SPAR Gran Canaria dona dos toneladas de alimentos a Cáritas Diocesana
  • Ante el llamamiento emitido desde la entidad social, motivando por el incremento de beneficiarios y el desbordamiento de los servicios prestados en los comedores sociales de Cáritas en Gran Canaria, el grupo SPAR ha donado con 1.848 litros de leche y 144 litros de zumos. 

Ante la complicada situación actual y el gran aumento de personas en situación de vulnerabilidad a las que atiende Cáritas Diocesana de Canarias en sus comedores, SPAR Gran Canaria se ha movilizado mostrando su sensibilidad con los colectivos más desfavorecidos y su compromiso con la entidad social, realizando una donación de 2.158 kilos de leche y zumos.

La cadena de supermercados canaria ha atendido las necesidades trasladas por Cáritas, donando esta ‘mercancía solidaria’ que se servirá en los comedores sociales de la Isla, que atienden diariamente a cerca de 460 personas en situación de exclusión social. La donación, compuesta por 1.848 bricks de leche y 720 minibricks de zumos, fue entregada por parte del presidente de SPAR Gran Canaria, Ángel Medina, de la directora general, Dunia Pérez, y del consejero, Manuel Pérez, al presidente Cáritas Diocesana de Canarias, Gonzalo Marrero, en las instalaciones centrales de SPAR en El Goro.

SPAR Gran Canaria y Cáritas Diocesana de Canarias unen sus esfuerzos desde hace años con el firme compromiso de mejorar la calidad de vida de los colectivos más desfavorecidos de la sociedad canaria. Recientemente, ambas entidades han firmado un convenio marco para fomentar el empleo de personas en situación o riesgo de exclusión social, que ha enriquecido y ampliado la colaboración que ya mantenían a través de la distribución de tarjetas monedero con ayudas para alimentos, destinadas a familias en estado de vulnerabilidad, atendidas por Cáritas Diocesana de Canarias.

Sobre SPAR Gran Canaria

SPAR Gran Canaria es la única cadena de supermercados de capital 100% canario, presente en los 21 municipios de la Isla. En un total de 191 establecimientos, SPAR Gran Canaria ofrece los mejores productos frescos locales de ‘KM. 0’ con una calidad-precio que la convierten en líder en la venta de frutas y verduras frescas. 

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Crisis Migratoria
Opinión Política
Redacción NorteGranCanaria

Pedro Sánchez se niega a declarar la emergencia mientras Ceuta se desborda

Ceuta vive una de las mayores crisis migratorias de los últimos años. En apenas unos días han accedido a la ciudad alrededor de 1.500 personas, una cifra que ha desbordado los recursos asistenciales, los dispositivos de seguridad y la capacidad de acogida de una ciudad de poco más de 80.000 habitantes. El propio presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, ha definido la situación como una «emergencia humanitaria y social» y ha solicitado formalmente al Gobierno de España la declaración de una emergencia nacional y la creación de un mando único que coordine la respuesta del Estado. Sin embargo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha rechazado esa posibilidad. La explicación oficial es jurídica: la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil no contempla las crisis migratorias como supuesto para declarar una emergencia de interés nacional. Según el Ministerio del Interior, esa figura está reservada para catástrofes naturales, accidentes tecnológicos o situaciones similares, por lo que considera que el marco legal actual no permite activar ese mecanismo. Esa es la posición oficial. Pero el debate político y social va mucho más allá de la interpretación de una ley. Cuando una frontera exterior de España y de la Unión Europea registra miles de entradas irregulares en pocos días, los centros de acogida se encuentran completamente saturados y los servicios públicos trabajan al límite de sus posibilidades, resulta legítimo preguntarse si el Estado está respondiendo con la rapidez y contundencia que exige una situación excepcional. Las autoridades ceutíes llevan días alertando de un auténtico colapso operativo. El Gobierno local ha reclamado más medios, la derivación urgente de personas acogidas hacia otros territorios y una implicación mucho mayor del Estado para evitar que la situación siga deteriorándose. Diversos medios locales reflejan además la enorme preocupación existente entre instituciones y ciudadanos por la presión que soporta la ciudad. Es evidente que gestionar una crisis migratoria exige respeto absoluto a la legalidad nacional, europea e internacional y la protección de los derechos humanos. Pero también es cierto que el Estado tiene la obligación de garantizar el control efectivo de sus fronteras, preservar la seguridad ciudadana y asegurar que ninguna ciudad quede desbordada por una situación extraordinaria. Algunos califican lo que ocurre en Ceuta como una «invasión». Ese término tiene una fuerte carga política y jurídica y no forma parte de la terminología utilizada oficialmente por el Gobierno de España. Lo que sí es un hecho objetivo es que la presión migratoria registrada durante los últimos días es extraordinaria, ha superado ampliamente la capacidad de respuesta de la ciudad y ha obligado al presidente ceutí a reclamar una actuación excepcional del Estado. La gran pregunta sigue sin respuesta: si una situación de este calibre no merece una actuación extraordinaria del Estado, ¿qué tendría que ocurrir para que el Gobierno considerase que se han alcanzado los límites de la capacidad ordinaria de respuesta? Mientras Madrid insiste en que el ordenamiento jurídico no permite declarar una emergencia nacional por una crisis migratoria, en Ceuta continúan llegando personas, los recursos siguen tensionados y crece la sensación de que la ciudad afronta prácticamente sola una crisis que afecta a toda España y, por extensión, a toda la Unión Europea. Porque Ceuta no es únicamente una ciudad autónoma. Es una frontera española. Y proteger una frontera española constituye una responsabilidad irrenunciable del Estado.