España En Medio Del Temporal
España En Medio Del Temporal
España en medio del temporal

“LA VERDAD COMO ÚNICO PUERTO SEGURO” 

Hay días en los que uno siente que España navega sin rumbo, como si el timón hubiera quedado en manos de quienes confunden el Estado con un barco mercante de su propiedad. Y cuando eso ocurre, los ciudadanos honrados —la verdadera tripulación de esta nación— se ven obligados a soportar un oleaje que ellos no han provocado.

Lo que está sucediendo con el caso Plus Ultra, después de las declaraciones de Julio Martínez ante el juez Calama, es uno de esos temporales que, ponen a prueba la resistencia del casco del barco y la dignidad de la bandera.

No escribo estas líneas para atacar a nadie. Los que me conocen, saben de sobra que, no es mi estilo ni, mi propósito. Las escribo porque “España está sufriendo y merece ser defendida”, y porque millones de españoles honrados están siendo tratados como si fueran parte de un sistema corrupto que ellos jamás han alimentado. Escribo porque mi patriotismo —ese que aprendí en cubierta, con el viento en la cara y la responsabilidad sobre mis hombros, me obliga a decir lo que veo, aunque duela.

“Un temporal que no se puede ignorar”

Las declaraciones del testaferro de Zapatero, Julio Martínez ante el juez Calama, no son una marejadilla pasajera. Son un golpe de mar que sacude directamente la estructura institucional del país. Cuando un empresario afirma ante un juez qué, un expresidente del Gobierno como José Luis Rodríguez Zapatero, marcaba los pasos de una operación de rescate millonaria y cobraba por ello, el daño no es solo político; es moral, es internacional, es profundo.

En los puentes de mando de Europa ya se preguntan qué está pasando en España. Y esa pregunta, compañero, duele más que cualquier ola rompiendo contra la amura del buque.

Porque cuando desde fuera nos miran y nos comparan como si fuéramos una “república bandera del tipo chavista”; como un país donde los favores se pagan con dinero público y las amistades políticas valen más que la transparencia, el prestigio nacional se hunde. Y levantarlo después es tan difícil, como enderezar un barco escorado en plena tormenta.

“Las tripulaciones honradas no merecen este trato”

Lo más injusto de todo esto es que la mancha cae sobre quienes no han hecho nada. Sobre los ciudadanos que trabajan, que cumplen, que sostienen el país sin pedir comisiones ni favores. Sobre los que jamás han usado una consultora para acercarse al poder. Sobre los que no tienen testaferros, ni empresas pantalla, ni amigos en despachos alfombrados.

España no es corrupta. “España tiene corruptos”. Y esa diferencia es vital.

Pero cuando el Gobierno social comunista de Pedro Sanchezcalla, calla cobardemente, cuando no explica, cuando no asume responsabilidades, esa diferencia se difumina. Y el mundo empieza a creer que todos somos iguales. Y no, compañero, te puedo asegurar que no lo somos y de ninguna manera nos vale el tan recurrido y ya clásico … “Y tú más” del ministro Oscar Puente.

“El Gobierno debe hablar. El silencio es una forma de desprecio”.

Ante acusaciones tan graves, el actual gobierno social comunista de Pedro Sánchez, que gracias a una “legal, pero carambola parlamentaria” de vergonzosos pactos, traiciones y concesiones a los enemigos de la patria, nos ha tocado en suerte, tiene la obligación moral de dar explicaciones claras. No por presión mediática, sino por respeto a la nación. Porque el dinero del rescate de Plus Ultra era dinero público. Y el prestigio que hoy está en juego también es público.

Cuando un capitán ve que el barco empieza a escorarse, no se esconde en su camarote. Sale al puente, da órdenes, explica la situación y actúa. Eso es liderazgo. Eso es responsabilidad. Eso es patriotismo. Aquí no vale como hace Pedro Sánchez, el mirar para otro lado y esperar que pase la tormenta y… “yo no sabía nada”.

Lo que no puede hacer un Gobierno, es guardar silencio mientras el temporal arrecia. Porque el silencio, en política como en la mar, es una forma de abandono”.

“Que quede meridianamente claro, que mi patriotismo no es contra nadie; es solo a favor de España”

He sufrido y vencido con éxito temporales en la mar en los que mi vida importaba menos que la de mi tripulación. He visto cómo un barco puede salvarse si todos reman en la misma dirección. Y he aprendido que la verdad es la única brújula que nunca falla.

Por eso escribo. Por eso denuncio. Por eso exijo transparencia.

No para derribar a nadie, sino para evitar que España se hunda” en un mar de sospechas que no merece. No para atacar, sino para proteger. No para dividir, sino para recordar que este país es demasiado grande para ser manejado como un negocio privado.

“España entera necesita conocer la verdad”

La verdad no es un arma; es un faro. Y ahora mismo, España necesita ver la luz de ese faro más que nunca.

Necesita saber qué ocurrió realmente en el rescate de Plus Ultra. Necesita comprobar que la justicia actúa sin miedo. Necesita ver que este gobierno social comunista de Pedro Sánchez, entiende que la dignidad de la nación vale más que cualquier alianza política.

