“YO SOY JESSIE ETCHELLS”, del autor guiense Javier Estévez
En esta noche de sábado he podido disfrutar de la obra de teatro “YO SOY JESSIE ETCHELLS”, del autor Guiense Javier Estévez, dirigida por Luis O’Malley e interpretada por Guacimara Correa, con música de Nisamar Díaz. En su anterior puesta en escena no pude asistir a la representación, por lo que en esta ocasión no podía dejar pasar la oportunidad que se me brindaba para disfrutarla.
Sólo se me viene a la mente una expresión ¡¡ESPECTACULAR!!
Fue una agradable noche de sorpresas y reencuentros, con la obra de teatro como telón de fondo (y nunca mejor dicho), comenzando en el mismo momento de la retirada de las invitaciones de la mano de una “taquillera de excepción” (la propia Concejal de Cultura) así como otros dos concejales amigos que pude saludar al final de la representación. También el encuentro con much@s amig@ de las redes sociales con l@s que me hubiese gustado intercambiar algo más que un cordial saludo, porque las tecnologías están muy bien pero el cara a cara sigue siendo insustituible en la comunicación entre personas. Espero poder intercambiar impresiones y expresiones en próximos encuentros.
La obra fue diseñada por una de las cabezas mejor amuebladas de Guía, Javier Estévez, que estoy seguro no dejará de darnos sorpresas y desafíos culturales en el futuro. Desde la interpretación magistral de la actriz Guacimara Correa, especialmente en las escenas dramáticas, que emocionó y transmitió la esencia del personaje, pasando por la música de la mano de Nisamar Díaz, el sonido, las luces y “el pegamento” indispensable de la dirección de Luis O’Malley, todo salió a pedir de boca, no sólo para mi, sino para el público que casi llenó el teatro (por segunda vez) y que ovacionó de pie a la actriz y pianista en su despedida final. Me hubiese gustado tener unos conocimientos de teatro -de los que carezco- para hablar con propiedad de una obra de la que sólo puedo decir que me encantó, y que fue muy bien traída en un fin de semana reivindicativo, como parte del programa de actos organizados en el municipio con motivo del Día Internacional de la Mujer a través de la Concejalía de Igualdad que dirige César Medina.
de izq. a der Paco Vega, Javier Estévez, autor de la obra, y Alfredo Vega

Quedó de manifiesto una vez más, también en la obra, las dificultades que las mujeres han tenido históricamente para hacer realidad sus sueños y sus vidas, casi siempre en un segundo plano a la sombra de un hombre. Hoy no son tantas las diferencias (afortunadamente), pero aún siguen habiendo políticas, modos, maneras, culturas y micromachismos que las relegan y que frenan sus expectativas y libertad, aunque alguna de ellas nieguen la evidencia, como negaba en la obra la madre de Jessie Etchells su derecho al voto.
Por supuesto no desaproveché la ocasión para “retratarme” junto al autor de la obra, Javier Estévez, y Alfredo Vega, con quien comparto apellido y amistad.
ENHORABUENA JAVIER!!
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Imitar Sin Pensar
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Imitar sin pensar

Las modas nacen deprisa. Un gesto, una celebración, una fotografía o un vídeo bastan para que miles de jóvenes quieran imitar lo que ven sin preguntarse de dónde viene ni qué significa. Es el precio de vivir en un mundo donde la apariencia suele correr más que el conocimiento. Un muchacho se bajó los pantalones un palmo porque su ídolo lo había hecho. Otro lo imitó al día siguiente. Después llegaron cientos más. Ninguno sabía explicar el motivo, ni le importaba. Lo importante era parecerse a quien admiraban. Con el paso del tiempo descubrieron que muchos gestos, formas de vestir o maneras de comportarse tenían historias que desconocían. Algunas eran simples modas; otras habían nacido en ambientes marginales, en bandas, incluso en prisiones o en culturas muy distintas de la nuestra. Comprendieron demasiado tarde que copiar sin entender es la forma más rápida de dejar que otros piensen por uno. Los años pasan y la imagen que cada cual construye también deja huella. Se toman decisiones que parecen insignificantes en el momento, pero que acaban definiendo la personalidad, las costumbres e incluso la forma en que los demás nos perciben. Corregir ese rumbo siempre es posible, pero nunca resulta tan sencillo como haber reflexionado antes de imitar. Todo esto me viene a la cabeza al recordar la celebración del futbolista de la selección española Lamine Yamal. Un deportista de élite sabe que millones de ojos observan cada uno de sus movimientos. Los referentes no solo marcan goles; también marcan conductas. Quienes los admiran merecen mensajes que inspiren esfuerzo, respeto y criterio, no simples gestos vacíos destinados a ser copiados sin reflexión. La lección es sencilla: no conviertas la admiración en obediencia, no imites porque sí, pregunta, piensa y decide por ti mismo. La libertad empieza cuando dejas de seguir al rebaño. A buen seguro, quien renuncia a pensar acaba viviendo la vida de otros. Y esa es la peor de las derrotas: descubrir, cuando ya es demasiado tarde, que nunca fue uno mismo quien eligió el camino.