Entrevista a Ele Martín

“Ele Martín, una artista emergente, pero no tanto.”

Pues una que hice hace unos dos o tres años. Se llama Kirikou. Me inspiró muchísimo mi compañera de piso de aquel entonces. Ella es de origen Senegalés por parte de su papá, y la manera en que empoderar sus raíces era simplemente inspiradora para mi.

Una noche preparó el salón para que viéramos una película de dibujos animados juntas: “Kirikou et la Sorciere”. Recuerdo que a la mañana siguiente me desperté ilusionada, y fui a comprar un lienzo para pintar.

Pasaron días hasta que lo acabé, y cuando así fue, Desi cogió el cuadro en brazos, como si de un recién nacido se tratase, y lo llevó fuera para verlo con la luz del sol.

Nos echamos a llorar las dos.

Fuimos muy felices viviendo juntas.

 

Entrevistador: José Vidal

Fotografías: 

B&W :Eric Mañas Lo Conte

Color:Trinidad Vargas.

-Nombre:

Mi nombre completo es Elena Maria Martín Pérez, pero a lo largo de los años me han nombrado diferente: Ele Martin, Elena Martín e incluso Elena Pérez.

– Edad:

Casi 25

– ¿De donde eres?:

Cubana de nacimiento, pero soy de allí a dónde mi inspiración me lleve (y ya me ha llevado a varios sitios)  

– Profesión :

Pintora independiente, y además dirijo o produzco proyectos creativos de otros artistas.

 

– Quisiera comenzar por preguntarte cuándo comenzó tu inquietud por los caminos del arte.

Desde que nací mi mamá me cuenta que estuve muy vinculada a la pintura, y a la música. Me encantaba bailar. Lo segundo se me pasó con los años.

 

– ¿A qué hora te gusta más crear? ¿ Cómo te gusta pintar?

Por la noche vienen las musas, pero es por el día cuando hago lo que me dijeron.

 

– ¿Lugar en el que te suelen surgir más la sensación y el deseo de pintar, es decir donde te surge la inspiración?

No te sabría decir un lugar o momento concreto…

Mi inspiración es muy caprichosa e inestable. Viene cuando menos la espero. Por eso intento aprovecharla al máximo cuando aparece.

La más fuerte llega cuando estoy abrumada de tantas emociones, o cuando me siento vitalmente atrapada.

Si pinto, o encabezo proyectos creativos, canalizo muchísimo. Es mi vía de escape, pero a la vez me permite poner los pies en el suelo. Agarrarme a mi raíz. A mi esencia. Y así no quedarme flotando eternamente en ese mar de emociones sin orden alguno.

Crear me permite ordenar el sistema.

 

– ¿Cuál de tus obras te gusta más ?

Pues una que hice hace unos dos o tres años. Se llama Kirikou. Me inspiró muchísimo mi compañera de piso de aquel entonces. Ella es de origen Senegalés por parte de su papá, y la manera en que empoderar sus raíces era simplemente inspiradora para mi.

Una noche preparó el salón para que viéramos una película de dibujos animados juntas: “Kirikou et la Sorciere”. Recuerdo que a la mañana siguiente me desperté ilusionada, y fui a comprar un lienzo para pintar.

Pasaron días hasta que lo acabé, y cuando así fue, Desi cogió el cuadro en brazos, como si de un recién nacido se tratase, y lo llevó fuera para verlo con la luz del sol.

Nos echamos a llorar las dos.

Fuimos muy felices viviendo juntas.

 

– ¿Con qué obra de otro artista te sientes identificado?

Judit and the Head of Holofernes, de Klimt.

Una femme fatale envuelta en oro.

 

– ¿Prefieres hacer primero el boceto y luego pintar o pintar directamente?

Bocetar me parece un acto criminal. Es negarte al viaje espontáneo que te brinda la inspiración.

 

– ¿Cuándo decidiste que lo tuyo era la pintura y el arte?

No recuerdo mirándome al espejo y diciéndome: – Ele, esto es lo tuyo.

