Gráfica Presentación 58º Temporada De Ópera Las Palmas De Gran Canaria
Gráfica Presentación 58º Temporada De Ópera Las Palmas De Gran Canaria
Presentada la 58º Temporada de Ópera Las Palmas de Gran Canaria en el Alfredo Kraus 2025

En el marco del Teatro Pérez Galdós, ayer miércoles día 8 de enero tuvo lugar la presentación de la 58º Temporada de Ópera Las Palmas de Gran Canaria – Alfredo Kraus 2025, de Amigos Canarios de la Ópera.

        El acto, dirigido por el presidente de los Amigos Canarios de la Ópera Oscar Muñoz, contó con una selecta asistencia de autoridades de las principales instituciones, estando el presidente acompañado por Ulises Jaén, director general y artístico de ACO y Tilman Kuttenkeuler, director general de la Fundación Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria.

        Oscar Muñoz, tras agradecer la asistencia de las autoridades de los diferentes organismos comprometidos con la ópera, habló del excelente balance de la Temporada 2024, resaltando la numerosa asistencia de socios y el record de venta de entradas, lo que les lleva este año a cerrar los socios de butaca para que queden el mayor número posible de entradas a la venta para el público en general, no así para socios de primer y segundo anfiteatro que sigue libre.

        El presidente de ACO dijo que siguen llegando peticiones de entradas desde el extranjero,  amparados en la calidad de las figuras contratadas. Como novedad pondrán en marcha el 21 de marzo los conciertos en familia coincidiendo con la ópera Carmen, a precios de 5 euros y para mayores de 8 años acompañados, concierto organizado por la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.

Oscar Muñoz terminó reiterando el agradecimiento de ACO a las Instituciones por su gran apoyo, a los patrocinadores privados y en especial a la colaboración y fluidez del trato con la Fundación Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria.

 A preguntas de los medios informativos, Oscar Muñoz dijo que el presupuesto de la 58º Temporada es similar a la anterior, 1.800.000 euros, cifra que invierten en los teatros de la península en sólo una ópera. Señaló que la aportación del Cabildo de Gran Canaria es 330.000 euros, más 15.000 euros de la Consejería de Turismo y el coste de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria para todas las funciones y ensayos. 116.000 euros lo que concede el INAEM, 170.000 euros el Gobierno de Canarias y 460.000 el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el número de socios subió de 980 a 1.100.

        Ulises Jaén, director general y artístico de ACO  comenzó agradeciendo a los medios  informativos la excelente colaboración que prestan cada año a la difusión de la Temporada. De los 5 títulos de la Temporada, 3 son de producción propia en los talleres de ACO en Ingenio y un cuarto en colaboración con el Teatro Verdi en Triste, que aportan la producción de Carmen y ACO les hará llegar la de Lucia de Lammermoor.

        Sobre la Temporada Ulises Jaén añadió que la norma es incluir en la programación a títulos que conozca el público y que comparten con cualquier teatro del mundo y que se esfuerzan por traer cantantes muy buenos que nunca hayan venido con otros que si lo han hecho, aparte de incluir hueco para 5, 6, o 7 cantantes canarios para completar los elencos. Destacó la colaboración con la Fundación Martín Chirino que ofrece todo el diseño de la cartelería de la 58º Temporada, año en el que se conmemora el centenario de su nacimiento.

        Ulises Jaén valoró muy positivamente la apuesta por los Ensayos Generales abiertos de cada ópera, que permite la asistencia gratuita de niños mayores de 8 años del conservatorio e institutos, acompañados de  profesores y que al propio tiempo ACO concede 100 entradas para que la concejalía de cultura del Ayuntamiento permita la asistencia de vecinos de diferentes distritos, muchos de ellos, la primera vez que ven en vivo un ópera. Recordó el director general, la venta de entradas a precios especiales a estudiantes, el ciclo de Cine en la Ópera en colaboración con la ULPGC y las conferencias previas a cada ópera en la sala Ámbito Cultural de El Corte Ingles.