Porque si queremos que España vuelva a ser respetada, debemos empezar por respetarnos a nosotros mismos.

La corrupción no es solo un delito. Es una humillación colectiva. Y los españoles honrados, como tú y yo, no merecemos ser humillados por quienes han confundido el servicio público con la oportunidad de negocio.

Que se investigue. Que se juzgue. Que se explique. Y que, por una vez, el norte verdadero de la política española sea la verdad y no el norte magnético sin aplicarle previamente la Corrección Total,

Solo así podremos salir del temporal con la cabeza alta. Solo así España volverá a navegar con dignidad. Solo así la bandera que llevamos en el alma, volverá a ondear con orgullo.

“La patria que juré defender, sigue siendo mi rumbo”

Ese día lejano en que juré ante la bandera defender a España hasta la última gota de mi sangre no fue un trámite. Fue un pacto. Un compromiso de vida que solo entienden quienes han sentido el peso del uniforme y la responsabilidad de un barco bajo sus pies.

Ese juramento no caduca con la jubilación, ni se apaga con los años. Permanece. Late. Guía.

Por eso te duele lo que veo hoy. Porque no soy, ni quiero ser un simple un espectador. Me tengo por un hombre íntegro que ha servido, que ha representado a España en puertos donde la palabra “España” era sinónimo de respeto, de profesionalidad, de honor. Un hombre que, al arribar a cualquier parte del mundo, podía decir con orgullo: “Soy Oficial de la Marina Mercante española.”

Ese orgullo no me lo regaló nadie. Lo heredé de mi padre y confirmé con guardias, con noches sin dormir, con decisiones que podían costar vidas. Por eso ahora, cuando veo que la patria es tratada con ligereza, con desprecio o con corrupción, el golpe es más duro que cualquier ola contra la proa de mi buque.

 “La tristeza del marino es distinta”

La tristeza de un marino veterano no es la de quien se lamenta: es la de quien “sabe”.

Sabe que un barco puede hundirse no por un temporal, sino por negligencia. Sabe que una tripulación honrada puede pagar por los errores de un oficial corrupto. Sabe que una bandera puede perder su prestigio si quienes la representan olvidan que no les pertenece.

Mi tristeza hoy, es la de quien ha visto demasiados amaneceres como para engañarse. La de quien conoce el valor de la disciplina, del honor, de la palabra dada. La de quien sabe que España merece más que lo que algunos le están haciendo.

“Es patriotismo no es ruido, por el contrario, es raíz”

Lo que me   mueve no es ideología, ni revancha, ni partidismo, soy un humanista convencido y lo único que te mueve es “patriotismo del bueno, del auténtico” del que no necesita gritar porque se demuestra con hechos. “A la mar me voy, mis obras te dirán quien soy”; es mi lema preferido, junto al que grabó nuestro padre Luis a sus hijos, en el mismo corazón… “Tened para la ofensa recibida, pronto perdón. Olvido para el daño y siempre exento de maldad y engaño ir por el mundo con la frente erguida” 

El patriotismo del marino que, frente a un ciclón, piensa primero en su tripulación. El patriotismo del oficial que sabe que su vida vale menos que su deber. El patriotismo del hombre que entiende que España no es un concepto; es una responsabilidad.

Ese patriotismo, es por desgracia, el que falta hoy en demasiados puentes de mando.

“Y aun así, seguiré firme en mi derrota de vida, hasta que llegué el día en que el Todopoderoso, decida llamarme a su lado para rendirle cuentas”

A pesar de mi tristeza, no he arriado la bandera. A pesar del desencanto, a pesar de mi jubilación no he abandonado mi puesto. A pesar del ruido, sigo defendiendo a los ciudadanos honrados, a los que sostienen el país sin pedir nada a cambio.

Eso es lo que me convierte en un “verdadero lobo de mar”.

¡Compatriotas todos!… mi corazón sigue navegando con rumbo firme, aunque el país parezca a veces perder el suyo. Y mientras pueda seguir escribiendo y denunciando todas las injusticias que vea, seguiré aquí, a tu costado, ajustando las velas contigo y compartiendo gustosamente esa espacial brisa marina desde puente de mando, que tanto nos agrada a los marinos de recto procede en la vida.

Hoy no acabo mi artículo de opinión con una exclamación típica canaria como suelo hacer, pero si o haré como los hacemos los marinos… ¡Buena guardia compañero! Y no olvides nuca el sueño del piloto…si en la vida cierras un ojo abre el otro. Qué… ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

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España en medio del temporal