No… Es una afirmación que siempre llevé muy dentro. Es como si alguien se mirase las piernas y se dijese:

– ¡Tengo piernas! Lo mío definitivamente es caminar.

 

– ¿En qué te inspiras al crear tus obras?

En todo aquello que o bien me ponga la piel de gallina, o bien me quite el sueño.

 

– ¿Por qué tomaste la decisión de pintar?

Pintar fue la primera disciplina artística con la que me conecté. Y la sensibilidad y conocimientos que adquirí desarrollándola, han sido las herramientas más útiles que he tenido para abrirme paso en esta sociedad.

 

– ¿Cuáles son tus influencias?

Egon Schiele, Klimt, Pollock…

 

– ¿Por qué te gusta pintar en concreto el estilo de pinturas que haces?

Como soy multidisciplinaria… te diría que depende mucho de mi estado emocional.

 

– ¿Cuál es tu preparación antes de crear?

El olor del lugar, la ropa que llevo puesta (no puede ser mucha, me molesta), y la cámara cerca para grabar el proceso.

 

– ¿Qué técnicas empleas y como comienzas un cuadro?

Suelo comenzar manchando, y de la mancha saco figuras, o a veces simplemente me quedo en la mancha . Depende de lo que la obra me pida.

 

– ¿Cuánto tiempo puedes dedicarle a una obra?

Desde 2 días, a 3 meses, a 2 años.

Nunca 1 día. No entiendo los que realizan obras tan rápido. Sacan colecciones de debajo de las piedras. Supongo que algún profesor viejo les dijo: – “A MÁS OBRA, MEJOR PINTOR!”

Y de ahí salen las exposiciones de 25 pinturas, donde solo te quedas con 3.

En fin, bobadas que nunca entenderé de la industria.

 

– ¿Cuáles son tus miedos?

No tener hijos biológicos, porque de los otros tengo un montón.

 

– ¿A quién admiras?

A mi compañero de vida.

Es el hombre más fuerte, pero a la vez más sensible que conozco.

 

– ¿Cuándo y de qué manera crees que te surge la vocación artística?

Es algo puramente espontáneo.

 

– ¿Qué aconsejarías tú a la gente que también tenga una vocación como la tuya y no sepa cómo meter la cabeza? ¿Qué deben hacer?

Si no meten la cabeza es porque tienen miedo, porque no hay un lugar concreto, ni unos requisitos que cumplir para seguir esta vocación.

Primero que hurguen en el pasado, y que averigüen por qué tienen miedo. Que solucionen sus traumas.

Luego, que improvisen.

Improvisar es la verdadera ley de la vida. La capacidad de adaptarse  al “Qué pasará” o al “Qué dirán” es la llave que abre todas las cerraduras.

 

– ¿Se puede vivir de la pintura? ¿Es tu caso?

Si, si te adaptas a lo que requiere de ti tu sistema.

Y si, es mi caso, porque se me da muy bien adaptarme.

 

– ¿Cuánto has invertido en cada una de tus obras desde el minuto cero de la inspiración hasta que la has visto acabada?

No sé a qué te refieres concretamente. Si hablas en términos generales de inversión, cada obra es un mundo.

Algunas son más costosas, otras menos.

Lo que siempre inviertes sin duda es el tiempo.

Pero si te gusta, no te importa. Nunca es tiempo perdido.

 

– Bueno pero siendo positivos y a pesar de las dificultades y las horas de crear, si este mundo sigue vivo, supongo que es porque por encima de eso también hay muchos beneficios y aportaciones personales, ¿No es así?

Es que lo que pasa es que en este mundo lo que siempre hay es eso: Beneficios y Aportaciones.

Si eres artista y trabajas en una tienda, lo único beneficioso que te llevas es la nómina mensual, pero el tiempo siempre será tiempo perdido, no invertido.

Pero bueno, todo es cuestión de prioridades.

 

-¿El cine y la fotografía? ¿Son irreverentes con la pintura?