        El director general indicó que este año contará con la presencia del Ballet de Natalia Medina en Le Villi y el de Amanda de Paula en Carmen y que  para ACO supone todo un lujo seguir contando con la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria que atraviesa por un gran nivel, así como el coro amateur que dirige la maestra Olga Santana, que contará en dos títulos con el refuerzo del Coro de la Filarmónica y el coro infantil de Marcela Garrón. Terminó recordando que la venta de entradas al público en general comenzará el lunes 20 de enero.

Guacimara Medina, consejera de cultura del Cabildo de Gran Canaria, Josué Iñiguez Ollero, concejal de gobierno de Seguridad, Convivencia y Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Horacio Umpiérrez, viceconsejero de cultura del Gobierno de Canarias. Anselmo Pestana Padrón delegado del Gobierno en Canarias y Tilman Kuttenkeuler, fueron valorando muy positivamente la labor de ACO y cerró el turno Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, resaltando la labor de las personas que en 1967 apostaron por crear la Asociación Amigos Canarios de la Ópera, que detrás sigue habiendo un compromiso público y un eficaz trabajo en la sombra, que mantienen la fidelidad del público que anima y colabora y que el Cabildo de Gran Canaria seguirá manteniendo el firme compromiso de seguir apoyando.

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Noventa minutos

Hay algo profundamente hipócrita en el ser humano: necesitar ver a veintidós personas corriendo detrás de un balón para poder dejar de discutir entre nosotros y convivir en paz durante noventa minutos. Durante el tiempo que dura un partido de fútbol, desaparecen todas las ideologías. Los ricos se abrazan a los pobres, los inmigrantes celebran con quienes hasta hace un momento quieren deportarlos, los obreros sacuden con fervor los hombros de los empresarios a los que critican y acusan de ser los culpables de todos los males del país. Las diferencias de raza, religión, orientación sexual, ideología política o clase social quedan en stand by en la parte más alejada de las gradas mientras miles de gargantas gritan al unísono exactamente lo mismo. Qué curioso. Al parecer esto no es nuevo; llevamos siglos demostrando que somos capaces de hacerlo y, sin embargo, por algo que aún no logro entender, seguimos eligiendo no hacerlo. Yo creo que el problema nunca ha sido el color de nuestra piel, ni el idioma o las fronteras entre países; tampoco el dinero o las ideas personales. El gran problema siempre ha sido la falta de voluntad y la sobra de egocentrismo. Nos encantan las tertulias con amigos comentando lo mal que está todo, lo roto que está el mundo y los cambios que deberían hacerse, mientras vivimos esperando el siguiente partido del mundial para demostrar cuánto de hipócritas somos. Porque durante esos minutos, durante ese breve paréntesis en el que los hospitales se vacían de enfermos y las calles parecen desérticas, nadie habla de guerras o de lo cara que está la cesta de la compra. Nadie recuerda la cantidad de niños que hay acostándose sin cenar o los robos que se están cometiendo no muy lejos. Las redes sociales dejan de ser trincheras políticas para convertirse en colecciones de fotos donde abundan los abrazos, las lágrimas y las banderas amarillas y rojas. Incluso quienes llevan años sin hablarse encuentran la excusa perfecta para sonreír juntos. Hasta que el árbitro pita el final. Entonces todo vuelve a su sitio. Regresan los insultos, los prejuicios, la indiferencia y el odio. Volvemos a mirar con desconfianza al vecino que hace una hora abrazábamos sin preguntarle a quién votaba, cuánto dinero tenía o dónde había nacido. Volvemos a tachar de facha a quien lleva una bandera de pulsera o «demasiado liberal» al que se hace llamar a sí mismo «elle». Y eso es lo más triste del Mundial; más que la propia existencia del odio, la pobreza o las guerras. Lo insoportable es ser consciente de que somos capaces de olvidarnos de algo durante noventa minutos, pero nunca lo suficientemente valientes como intentar hacerlo durante el resto de nuestras vidas unidos por un objetivo común: convivir sin molestar al prójimo. Puede que el fútbol siga siendo el único deporte capaz de unir a millones de personas a lo largo y ancho de todos los continentes, pero también es el recordatorio más cruel de que el ser humano, pudiendo vivir unido, sigue escogiendo dividirse.