El Valle de Agaete: Del éxito al olvido, por Javier Gil Pérez

Un nuevo artículo de opinión nos lleva a hablar sobre el municipio de Agaete, sobre sus barrios, su historia, su futuro… En el presente toca escribir sobre El Valle de Agaete, capital turística que en su día fuese del norte de Gran Canaria, donde miles de personas pasaron por sus caminos y carreteras en búsqueda de su oro líquido, el agua de Los Berrazales, de su Hotel Guayarmina, sus naranjas, su paisaje, su fiesta, su gente…

Olivia Stone, una viajera de origen inglés que recogió en su obra “Tenerife y sus seis satélites” sus anotaciones durante la estancia en las islas, narra en 1885 su presencia en Agaete, en la que tuvo la oportunidad de acudir al Valle de Agaete para visitar el naciente de las aguas medicinales de Los Berrazales, acompañada del histórico alcalde del siglo XIX, Don Antonio de Armas Jiménez.

De este modo, Stone afirmaba que “rara vez he visto un valle tan pequeño y tan lindo […] Naranjos verde oscuro, rociados de oro, pinos y palmeras, entremezclados con vegetación de todo tipo, casitas, o más bien cabañas, de campo, pobres y pintorescas, y el arroyo que corre entre ellos, ahora sólo un arroyuelo, al subir cada vez más, forma uno de los lugares más adorables que puedan imaginarse”.

Y es que para los que somos de El Valle de Agaete, sentimos un amor especial por “nuestro valle”; “mi patria chica”, como diría el eterno vallense y poeta D. Antonio Eusebio Melián Álamo; y por eso, sufrimos el gran deterioro que ha padecido en las últimas décadas, fruto de la desidia política que ha mirado para otro lado mientras El Valle iba perdiendo uno a uno los diferentes atractivos con los que contaba. El Valle de Agaete, ha pasado del éxito del siglo XX, al olvido del siglo XXI.

Desde principios del siglo XX, gran parte de Gran Canaria y otras islas como La Palma, consumían el agua de Los Berrazales, hasta el cierre de la planta embotelladora a finales de los años 90. El Cabildo o el ayuntamiento podrían haberla adquirido y rescatar no solo el “agua de Agaete”, sino el Balneario, que a finales de los años 60 cerró definitivamente, pero no fue así. Miles de personas visitaban sus instalaciones debido a sus propiedades curativas, y sin duda, era fuente de empleo y desarrollo económico.

El cierre del Hotel Guayarmina en el presente siglo tampoco ha ayudado a la recuperación de El Valle, pero todos esperamos ansiosos la apertura del mismo, después de las obras que sus actuales propietarios van a acometer. Tampoco fue de gran ayuda el cierre de “La Romántica”, que atraía a decenas y decenas de guaguas con turistas venidos de todas partes.

Y, sin duda, tampoco ha ayudado la falta de una apuesta decidida por la recuperación de los cultivos como el café, sin que se haya consolidado, la siempre prometida en campañas electorales, Casa del Café.

Es difícil resumir en unos pocos párrafos todo lo que se podría expresar. Queda por decir, como conclusión y en positivo, que el futuro de El Valle de Agaete puede ser esperanzador si se apuesta por recuperar sus recursos, ya mencionados: El Balneario, La Romántica, Casa del Café, apuesta por la recuperación de la agricultura con nuevos métodos y cultivos, las frutas tropicales, los caminos reales, las fiestas tradicionales, la recuperación de la actividad cultural y social…

Un barrio que va envejeciendo mientras sus jóvenes se van a otros lugares en busca de un futuro, un colegio cada vez más reducido por la falta de niños, unas calles cada vez más vacías…

El Valle de Agaete espera con ilusión que muy pronto un nuevo tiempo, un nuevo resurgir, vuelva a florecer y que un rayo de sol de esperanza vuelva a resucitar la alegría, y esplendor de “mi patria chica”.

Javier Gil Pérez, estudiante de Historia y vecino de El Valle de Agaete.

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