La Universidad Popular de Valleseco clausura el curso 2025/2026 con un destacado éxito de participación y prepara ya la programación del próximo año académico
Universidad Popular De Valleseco Clausura El Curso 2025 2026
Universidad Popular De Valleseco Clausura El Curso 2025 2026

. La institución cierra una intensa temporada formativa con cerca de 110 alumnos, una amplia oferta presencial, más de 500 cursos gratuitos en su plataforma online y abre un proceso participativo para diseñar el curso 2026/2027

La Universidad Popular «Teodoro Cardoso León» de Valleseco ha clausurado el curso académico 2025/2026 con un balance altamente positivo, consolidándose como uno de los principales espacios de formación, convivencia y dinamización sociocultural del municipio. La elevada participación registrada en las actividades presenciales, junto con la excelente acogida de su plataforma de formación virtual, que ofrece más de 500 cursos online gratuitos, reflejan el creciente interés de la población por una oferta educativa abierta, diversa y accesible.

A finales del pasado mes de junio concluyeron todas las acciones formativas programadas para el presente curso, desarrolladas en las distintas dependencias municipales, entre ellas la Casa de la Cultura «Teodoro Cardoso León», el Club de Pensionistas «José Castellano Sánchez» y el Auditorio Dr. Juan Díaz Rodríguez.

Durante el curso se impartieron los talleres de Baile Moderno (de 2 a 16 años), Fit Dance para adultos, Teatro Intergeneracional, Iniciación a la Música con Instrumentos, Práctica Instrumental, Práctica Musical a través de la Voz, Escritura Creativa, Inglés para alumnado de 3 a 12 años, Iniciación al Uso del Ordenador, Internet, Correo Electrónico y la Nube (Office en la Web), así como Iniciación a la Inteligencia Artificial.

Las actividades se distribuyeron a lo largo de los cinco días de la semana y contaron con la participación de alrededor de 110 alumnos y alumnas de todas las edades, siendo impartidas por un equipo de seis docentes especializados.

Asimismo, durante este año lectivo también se desarrollaron varias acciones formativas enmarcadas en la Escuela de Ciudadanía de Gran Canaria, iniciativa impulsada por la Asociación Canaria de Universidades Populares (ACUP) y la Dirección Insular de Participación Ciudadana del Cabildo de Gran Canaria, en colaboración con el Ayuntamiento de Valleseco. Entre los cursos ofertados figuraron Diseño y Tejido de Polainas, Diseño de Cartelería con Canva, Inteligencia Artificial ChatGPT y Gestión de Asociaciones, todos ellos con una importante participación vecinal.

Como colofón al curso, el alumnado tuvo la oportunidad de compartir con el público los conocimientos adquiridos durante el año. El grupo de Baile Moderno celebró su muestra de fin de curso el pasado 18 de junio, reuniendo a familiares y a la propia vecindad en una exhibición que puso de manifiesto el trabajo desarrollado durante el año. Posteriormente, el 24 de junio, el alumnado de Música y Teatro protagonizó el acto de clausura en el Auditorio con la representación de la obra “Sueño de una noche de verano”, una actuación que fue ampliamente aplaudida por el público asistente.

Desde la Universidad Popular se ha querido destacar especialmente la implicación, constancia y entusiasmo demostrados por el alumnado, así como el respaldo de sus familias, factores que han contribuido decisivamente al éxito de esta nueva edición.

Comienza la planificación del curso 2026/2027 con participación ciudadana

Lejos de detener su actividad, la Universidad Popular ya trabaja en la preparación del próximo curso 2026/2027. Con este objetivo, el Ayuntamiento de Valleseco, a través de la Concejalía de Cultura y Participación Ciudadana, ha puesto en marcha un proceso de consulta dirigido a toda la población para conocer sus intereses, valorar la programación desarrollada y recoger nuevas propuestas formativas.

La encuesta permanecerá abierta hasta mediados del mes de julio y permitirá diseñar una programación adaptada a las necesidades reales de la ciudadanía, reforzando el carácter participativo e inclusivo que caracteriza a la Universidad Popular.

