“familia”
“familia”
Rita Isabel Gómez Castro, Mujer Destacada de Los Llanos de Aridane, 2025

Nací un domingo al mediodía, en la clínica de don Adelto. Me dice Rita Isabel con una  sonrisa y un tono confidencial,  como si lo estuviera viviendo ahora mismo.

¿Un domingo? ¡Vaya día para llegar al mundo! ¿Y cuéntame más le digo?

Mis recuerdos comienzan con mis padres, en mi casa, con mi hermano Jesús. Evoca Rita:

– Mamá trabajaba en las labores de su hogar, como se decía antiguamente.  Es una madre maravillosa. No le gustaban mucho los quehaceres domésticos, me dice bajito. Pero papá, un  hombre generoso,  ayudaba en silencio y con una sonrisa. A ella lo que le gustaba era bordar, hacer ganchillo y cantar; le hechizaba cantar, tanto que llegó a formar parte del coro de La Loa.

-Seguro que tenía una voz preciosa. –La tiene, me contestó.                                                                   

Su infancia la recuerda en la pérgola, dando vueltas y más vueltas con sus amigas, hablado de muchas cosas. Se sentaban en los muros del Ayuntamiento o se deslizaban por los arrulladeros.

-¡Qué bien lo pasaba en aquellos rincones de la plaza bordeados por los laureles de Indias. Se contempla a sí misma en la calle, salía todos los días y lo mejor es que aquellas niñas con las que juegas en la infancia permanecen contigo toda la vida.  Y añade: Hacíamos ruindades.

-¿Ruindades? No me lo creo con lo seria que tú eres. –Pues sí, eran ruindades sanas.

Después, estudié con mi tía Violeta en la unitaria que estaba en La Placeta.  

Violeta fue quien me enseñó a leer. Fue una mujer trabajadora, sociable, dispuesta a ayudar. Una mujer solidaria, mi maestra. Me acostumbré a estar con ella. En ese momento noté que por Rita se cruzó una mirada de tristeza.

-¡Eso suena a una mujer especial! -Lo era, se casó con mi tío Dionisio, vivían en la calle del Medio, cerca de mi casa. Cuántas anécdotas tengo de esos días: del cielo, de los estanques, de la arena negra de la playa.

Pronto llegó la adolescencia y se enamora de las canciones de Miguel Bosé… Y recordó la letra de una de ellas, que decía: Linda…  ¿Alguno de ustedes recuerda la canción? …¿No?  Linda, como el sol cuando amanece, como el agua clara que corre por la fuente…

–        ¿Tenías todos los discos, seguro?

–         Por supuesto no podía ser de otra forma.

Pero la vida sigue y los sueños crecen. Estudia en el Eusebio Barreto y como fue muy aplicada termina en la Universidad de La Laguna. Le gustaba el poder de las palabras, el  poder que tienen de cambiar la vida, los pensamientos, el mundo. Se licencia en dos carreras: Filología Hispánica y Clásica.

Más tarde su vocación de servicio la lleva al Ayuntamiento, al Cabildo, al Parlamento. Se mete de lleno en la política. Bueno, más que en la política, en el compromiso. Porque a Rita le ha pasado algo parecido a lo que le pasó a don Quijote: No han sido las leyes humanas ni divinas las que han marcado su camino, sino su ética personal. Por lo que puedo afirmar que Rita Isabel Gómez Pestana, a pesar de su juventud, ya ha escrito una página de oro para la posteridad. Gracias, Rita, gracias por tanto.

Blog-rosariovalcárcel.blogspot.com

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La Villa de Moya inaugura sus fiestas de San Antonio de Padua con un pregón cargado de identidad, memoria y orgullo

