ofrecer resultados que no se desvanezcan como azucarillos el día de las elecciones.

Y como me gusta cerrar con nuestra esencia, me dirijo directamente al director del centro para decirle: Don Félix, para el próximo mes, si no es mucho pedir, la intención de voto «me la pica bien finita, que la quiero para fumármela en la cachimba nueva».

¡Qué cosas tenemos que ver!

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