La experiencia Erasmus+ del CEPA Las Palmas continúa estrechando lazos y rompiendo fronteras. En una jornada marcada por la hospitalidad y el intercambio cultural, nuestra delegación ha vivido un encuentro transformador en las ciudades de Livorno y Pisa, reafirmando que la educación de adultos es, ante todo, un puente entre realidades compartidas.
Un encuentro institucional en el corazón de Livorno
La jornada comenzó bajo el signo de la colaboración. Gracias a la mediación y compañía de nuestras colegas del CPIA de Bolonia, fuimos recibidos en el Ayuntamiento de Livorno, un edificio que respira la historia civil de la Toscana.
Acompañados por Caterina, tuvimos el honor de ser recibidos por el Concejal de Turismo. En un salón de plenos que impone por su simbolismo democrático, mantuvimos un diálogo fluido sobre modelos educativos y gestión cultural. Como muestra de gratitud y compromiso de colaboración futura, hicimos entrega de diversos obsequios del CEPA Las Palmas, dejando un pedazo de nuestra identidad canaria en tierras italianas.
Livorno: El reflejo de nuestra propia identidad
De la mano de Estefanía, nos sumergimos en la esencia de Livorno a través de un recorrido a pie. Más allá de la postal turística, descubrimos una ciudad de alma obrera y espíritu resiliente. Es una urbe moldeada por el esfuerzo y por una histórica vocación de acogida, donde la diversidad no es un concepto abstracto, sino el motor de su desarrollo.
Una reflexión compartida: Resulta asombroso trazar paralelismos entre Livorno y Las Palmas de Gran Canaria. Ambas ciudades han crecido mirando al mar, alimentadas por sus puertos y configuradas como crisoles donde confluyen historias de todo el mundo. Esa esencia portuaria y abierta nos hizo sentir, a pesar de la distancia, como en casa.
La verticalidad de la historia en Pisa
Tras una comida en un entorno familiar —donde pudimos degustar la gastronomía artesanal que define la excelencia italiana—, la tarde nos llevó a la vecina Pisa. El complejo monumental del Campo dei Miracoli nos recibió con la majestuosidad de su Baptisterio y su Catedral.
El punto álgido fue, sin duda, la ascensión a la Torre de Pisa. Desde su icónica silueta, el CEPA Las Palmas se hizo presente de forma simbólica, coronando un día donde el aprendizaje salió de las aulas para fundirse con el patrimonio de la humanidad.
Mucho más que un viaje
Ni la lluvia, que nos dio una tregua providencial en los momentos clave, pudo empañar una jornada de intensa convivencia. Este itinerario no solo nos permite conocer nuevos lugares, sino que nos obliga a mirar hacia adentro y reconocer que, como centros educativos, compartimos una misión común: construir sociedades más inclusivas, humanas y conscientes de su diversidad.
Regresamos a nuestro descanso con el cuerpo cansado, pero la mente llena de ideas y el compromiso renovado. La aventura europea continúa, y con ella, el crecimiento de nuestra comunidad educativa.
Erasmus+: Enriqueciendo vidas, abriendo mentes.

