Vito Quilos
Vito Quilos
El caso Vito Quiles y la obligación constitucional de garantizar igualdad ante la ley.
¿Justicia o escarmiento?

La orden de búsqueda y detención contra Vito Quiles ha reactivado una pregunta que ningún Estado de derecho puede permitirse ignorar: ¿la Justicia española actúa con la misma contundencia con todos los ciudadanos, o solo con aquellos que resultan políticamente incómodos? La duda no es retórica. Es institucional. Y cuando una democracia permite que esa duda se extienda, compromete su propia legitimidad.

El procedimiento contra Quiles, según las informaciones disponibles, se origina en una querella por un presunto delito contra el honor. El Juzgado de Instrucción número 32 de Madrid habría dictado la orden de detención tras dos incomparecencias del investigado. El denunciante, funcionario del Ministerio de Hacienda, niega haber sido asesor de María Jesús Montero y rechaza las afirmaciones que Quiles difundió sobre su supuesto pasado penal.

Desde el punto de vista jurídico, conviene subrayarlo sin ambigüedades que, “una orden de detención por incomparecencia no constituye una condena”, sino una medida procesal prevista en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Es un instrumento legítimo del juez para garantizar la continuidad del procedimiento. Pero que la medida sea legal no elimina la dimensión institucional del debate. Porque la cuestión de fondo no es si el juzgado puede actuar, sino si el ciudadano percibe que actúa siempre con la misma energía, sin sesgos, sin selectividad y sin oportunismo político”.

Y ahí es donde emerge el verdadero problema, “en la sospecha de agravio comparativo”.

Mientras ciertos procedimientos que afectan a cargos públicos avanzan con una lentitud que roza la inoperancia, otros se ejecutan con una rapidez que parece diseñada para enviar un mensaje ejemplarizante. Esa asimetría —percibida, denunciada o simplemente intuida— erosiona la credibilidad de las instituciones y alimenta la idea de que la Justicia no es igual para todos, sino para algunos.

La comparación con Carles Puigdemont suele aparecer como argumento recurrente. Pero desde un punto de vista estrictamente jurídico, conviene ser precisos; su orden de detención sigue vigente, y tanto el Tribunal Supremo como el Tribunal Constitucional han mantenido su situación procesal. La pregunta, por tanto, no es por qué no se actúa contra él, sino “por qué la ejecución de determinadas decisiones judiciales parece depender del contexto político, del territorio o de la conveniencia institucional del momento”.

Una democracia constitucional no puede permitirse esa volatilidad. Quien difame debe responder. Quien malverse debe responder. Quien abuse del poder debe responder. Y todos deben hacerlo “con la misma contundencia”, sin importar su cargo, su influencia o su utilidad para el poder político.

La libertad de expresión no ampara la calumnia. Pero la lucha contra la desinformación tampoco puede convertirse en un mecanismo para disciplinar al discrepante. Ambas afirmaciones son compatibles, y precisamente esa compatibilidad es la que parece ausente en el debate público español.

Si Quiles fue citado y no acudió, deberá explicarlo ante el juez. Si difundió información falsa, deberá responder conforme a las garantías del Estado de derecho. Pero…, “también deberían responder —con idéntica diligencia— quienes han utilizado las instituciones, los recursos públicos o sus posiciones de influencia para beneficio propio”. La Justicia no puede ser selectiva. La Justicia no puede ser reactiva solo cuando el investigado incomoda. La Justicia no puede convertirse en un instrumento de escarmiento.

Porque la Justicia no solo debe ser imparcial y “como la mujer del César debe parecerlo”, como exige la doctrina constitucional y como reclama cualquier sociedad que aspire a la igualdad ante la ley. Y cuando una parte de la ciudadanía percibe que hay investigados perseguidos con lupa y otros protegidos por aforamientos, pactos, indultos, amnistías o recursos eternos, el sistema pierde autoridad moral y se debilita institucionalmente.

El caso Quiles no debería convertir a nadie en mártir ni en culpable anticipado. Debería servir para recordar algo elemental, pues hasta donde yo sé, “la igualdad ante la ley no es un principio decorativo, sino un pilar constitucional que debe aplicarse sin excepciones, sin privilegios y sin acelerones selectivos”.

El problema no es que la Justicia actúe. El problema es que parezca actuar con especial energía solo cuando el investigado incomoda a determinados sectores del poder.” Y esa sospecha, en una democracia, no es una anécdota; es una amenaza.

Así que … Déjense de machangadas “sanchistas” trasnochadas y vigilen más a su gente y a su casa, que todos los días nos despertamos con una nueva noticia de imputación por supuesta corrupción sanchita; tanto qué, el día que no dicen nada, nos preguntamos… ¿Pero, ¿dónde fue que se les apagó hoy el farol, cristianos? Y es qué… ¡Casos se han dado!

¡Qué casos!