¿Quién dijo eso? Son disciplinas diferentes, y por ello se desenvuelven de manera distinta.

No considero que haya irreverencia en el asunto, al contrario, diría que incluso hay respeto y admiración porque unas se inspiran en las otras.

 

– ¿Son importantes las redes sociales para una profesión como ésta?

Hoy en día sí. Las exposiciones son consecuencias. Son eventos de reconocimiento, y de reconección con la tradición. Pero no son fundamentalmente necesarias como hace una década.

 

– ¿Qué planes futuros puedes adelantarme de tu carrera como artista?

Eventos Multidisciplinarios que expongan la obra pictórica de una forma mucho más consecuente con nuestra capacidad de absorción visual, y conexión emocional.

 

– ¿Has tenido influencia de otros pintores?

Si, supongo. Estoy muy activa en redes sociales, y siempre estoy consumiendo contenido. La influencia es inevitable.

 

– ¿Te sientes satisfecho con lo que vienes haciendo hasta ahora, o buscas algo más?

Soy paciente con mi proceso, pero mi mamá no me parió conformista.

 

– ¿La formación académica de un artista la consideras necesaria?

Primeramente afirmar que se debe entender la formación como un proceso continuo.

Dicho esto, yo personalmente considero que las herramientas que te brinda la academia son sumamente necesarias. Respeto a los artistas autodidactas, hoy en día es totalmente posible serlo. Pero en esencia, el humano aprende por repetición. Es nuestra naturaleza.

Vinimos a aprender los unos de los otros mientras nos relacionamos. Todo lo que sea a solas, considero que siempre se va a quedar corto.

 

– ¿Eres una artista inconformista?

100%

 

– ¿Cómo te defines a ti misma?

Artista Multidisciplinaria 100% inconformista

 

– ¿Qué es lo primero que piensas cuando te levantas?

En lavarme los dientes.

 

-Su mejor momento del día es…

El desayuno.

 

-En su tiempo libre prefiere…

Estar en casa viendo formaciones de astrología y psicología.

 

– ¿Y qué significa para ti descansar?

Tener calladas las narrativas internas.

 

-¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

“Pinta hasta que se te caiga la mano”

 

– ¿Tiene algún libro de cabecera?

El libro de astrología terapéutica “Sanando las Relaciones” de Pablo Flores.

 

– Lo que más le gusta de su tierra natal es…

La capacidad de adaptación de la gente.

 

– Un lugar en España para descansar, relajarse.

Amo el País Vasco.

 

-Un lugar en España para divertirse, para salir de marcha

Cada rincón de España sirve para eso.

 

– Por cierto, ¿cómo se divierte usted?

Me encanta viajar. Mochila y carretera.

 

– Sus lugares preferidos en España son…

La Casa Dalí en Figueras, Las calas de Begur y San Sebastián.

 

– Si tuviera que promocionar España , ¿qué dirías? Para ti España significa…

Diversidad

 

– Para usted la vida es…

Tremenda candela

 

– Usted no podría vivir sin…

Crear

 

– ¿Qué tipo de consejos te suelen pedir?

No me suelen pedir muchos consejos, más bien acuden a mi en momentos de necesidad afectiva, o de compañía. Soy más de querer, acompañar, y escuchar, que de aconsejar.

 

– ¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando su carrera como cantante?

Que contacten conmigo para solidificar su imagen, y producir sus proyectos creativos.

 

– ¿Si nuestros lectores quisieran ponerse en contacto contigo que tendrían que hacer?

Ir a mi instagram, tienen todo lo que necesitan ahí. Acceso a mi contenido web, número de contacto, e-mail… etc

 

-¿Cómo te gustaría que se titulase tu reportaje?

Ele Martín, una artista emergente, pero no tanto.

 

Perfil lúdico y cultural

General

¿Cuál es tu afición/pasatiempo favorito?

Leer sobre psicología, astrología, antropología… etc

 

¿Con qué personaje real o de ficción te sientes más identificado?