“LA VERDAD COMO ÚNICO PUERTO SEGURO”  Hay días en los que uno siente que España navega sin rumbo, como si el timón hubiera quedado en manos de quienes confunden el Estado con un barco mercante de su propiedad. Y cuando eso ocurre, los ciudadanos honrados —la verdadera tripulación de esta nación— se ven obligados a soportar un oleaje que ellos no han provocado. Lo que está sucediendo con el caso Plus Ultra, después de las declaraciones de Julio Martínez ante el juez Calama, es uno de esos temporales que, ponen a prueba la resistencia del casco del barco y la dignidad de la bandera. No escribo estas líneas para atacar a nadie. Los que me conocen, saben de sobra que, no es mi estilo ni, mi propósito. Las escribo porque “España está sufriendo y merece ser defendida”, y porque millones de españoles honrados están siendo tratados como si fueran parte de un sistema corrupto que ellos jamás han alimentado. Escribo porque mi patriotismo —ese que aprendí en cubierta, con el viento en la cara y la responsabilidad sobre mis hombros, me obliga a decir lo que veo, aunque duela. “Un temporal que no se puede ignorar” Las declaraciones del testaferro de Zapatero, Julio Martínez ante el juez Calama, no son una marejadilla pasajera. Son un golpe de mar que sacude directamente la estructura institucional del país. Cuando un empresario afirma ante un juez qué, un expresidente del Gobierno como José Luis Rodríguez Zapatero, marcaba los pasos de una operación de rescate millonaria y cobraba por ello, el daño no es solo político; es moral, es internacional, es profundo. En los puentes de mando de Europa ya se preguntan qué está pasando en España. Y esa pregunta, compañero, duele más que cualquier ola rompiendo contra la amura del buque. Porque cuando desde fuera nos miran y nos comparan como si fuéramos una “república bandera del tipo chavista”; como un país donde los favores se pagan con dinero público y las amistades políticas valen más que la transparencia, el prestigio nacional se hunde. Y levantarlo después es tan difícil, como enderezar un barco escorado en plena tormenta. “Las tripulaciones honradas no merecen este trato” Lo más injusto de todo esto es que la mancha cae sobre quienes no han hecho nada. Sobre los ciudadanos que trabajan, que cumplen, que sostienen el país sin pedir comisiones ni favores. Sobre los que jamás han usado una consultora para acercarse al poder. Sobre los que no tienen testaferros, ni empresas pantalla, ni amigos en despachos alfombrados. España no es corrupta. “España tiene corruptos”. Y esa diferencia es vital. Pero cuando el Gobierno social comunista de Pedro Sanchezcalla, calla cobardemente, cuando no explica, cuando no asume responsabilidades, esa diferencia se difumina. Y el mundo empieza a creer que todos somos iguales. Y no, compañero, te puedo asegurar que no lo somos y de ninguna manera nos vale el tan recurrido y ya clásico … “Y tú más” del ministro Oscar Puente. “El Gobierno debe hablar. El silencio es una forma de desprecio”. Ante acusaciones tan graves, el actual gobierno social comunista de Pedro Sánchez, que gracias a una “legal, pero carambola parlamentaria” de vergonzosos pactos, traiciones y concesiones a los enemigos de la patria, nos ha tocado en suerte, tiene la obligación moral de dar explicaciones claras. No por presión mediática, sino por respeto a la nación. Porque el dinero del rescate de Plus Ultra era dinero público. Y el prestigio que hoy está en juego también es público. Cuando un capitán ve que el barco empieza a escorarse, no se esconde en su camarote. Sale al puente, da órdenes, explica la situación y actúa. Eso es liderazgo. Eso es responsabilidad. Eso es patriotismo. Aquí no vale como hace Pedro Sánchez, el mirar para otro lado y esperar que pase la tormenta y… “yo no sabía nada”. Lo que no puede hacer un Gobierno, es guardar silencio mientras el temporal arrecia. Porque el silencio, en política como en la mar, “es una forma de abandono”. “Que quede meridianamente claro, que mi patriotismo no es contra nadie; es solo a favor de España” He sufrido y vencido con éxito temporales en la mar en los que mi vida importaba menos que la de mi tripulación. He visto cómo un barco puede salvarse si todos reman en la misma dirección. Y he aprendido que la verdad es la única brújula que nunca falla. Por eso escribo. Por eso denuncio. Por eso exijo transparencia. No para derribar a nadie, sino para “evitar que España se hunda” en un mar de sospechas que no merece. No para atacar, sino para proteger. No para dividir, sino para recordar que este país es demasiado grande para ser manejado como un negocio privado. “España entera necesita conocer la verdad” La verdad no es un arma; es un faro. Y ahora mismo, España necesita ver la luz de ese faro más que nunca. Necesita saber qué ocurrió realmente en el rescate de Plus Ultra. Necesita comprobar que la justicia actúa sin miedo. Necesita ver que este gobierno social comunista de Pedro Sánchez, entiende que la dignidad de la nación vale más que cualquier alianza política. Porque si queremos que España vuelva a ser respetada, debemos empezar por respetarnos a nosotros mismos. La corrupción no es solo un delito. Es una humillación colectiva. Y los españoles honrados, como tú y yo, no merecemos ser humillados por quienes han confundido el servicio público con la oportunidad de negocio. Que se investigue. Que se juzgue. Que se explique. Y que, por una vez, el norte verdadero de la política española sea la verdad y no el norte magnético sin aplicarle previamente la Corrección Total, Solo así podremos salir del temporal con la cabeza alta. Solo así España volverá a navegar con dignidad. Solo así la bandera que llevamos en el alma, volverá a ondear con orgullo. “La patria que juré defender, sigue siendo mi rumbo” Ese día lejano en que juré ante la bandera defender a España