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Gáldar acoge la III Convivencia ACTE Gran Canaria en una jornada de literatura, diálogo y encuentro cultural

El presidente de ACTE, Miguel Díaz Lange, abrió las jornadas en el Casino de Gáldar y cedió la palabra a Aurelio Lorenzo Casimiro, encargado de presidir la mesa redonda La Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo Casino de Gáldar acogió este viernes la III Convivencia ACTE Gran Canaria, una jornada dedicada a la literatura, la creación artística y el encuentro entre escritores y escritoras del Archipiélago. El acto fue inaugurado por el presidente de la Asociación Canaria de Escritores y Escritoras ACTE, Miguel Díaz Lange, quien abrió oficialmente las jornadas y dio paso a uno de los momentos centrales de la mañana, cediendo la palabra a Aurelio Lorenzo Casimiro, miembro de ACTE en Gran Canaria, que tuvo el honor de presidir la mesa redonda. Durante su intervención, Lorenzo Casimiro dio la bienvenida a los asistentes con unas palabras cargadas de respeto hacia la cultura, la palabra escrita y el papel de la literatura como lugar de encuentro. El escritor destacó la importancia de celebrar este tipo de actos en la Real Ciudad de Gáldar, primera capital de la isla de Gran Canaria, y agradeció la presencia de autores, autoras, representantes institucionales, medios de comunicación y público asistente. “Es para mí un verdadero honor darles la bienvenida a este acto literario, un encuentro en el que las palabras cobran vida y la cultura se convierte en un espacio de diálogo, reflexión, emoción compartida y acompañamiento”, expresó Aurelio Lorenzo Casimiro al tomar la palabra. La jornada reunió a creadores llegados desde distintos puntos de Canarias, algunos procedentes de otras islas, en un ambiente de convivencia marcado por la literatura, el intercambio de experiencias y la defensa de la cultura como herramienta de unión entre generaciones. El programa de la mañana incluyó distintas mesas de presentación de libros, con la participación de autores como Vidal Bolaños, Juan Francisco Santana, Purificación Santana, Esteban Rodríguez, Isabel Santervaz, Tino Prieto, Candelaria González, Iria Pérez, José Acosta, Isa Guerra, Carlos Yeray y Carmelo González, entre otros. Uno de los espacios más destacados fue el recital coordinado por Aurelio V. Lorenzo, con la participación de Luis Alberto Serrano, Ina Molina, Luisa Chico, Cele Díaz y Katy Hernández. Entre las voces participantes estuvo Ina Molina, creadora vinculada a la literatura, el teatro aficionado y la fotografía, además de integrante del grupo de teatro El Ómnibus, Teatro del Pueblo. Su trayectoria ha estado marcada por la participación en iniciativas literarias como Artebirgua, Letras en la Cumbre y el Encuentro Canarias-México de Poesías y Narrativas Actuales. También intervino Katy Hernández, artista polifacética que combina escritura, música y pintura. Como soprano, ha desarrollado una amplia trayectoria coral y ha actuado como solista en diferentes espacios culturales de Gran Canaria. Su obra literaria se orienta principalmente hacia la poesía y ha formado parte de distintas antologías colectivas. La cita contó además con la presencia de Luis Alberto Serrano, realizador audiovisual, director escénico y escritor, autor de obras como Las tres reinas y Relatos a quemarropa. Serrano impulsa también el proyecto FOTO+RELATO, una propuesta que une fotografía y literatura a través de relatos inspirados en imágenes de fotógrafos de diferentes países. Otro de los nombres propios de la jornada fue Luisa Chico, escritora, gestora cultural y una de las figuras más activas en la promoción de la literatura y la cultura tradicional canaria. Fundadora de la Asociación Cultural Canaria de Escritores y Escritoras ACTE y actual presidenta honorífica del colectivo, Chico ofreció por la tarde una charla dedicada a la historia de la asociación. La programación continuó con nuevas presentaciones literarias, espacios de diálogo y una charla sobre creación literaria e inteligencia artificial a cargo de Vidal Bolaños, coordinada por Carmelo González. Esta intervención abrió una reflexión de plena actualidad sobre los retos, oportunidades y límites que plantea la tecnología en el ámbito de la escritura. La III Convivencia ACTE Gran Canaria concluyó con un segundo recital poético, coordinado por Cele Díaz, y con la participación de Lola May, Inma Flores, Adrián Díaz Mesa, Margarita Otero, Aurelio Lorenzo y Enma Coello, antes de la clausura final de la jornada. Más allá del programa, el encuentro dejó una imagen clara: la de una comunidad literaria activa, cercana y comprometida con la cultura canaria. En el Casino de Gáldar, la palabra volvió a ocupar el centro de la vida cultural, no solo como expresión artística, sino como puente entre personas, islas y sensibilidades. La celebración de esta tercera convivencia consolida a ACTE como un espacio de referencia para escritores y escritoras de Canarias y refuerza el papel de Gáldar como escenario cultural de primer orden en el norte de Gran Canaria.