Las personas interesadas en participar pueden cumplimentar el cuestionario a través del siguiente enlace:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfycYdLphZZPGXzZ2LLhxt9eYcx5vbX4qzL8WlDyckoLFISgA/viewform

El alcalde de Valleseco, José Luis Rodríguez Quintana, ha valorado muy positivamente los resultados de la temporada que hemos cerrado, destacando «la gran variedad de propuestas formativas dirigidas a toda la vecindad y la firme apuesta del Ayuntamiento por disciplinas como el teatro, la música y la danza, que se han convertido en referentes dentro de la programación cultural del municipio».

El primer edil también ha subrayado que la Universidad Popular constituye «un auténtico lugar de encuentro, convivencia y aprendizaje para la población vallesequense», recordando que, edición tras edición, reúne a un importante número de participantes de todas las edades.

En este sentido, Rodríguez ha animado a la población a participar en la encuesta abierta, señalando que «continuamos trabajando para ofrecer programas innovadores, adaptados a las nuevas demandas sociales y a los intereses de nuestros vecinos. Queremos que la programación del próximo curso nazca de las propuestas de la propia ciudadanía y siga convirtiendo a la Universidad Popular en un referente de la formación, la cultura y la participación en las medianías de Gran Canaria».

Con este balance, la Universidad Popular «Teodoro Cardoso León» cierra un nuevo curso académico reafirmando su compromiso con el aprendizaje permanente, la promoción cultural y la participación ciudadana, consolidándose como uno de los proyectos educativos y sociales más relevantes del municipio.

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Capitan Manuel Damía Guimerá
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Redacción NorteGranCanaria