Con mi abuela. Esa viejita es un tremendo personaje.

 

¿Rural o urbanita?

Rural en esencia, urbanita por conveniencia.

 

¿Qué cinco cosas te llevarías a una isla desierta?

Un lápiz, un cuaderno de dibujo, mi estampita de San Lázaro, hilo dental, y un cuchillo.

 

Cine

Director favorito: Cristopher Nolan

Películas de tu vida (de 1 a 5):

Inception, Wolf of Wall Street, Dallas Buyers Club, Seven Pounds, Te doy mis ojos.

 

Música

Tipo de música preferido:

Depende del momento del día.

 

Compositor/ grupo /cantante:

Depende del tipo de música preferido según el momento del día.

 

Literatura

¿Novela, poesía, teatro o ensayo?

Entre ensayo y poesía.

 

Autor preferido:

No sabría escoger a uno concretamente, pero la honestidad de C. Bukowski me cae bien.

 

¿Qué libro estás leyendo o has leído recientemente y cual es el que mejor recuerdas?

Estoy leyendo Home Body de Rupi Kaur, porque me regalaron su anterior libro, y me quedé con ganas de más.

 

Deporte

¿Practicas algún deporte? ¿Cuál?

No, soy, y siempre fui terrible con los deportes.

¿Qué deportes te gustan como espectador?

Ninguno

¿Eres seguidora de algún club o equipo deportivo?

No

 

Batería de preguntas rápidas.

Una frase: Quien la hace, la paga. Quien no, también.

Una canción: Pobre Diabla de Don Omar

Un olor: Sándalo

Un color: Rojo Carmín

Comida preferida: Arroz blanco con huevo y aguacate

Una película: The Wolf of Wall Street

Una virtud: La intuición

Lo que detesta: La gente que hace ruido al masticar o que habla mientras come.

El futuro es… de los humanos conscientes, y con mucha inteligencia emocional.

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Almaraz: la batalla que el Gobierno no quiere mirar de frente