Roberto Rivero reivindica las raíces, la convivencia entre generaciones y el valor de mantener viva la esencia moyense en el arranque de unas fiestas que congregaron a cientos de vecinos La Villa de Moya dio este viernes el pistoletazo de salida a sus tradicionales fiestas en honor a San Antonio de Padua con una noche marcada por la emoción, la música y el sentimiento de pertenencia. El balcón de la Casa-Museo Tomás Morales acogió el pregón inaugural a cargo de don Roberto Rivero García, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria e Hijo Adoptivo del municipio, quien ofreció una intervención profundamente humana y cercana en la que reivindicó la historia, las raíces y la identidad de la Villa de Moya. El pregonero recordó que la invitación para asumir esta responsabilidad llegó en una fecha muy especial para todos los moyenses, el día de la Función de Nuestra Señora de Candelaria, una jornada especialmente significativa para el municipio y para quien ha compartido durante años en su vida cotidiana. Ante una plaza repleta de vecinos y vecinas, Roberto Rivero definió las fiestas como mucho más que un programa de actos. «Las fiestas son mucho más que música, luces y encuentros. Son memoria compartida, abrazos que se reencuentran, tradiciones que pasan de generación en generación y la alegría sencilla de sentirnos comunidad», señaló. A lo largo de su intervención, el párroco realizó un recorrido por los valores que han definido históricamente a la Villa de Moya, poniendo el foco en el esfuerzo de sus gentes, en el legado transmitido por quienes construyeron el municipio y en la necesidad de afrontar el futuro sin renunciar a aquello que hace único al pueblo. «Nuestro futuro solo es verdadero si brota de nuestras raíces», afirmó, recordando que la Villa de Moya «siempre se ha levantado desde dentro», gracias al trabajo, el sacrificio y la capacidad de superación de generaciones de vecinos que encontraron en la agricultura, en la solidaridad y en el esfuerzo compartido las herramientas para construir comunidad. Durante el pregón también hubo espacio para reflexionar sobre los desafíos de la sociedad actual. Rivero advirtió sobre la velocidad a la que cambia el mundo y defendió la importancia de preservar valores esenciales como el respeto, la convivencia vecinal y el contacto humano. «El gran reto es ser un pueblo del siglo XXI sin dejar de ser nuestra Villa de siempre», expresó, insistiendo en que el desarrollo y la modernidad no deben estar reñidos con la conservación de la identidad local, el patrimonio natural y las tradiciones que forman parte del alma del municipio. Uno de los momentos más emotivos llegó cuando dedicó unas palabras a los mayores, a quienes definió como «la enciclopedia viva» de la Villa de Moya. «En sus espaldas están los secretos de este pueblo», afirmó, animándoles a seguir compartiendo sus experiencias y enseñanzas con las nuevas generaciones. Asimismo, dirigió un mensaje especial a los jóvenes, invitándoles a implicarse activamente en la construcción del futuro del municipio. «Necesitamos sus manos, sus ideas, su preparación y su energía. Traigan lo nuevo sin olvidar la sabiduría que tienen en casa», señaló. El alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, agradeció la generosidad y el cariño con los que Roberto Rivero asumió el pregón y destacó que «sus palabras han sabido reflejar perfectamente lo que somos como pueblo. Un municipio orgulloso de sus raíces, de sus tradiciones y de las personas que lo han construido generación tras generación. Ha sido un pregón lleno de sentimiento que invita a mirar al futuro sin olvidar de dónde venimos». Por su parte, el concejal de Festejos, Octavio Suárez, puso en valor el mensaje transmitido por el pregonero. «Roberto Rivero nos recordó la importancia de mantener viva nuestra identidad y de seguir construyendo comunidad, siendo él desde hace años un pilar fundamental desde su juventud siempre con la mano tendida”. La velada continuó con el concierto conmemorativo del 125 aniversario de la Agrupación Musical Cumbres y Costas, una actuación cargada de simbolismo que rindió homenaje a una de las entidades culturales con mayor trayectoria del municipio. Tras el acto institucional, la celebración se trasladó a la Plaza del Árbol Redondo, donde la actuación de Reina de Sal puso la banda sonora a la primera gran noche de unas fiestas que durante las próximas semanas volverán a convertir a la Villa de Moya en punto de encuentro para vecinos, vecinas y visitantes de toda la isla. Con el pregón de Roberto Rivero quedan oficialmente inauguradas unas fiestas que, tal y como recordó el propio párroco en sus palabras finales, son también una oportunidad para detenerse, recordar quiénes somos y reafirmar el deseo compartido de seguir siendo, orgullosamente, la Villa de Moya.