Homenaje póstumo a mi amigo, colega y maestro, capitán Manuel Damía Guimerá

Ayer zarpó hacia su último puerto de destino, el Capitán Manuel Damiá Guimerá, maestro, colega, amigo y faro de mi juventud profesional, por lo que hice un paréntesis en mis artículos de opinión diario, para dedicarle a él, que tanto le gustaba escucharme y leer mis historias, ésta, que nunca le conté, pero que estoy seguro que hoy la leerá desde el Cielo con la misa ilusión y atención, que cuando se las contaba en el puente del buque Tajo, y me decía… ¡Julio esa es buena!  Tienes que incluirla en tu próximo libro que escribe “Historias de la Mar. Ahí te va, para ti Manolo, convertida en artículo de opinión y homenaje póstumo, porque “los viejos lobos de mar”, sabemos que los capitanes como tú, que no se van del todo. Se quedan en la mar que nos enseñaron a querer. ¡Grande Manolo! Esta mañana como de costumbre, me senté delante de mí portátil, dispuesto a preparar la crónica de hoy viernes, y cuando ya prácticamente la tenía acabada, recibí un WhatsApp desde Castellón de mi buena y vieja amiga Isabel, esposa del también viejo y entrañable amigo, el Capitan Manuel Damiá Guimerá, a quien conozco desde que era Oficial Alumno de Puente y hacia mis prácticas en el buque Duero de la Naviera Pinillos, donde él ejercía de primer oficial. Luego acabada las practicas, me embarqué en un buque inglés y perdimos todo contacto, hasta que regresé a España y él al enterase que estaba buscando nuevo barco, me reclamó para el suyo, donde ahora era Capitan; El Tajo, de la misma naviera donde yo había hecho buena parte de mis prácticas de mar. Con él ingresé de tercer oficial, ascendí a segundo y luego a primero, hasta que la compañía me destinó a Tierra para sustituir, provisionalmente al delegado que existía en Las Palmas, ya que éste se iba de vacaciones.  Después de esto, ya no coincidimos en ningún otro barco, pero nuestra amistad perduró, a pesar de que apenas nos veíamos. Él era un fan de mis libros y publicaciones y yo desde que acababa uno nuevo, se lo hacía llegar Llevaba unos ya 18 años jubilado y ayer me comunicó su esposa qué, mi querido y admirado “Capitán Manuel Damiá Guimerá”, maestro, colega, amigo y faro de mi juventud profesional, había   zarpado hacia su último puerto de destino.  Por lo que, automáticamente me detuve en el artículo que estaba escribiendo, para hacer uno distinto que pudiera dedicárselo a él, y en calidad de homenaje póstumo, recordando que tanto le gustaba escucharme y leer mis historias, y esta nueva, que nunca le conté, pero que estoy seguro que, hoy la leerá desde el Cielo con la misa ilusión y atención, que cuando se las leía en borrador en el puente del buque Tajo y me decía… ¡Julio esa es buena!  Tienes que incluirla en tu próximo libro que escribes de “Historias de la Mar”. Sabe bien amigo Manolo, que aquel libro, ya lo acabé y publiqué con mucho éxito, por cierto, pues ya van tres ediciones entre España y Sudamerioca.  Pero yo quiero contarte hoy otra nueva ,  que para que te entretengas mientras, en ese viaje que te llevará al Cielo junto al Todopoderoso, te entretengas una vez más leyéndome. Así que, ahí te va amigo Manolo. “El mes en que la mar me dejó varado… en el hielo” Hay recuerdos que regresan como una marea lenta: primero un olor, luego un ruido, después una imagen. Y cuando uno menos lo espera, ahí está de nuevo la juventud, llamando a la puerta como un viejo camarada que viene a tomar un café y a recordarte que la vida, pese a todo, sigue siendo hermosa. Hoy, mientras España navega entre temporales que parecen no escampar, me ha dado por rescatar una vivencia que nació en un ciclón y terminó siendo una historia cálida, casi tierna. Por ello quiero dedicarla a ti, que fuiste mi maestro, mi capitán y mi amigo, Manuel Damiá Guimerá, que ayer has emprendido tu última singladura.  “Ana: la primera vez que la muerte me miró a los ojos” Aquel viaje a Canadá comenzó con mal gesto. Nos cruzamos con el “ciclón tropical Ana” que, aunque ya venía subiendo por la costa Este de los Estados Unidos perdiendo fuelle, conservaba la “mala leche” suficiente como para recordarnos que la mar, cuando quiere, se convierte en un animal vivo. Mi barco tenía 150 metros de eslora, 30.000 toneladas, moderno, orgullos, pero se movía como si alguien lo hubiera agarrado por la quilla y lo estuviera sacudiendo para ver qué caía dentro. El viento no soplaba, “mordía como un perro de presa canario” que no quería soltarnos. Las olas no rompían: “caían como muro de piedra”. Y yo, joven tercer oficial de puente, descubrí que la muerte tiene cara… y que era “fea como el demonio”. Pero sobrevivimos. Y llegamos a nuestro destino, Canadá. Porque sabes bien que los marinos no navegamos; “resistimos”. Y porque yo llevaba en la cabeza las enseñanzas de aquel hombre que sabía leer la mar como otros leen un libro; el Capitán Guimerá. “Summer Side: cuando el océano se volvió piedra” Llegamos a “Summer Side”, en la Isla del Príncipe Eduardo, (Canadá) el 28 de diciembre. El termómetro marcaba –18 ºC, que ya es suficiente para que, a un canario como yo, se le congelaran hasta los recuerdos. Dos días después bajó a “–25 ºC”, y la bahía entera se convirtió en una lápida blanca. El barco quedó atrapado, inmóvil, prisionero del hielo como un juguete olvidado por un gigante distraído. La mar, aquella mar que días antes rugía como una fiera, ahora era un silencio absoluto. Un silencio que no se oía; se sentía. Allí estuvimos atracados “un mes entero”, sin podernos mover, esperando a que un rompehielos de la Armada canadiense viniera a rescatarnos. Un mes de frío, de rutinas suspendidas, de vida detenida… y de una sorpresa que aún hoy me hace sonreír.  Target: la flecha que