Un cierre entre la política, la economía y el destino de una comarca entera En el corazón del Campo Arañuelo, donde la niebla matinal se funde con el vapor blanco de las torres de refrigeración, la central nuclear de Almaraz sigue latiendo con la fuerza de siempre, como si el tiempo no corriera en su contra. Pero lo hace. Su desmantelamiento previsto, grabado a fuego en el calendario del apagón nuclear español, ha desatado un vendaval que va mucho más allá de una simple desconexión eléctrica: es el vivo reflejo de las costuras rotas entre la política de despacho, la economía real y el abandono del territorio. Mientras Moncloa insiste en que estamos ante una transición “ordenada y responsable”, desde las instituciones europeas hasta los ingenieros y los propios vecinos se preguntan si esto obedece a criterios técnicos objetivos o si, por el contrario, nos encontramos ante un empeño puramente ideológico con un coste social incalculable. El severo tirón de orejas de Bruselas Desde mi punto de vista, este empeño por clausurar Almaraz apesta a esa política de postureo que tanto gusta a nuestro actual «gobierno social-comunista», empeñado en presumir de un ecologismo de salón que choca frontalmente con el sentido común. Y no lo digo yo; lo advierte la propia Bruselas. Que la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo se pronuncie con semejante contundencia sobre una infraestructura nacional es un hecho insólito. En su informe, los eurodiputados no se andaron con rodeos: señalaron directamente que el cierre parece responder a motivaciones políticas y dogmáticas —impulsadas sobre todo por los socios comunistas de Podemos— antes que a razones técnicas o de seguridad. El rapapolvo europeo se sostiene sobre tres pilares demoledores: Falta de rigor: España no ha presentado una evaluación de impacto integral que justifique prescindir de la central. Incoherencia comunitaria: La decisión contradice la propia taxonomía verde de la Unión Europea, que reconoce a la energía nuclear como una tecnología clave de transición. Déficit democrático: El Ejecutivo de Pedro Sánchez, haciendo gala de su habitual soberbia, ha obviado un diálogo transparente y suficiente con las administraciones regionales y locales afectadas. En Bruselas, que de tontos no tienen un pelo, tienen claro que esto es política pura y dura. Y lo más sangrante es que ocurre en un momento donde el resto de Europa, escarmentada por las recientes crisis energéticas, se aferra a la nuclear para blindar su mix energético. Pero claro, la facción de la «izquierda eco-pija» que se sienta en el Consejo de Ministros grita mucho aunque razone poco. Sospecho, de hecho, que en el ala socialista del Gobierno más de uno se echa las manos a la cabeza en privado, pero no se atreven a rechistar a sus socios de coalición. Los temen más que a Mohamed VI con las famosas grabaciones secretas obtenidas del móvil de Sánchez a través de Pegasus. ¿Es rentable cerrar Almaraz? La guerra de los despachos Si la política polariza, la economía tampoco pacifica el debate. Los informes vuelan de un lado a otro como armas arrojadizas. Por un lado, el estudio elaborado por la URJC y la UPC para Greenpeace defiende que el apagón es «económicamente racional», asegurando que el 96,4% de la producción de Almaraz podría sustituirse con renovables en los primeros compases, evitando retrasar inversiones limpias. Presentan el cierre como una supuesta oportunidad de oro. Por el otro, chocamos con la cruda realidad técnica. El Consejo General de Ingenieros Industriales y otros organismos de prestigio —gente seria, no profetas de pancarta— recuerdan que la nuclear es una fuente barata, estable y libre de emisiones de CO₂. Advierten que apagar Almaraz nos obligará a quemar más gas, disparando tanto la factura como la contaminación. Para rematar, un demoledor informe de la consultora PwC avisa de lo de siempre: la factura de esta fiesta no la pagarán las eléctricas; recaerá, euro a euro, sobre los hombros de los consumidores. Al final, la pregunta del millón no es si Almaraz es rentable, sino qué modelo energético queremos financiar y a costa de quién. El drama humano: la vida más allá del Excel Como humanista convencido, a mí lo que realmente me quita el sueño es el factor humano. Detrás de los gráficos de barras y las tablas de Excel hay vidas de carne y hueso. Almaraz sostiene, de forma directa e indirecta, más de 4.000 puestos de trabajo. Familias enteras que solo piden ganarse el pan con dignidad y mantener un nivel de vida que ya quisieran para sí esos soñadores «eco-jetas» de camiseta del Che Guevara, que tanto adoran el comunismo caribeño pero que no se van a vivir bajo la bota de la dictadura cubana ni locos; prefieren disfrutar de las bondades del «terrible capitalismo degradador». A toda esa comparsa habría que explicarles que cerrar la central dinamitará un tejido empresarial del que depende una comarca entera, cuya renta per cápita es un 12% superior a la media extremeña gracias a la planta. En los bares de Navalmoral de la Mata, en los comercios de Almaraz, la pregunta es desgarradora: «¿Y ahora qué?» ¿Irán los líderes de la izquierda progre a pagar la universidad de sus hijos o a llenarles la nevera? Los alcaldes de la zona no quieren palabras bonitas ni las típicas promesas de Pedro Sánchez que luego acaban en un «cambio de opinión». Exigen un plan de reindustrialización real. Temen, con toda la razón del mundo, que la comarca se convierta en otro erial de prejubilaciones y olvido, calcando las nefastas gestiones que ya sufrimos con el fin del carbón. En cometer semejantes pifias, este Ejecutivo es verdaderamente doctor. Hablando con amigos de la zona, la sentencia común es unánime: «Julio, esto no es una decisión energética, es una condena social». Una transición sin rumbo Prescindir de Almaraz ahora, cuando aporta cerca del 7% de la electricidad nacional, es jugar a la ruleta rusa con el suministro del país. Sin embargo, en el Consejo de Ministros prefieren mirar hacia otro lado. Mientras no se pongan de acuerdo