Josefa Molina, la cultura en Gáldar
Josefa Molina

Josefa Molina es una mujer hiperactiva en el frente cultural. Es impulsora y directora del festival de poesía Baltasar Espinosa, el poeta de Gáldar de la generación de Poesía Canaria Última en los años sesenta, cuya obra (1962-2011) ha compilado, y de este modo el autor, que se estableció en Madrid, ha revivido. Fundadora y presidenta de la asociación Palabra y Verso, es una mujer que siempre está ideando nuevos proyectos de participación colectiva, organiza recitales y lecturas en los barrios para divulgar las letras canarias. Estudió periodismo en la Complutense y ha publicado recientemente la novela “La taxista”, Mercurio Editorial, y está preparando otra que podría ver la luz a finales del año próximo.

Durante los últimos años Gáldar se ha configurado como una ciudad artística y cultural en la que se da la convocatoria de muchas actividades. No solo la Cueva Pintada, que genera un atractivo particular con excursiones de visitantes, sino que también cuentan su casco histórico, la hermosa iglesia, la plaza, la calle principal que el ayuntamiento siempre engalana en Navidad y otras fechas especiales. Asimismo está el importante Museo Antonio Padrón, muestrario del indigenismo y ahora el Museo Agáldar, para recoger la historia de este lugar que fue, junto con Telde, cabecera de la Gran Canaria prehispánica.

Además de dirigir la asociación Palabra y Verso, fundada en 2015, conduce un programa de radio que ya ha cumplido once temporadas. Viene realizando la charla literaria El Ultílogo, que se celebra el último jueves de cada mes desde el año 2018 y por la cual han pasado ya una treintena de autoras y autores de las islas, a los que ha entrevistado para su emisora, Radio Gáldar. Josefa cuenta con la colaboración del ayuntamiento, la biblioteca municipal y la Casa-Museo Antonio Padrón, además de asociaciones vecinales y culturales. Todo ese activismo lo desarrolla de manera desinteresada, porque, como ella misma dice, “la literatura me da vida aunque no me llene la nevera.”

Piensa que la persona que escribe tiene una responsabilidad hacia el mundo en que vive, y debe posicionarse ante lo que sucede en Palestina, en África o en Ucrania. “Tenemos un compromiso con nuestro mundo y nuestra arma es la palabra. Sé que no es mucho, puede que sea solo un gesto, pero no podemos quedarnos al margen. Hay que aportar lo que podamos para alzar nuestra voz en defensa de los derechos humanos y la paz, y denunciar la barbarie que significa el genocidio de Gaza y el drama de la inmigración, entre otros muchos asuntos que asolan nuestra humanidad. Se trata de defender la dignidad humana. Que lo es todo.”

Estima Josefa que Canarias ha sido tierra de poeta y narradores notables. Ello da muestra de la salud del archipiélago. Pero esa actividad recibe escaso apoyo por parte de las instituciones públicas. La cultura sigue siendo la patita fea que muchas veces resiste y sigue adelante gracias al empeño de iniciativas individuales o colectivas.

Es autora de tres poemarios y dos novelas, así como de libros de relatos y microrrelatos. Está encuadrada en varias antologías y ha obtenido premios y menciones en diversos concursos. Como gestora cultural ocupa la vicepresidencia de la Asociación de Mujeres en la Cultura-Canarias y es representante de Gran Canaria de la Asociación Mundial de Escritores Latinoamericanos, Amdel. Colabora en medios de comunicación y revistas digitales.

Viaja mucho, siempre con fines literarios. Y anuncia el III Festival de Poesía Baltasar Espinosa, para el mes de abril, también se celebrarán encuentros con grupos literarios de la Península y de América Latina. Le interesa conocer que se está haciendo en otros lugares, qué tiene que decir la voz de las escritoras y escritores sobre cómo está el mundo, cuál es su papel en este momento tan gris e inestable. Es solo un gesto, pero no podemos quedarnos al margen, pues se trata de defender la dignidad humana. Que no es poco. Ah: qué alegría que a Trump no le han dado el Nobel de la Paz.

 

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Noticias Culturales
Redacción NorteGranCanaria

La Peña de San Roque lleva el latido de Las Marías hasta nuestros mayores

En el día de ayer, la Peña de San Roque volvió a protagonizar uno de los momentos más entrañables y esperados de estas fiestas: la tradicional visita al Centro de Día para compartir con nuestros mayores el sentimiento y la emoción de Las Marías. El sonido de los tambores, las cajas de guerra, las caracolas y los bucios volvió a llenar el ambiente, llevando hasta nuestros mayores ese latido tan nuestro que cada año acompaña a una de las celebraciones más queridas de Santa María de Guía. No fue solo una visita. Fue un encuentro entre generaciones, una forma de recordar que nuestras tradiciones siguen vivas gracias a quienes las han mantenido durante tantos años y a quienes hoy continúan llevándolas por nuestras calles. Las sonrisas, la emoción y el cariño compartido hicieron de la jornada uno de esos momentos que permanecen en la memoria. Desde la Peña de San Roque queremos agradecer profundamente a todos nuestros mayores y a sus cuidadoras por recibirnos, un año más, con los brazos abiertos. Nuestro agradecimiento también a todos los tocadores que, con sus tambores, cajas, caracolas y bucios, hicieron posible que el espíritu de Las Marías volviera a sentirse con toda su fuerza. Porque Las Marías no son solo una fiesta. Son memoria, tradición, encuentro y sentimiento de pueblo. ¡Viva Las Marías! ¡Viva la Peña de San Roque!