INTERSINDICAL CANARIA denuncia la falta de gestión por el IAS del Cabildo de Gran Canaria respecto a la licitación del CAMP Obispo Padre Cueto en Santa María de Guía

No cabe duda, y es de actualidad, la magnífica obra que el Cabildo de Gran Canaria dedica a las reformas del centro ubicado en el municipio de Santa María de Guía. Unas reformas del exterior del centro que conocíamos en prensa hace ya algunos meses.

Sin embargo, se siguen olvidando de lo más básico como son las reformas que deben llevarse a cabo en   los baños y a la renovación del moviliario interior, que según se recoge en los pliegos de prescripciones técnicas y en su marco metodológico implica, entre otros, “la visión del centro como un espacio equivalente a un hogar”. Una necesidad que es compartida por la representación de los trabajadores y familiares, y que a pesar de las diversas reclamaciones interpuestas al IAS no se ha conseguido absolutamente nada, obviando una evidencia que requiere de una solución inmediata.

A día de hoy los trabajadores del CAMP se encuentran a la deriva. Los pliegos para la licitación del centro aún no han salido y la subcontrata han finalizado su gestión por lo que el personal se encuentra en el limbo sin saber qué ocurrirá o qué empresa los acogerá.  Actualmente la situación de estos centros es muy delicada. De igual manera ocurre con la gestión. Estos usuarios que viven en el centro deben tener la total garantía a una asistencia integral que debe basarse en los principios de calidad por sus características. El propio P.P.T (pliego de prescripción técnica)  y dentro del modelo de atención centrada en la persona indica como uno de los pilares fundamentales en la gestión del servicio “el apoyo conductual positivo y la accesibilidad cognitiva, así como los procesos que favorezcan la autodeterminación, autogestión y por tanto el empoderamiento de las personas usuarias y sus familias (representantes legales)” .El personal debe tener un mínimo de formación en el sector y aquellas empresas que llegan tener un conocimiento exhaustivo en el ámbito de la discapacidad intelectual.

No es casual la situación que se vive en el CAMP de Guía. Es una realidad palpable que día de hoy el propio Instituto ha dejado de lado sin hacer absolutamente nada y no contando ni con la representación de los trabajadores ni   con el propio personal especializado del que se dispone. Una situación insostenible, obscurantista y un tanto retrógrada que ha llevado a tal situación con el consecuente perjuicio para los usuarios, familiares y para el propio personal.

Por ello desde INTERSINDICAL CANARIA instamos al IAS del Cabildo de Gran Canaria a una pronta solución  en cuanto a la licitación del centro,   a la renovación del moviliario interior, a las reformas de los baños y a unas políticas de gestión sostenibles y de calidad que se puedan desarrollar en el propio centro, conocedores de las necesidades existentes.

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Noche De San Juan Olga Valiente
Noticias Culturales
NGC

La noche en que las brujas escuchan el mar

Crecí escuchando a mis abuelos hablar sobre la magia de la Noche de San Juan. Les encantaba contarme historias sobre mares que hablaban, llamas que mostraban recuerdos o situaciones que se debían dejar atrás y sobre voces antiguas que se mezclaban con el rumor de las olas y que solo se escuchaban a medianoche. Disfrutaba mucho escuchándoles, pero nunca creí ni una sola de sus palabras… hasta anoche. La Playa de Sardina todavía estaba vacía cuando llegué. A lo lejos, en el muelle, preparaban los últimos fuegos artificiales y el ambiente empezaba a oler a hoguera. Algunas personas reían, otras bailaban y otras terminaban de escribir sus deseos en pequeños trozos de papel que más tarde entregarían al fuego. El mío descansaba doblado dentro de mi bolsillo. Pero no era un deseo, sino una despedida. Llevaba algunos meses sintiéndome triste y algo me decía que nada tenía que ver conmigo. Varias sesiones de terapia después, entendí que mi dolor era demasiado antiguo, heredado quizá de mujeres que habían venido antes que yo, de un linaje que calló mucho, amó sin ser correspondido o murió esperando. Me acerqué a la orilla. Aquella noche la Luna parecía enorme y lucía más brillante que de costumbre. El mar reflejaba su imagen plateada sobre la superficie dibujando un sendero de estrellas. Entonces ocurrió. Una ráfaga de viento apareció de la nada y me acarició el cabello y a mi alrededor el aire se llenó de sal, romero y sahumerio. Cerré los ojos y agudicé el resto de sentidos. Una voz de mujer, suave y bajita, me habló al oído: —Llegó la hora, mi niña. Abrí los ojos y no había nadie, solos el mar y yo, respirando frente a frente. Sentí un escalofrío. Me metí la mano en el bolsillo y saqué el papel. Después lo acerqué al fuego y me quedé mirando con atención cómo era devorado por las llamas sintiendo, al mismo tiempo, que algo pesado abandonaba mi pecho. Aquella noche comprendí la magia a la que se referían mis abuelos. Ellos no hablaban de fantasmas o hechicerías, sino de atreverse a soltar, a cerrar puertas y dejar ir, a confiar en lo que está por venir, a renacer. Cuando el reloj marcó las doce, el cielo se llenó de colores y yo me metí en el agua. Las olas acogieron mis tobillos con amor, la Luna iluminaba mi piel y, durante apenas unos instantes, juré haber visto decenas de figuras femeninas rodeándome. Brujas, curanderas o, quizá, mujeres sabias; esas que, generación tras generación, habían encendido fuegos allí, en el mismo lugar, para recordar quiénes eran realmente. Me miraron, sonrieron y desaparecieron. Desde entonces, cada Noche de San Juan regresó al mar para recordar que, igual que las llamas consumen la madera y las olas borran las huellas de la arena, también nosotros tenemos derecho a dejar de ser lo que solíamos ser, borrar el pasado y todo lo que ya no somos ni nos pertenece para poder convertirnos, un poco más cada año, en la mejor versión de nosotros. Porque hay momentos especiales durante los que el Universos se acuerda de nosotros y permite que abramos una puerta, y la Noche de San Juan es un de ellas.