14 abril 2026 4:57 pm
Erasmus Boomers Del Cepa Las Palmas Día 1 (2)
Erasmus Boomers Del Cepa Las Palmas Día 1 (2)
Hoy arranca el «Gran Tour»: La revolución de los Erasmus Boomers del CEPA Las Palmas

Las maletas están listas, los pasaportes en mano y la ilusión desbordada. Hoy, 10 de abril de 2026, un grupo de alumnos adultos del CEPA Las Palmas cambia definitivamente las aulas de Gran Canaria por los paisajes de la Toscana. Su destino: Livorno, Pisa y Florencia. Su misión: demostrar que la curiosidad no tiene fecha de caducidad.

Existe una idea preconcebida de que las becas Erasmus son territorio exclusivo de jóvenes universitarios. Sin embargo, en el CEPA Las Palmas, esa idea se está desmantelando con la misma determinación con la que sus alumnos se enfrentan a los exámenes. Hoy, el programa Erasmus+ abre sus puertas a una generación distinta: la de los «boomers», personas que, tras décadas de trabajo y vivencias, han decidido que su formación es una cuenta pendiente que ahora van a saldar por todo lo alto.

Una cita con la historia y la educación: El viaje empieza ahora

La expedición tenía marcada una fecha en el calendario desde hace meses, y ese día ha llegado: hoy, 10 de abril. Es el momento en que este grupo de valientes despega hacia una aventura que combina la inmersión pedagógica con el enriquecimiento cultural más profundo.

El objetivo principal es conocer de primera mano cómo funciona el sistema educativo de adultos en Italia. Para ello, se desplazarán a la zona de Livorno, donde visitarán un centro homónimo al suyo para intercambiar metodologías, proyectos y experiencias docentes. Pero antes de sumergirse en la gestión educativa, el grupo iniciará su periplo con la majestuosidad de Florencia y la icónica Pisa. Es, en esencia, una versión moderna del antiguo «Gran Tour» que realizaban los intelectuales europeos, pero con el valor añadido de la madurez y la gratitud de quien sabe apreciar cada detalle.

 

Voces que inspiran: «Mantener la mente activa»

Detrás de este proyecto hay historias de superación personal que hoy cobran más sentido que nunca. Alumnos como Mary Ortega, que a sus 70 años es un ejemplo de vitalidad, lo tienen claro: «Dejé los estudios a los 13 años y volver a retomarlos ha sido una gran oportunidad». Para ella, el CEPA y este viaje son mucho más que formación académica: «Es un aliciente para mantener la mente activa y relacionarme con gente en mi misma situación».

No es la única que siente los nervios del embarque de hoy. Marco, de 48 años, que está recuperando su formación secundaria, o Esther y Chana, coinciden en que el apoyo del profesorado y la unión del grupo han sido las claves para perder el miedo a los libros y, hoy mismo, a los aeropuertos.

Junto a ellos, el grupo cuenta con la vitalidad de Sara Paula. A sus 40 años, esta migrante brasileña ve en este proyecto Erasmus+ una ventana de oportunidad inigualable. Llegar a España supuso un nuevo comienzo, y tras años de adaptación, volver a las aulas de la CEPA ha sido clave para redefinir su futuro. ‘Este viaje es más que turismo; es una oportunidad de aprender en otro idioma y ver cómo otros adultos se superan’, comparte Sara, emocionada por representar a su nueva comunidad en Italia.

CEPA LAS PALMAS

Más que una beca, una declaración de intenciones

Para el CEPA Las Palmas, este viaje que comienza hoy es una apuesta firme por la educación a lo largo de toda la vida. No se trata solo de estudiar un idioma o una materia, sino de entender que el ciudadano europeo del siglo XXI también tiene canas, sabiduría y una mochila cargada de experiencias que compartir.

«Si quieres cumplir tus sueños, tienes que tirar para adelante», afirmaba una de las alumnas mientras terminaba de organizar los preparativos. Estos estudiantes no solo van a Italia a ver cómo aprenden otros; van a demostrarle a Europa que la curiosidad es el motor más potente que existe.

Hoy, 10 de abril, Florencia les recibe con su arte, Pisa con su historia y Livorno con sus aulas. Pero, sin duda, lo más valioso será el regreso: volverán a casa con la certeza de que el mundo sigue siendo un lugar lleno de oportunidades para quien, sin importar la edad, se atreve a seguir aprendiendo.

Erasmus Boomers del CEPA Las Palmas Día 1

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

España En El Radar De China ¿oportunidad Histórica O Nueva Dependencia
Articulos
NGC

España en el radar de China: ¿Oportunidad histórica o nueva dependencia?

En cuestión de horas, la noticia ha saltado de las redacciones a todos los telediarios: “China ha puesto a España en el centro de su estrategia inversora a corto plazo”. A primera vista, el titular invita a un optimismo casi automático. En un mundo convulso, donde las grandes potencias redefinen sus alianzas a golpe de incertidumbre, que la segunda economía del planeta ponga sus ojos en nuestro país parece, sin duda, una excelente noticia. Pero en economía, como en la vida, conviene detenerse un momento antes de descorchar el champán. No todas las oportunidades son lo que aparentan, y no todo capital que desembarca en nuestras costas garantiza un desarrollo real y sostenible. España entra así en un tablero geopolítico mucho más complejo de lo que sugieren los titulares de prensa, y lo hace en una posición ambivalente: somos un destino atractivo, sí, pero también profundamente vulnerable. La lógica del gigante: ¿Socio o puerta de entrada? China no elige sus piezas al azar. Su expansión internacional responde a una hoja de ruta milimétrica: asegurar mercados, garantizar suministros y extender su influencia económica allá donde el terreno sea fértil. España ofrece algo difícil de igualar: estabilidad dentro de la Unión Europea, acceso directo al mercado comunitario y una posición geográfica privilegiada. Somos, en esencia, una puerta. Y ante cualquier puerta, el debate nacional no debería ser solo quién entra, sino bajo qué condiciones se le permite el paso. No podemos olvidar que nuestra relación actual carece de equilibrio: España mantiene un déficit comercial estructural con Pekín. Compramos mucho más de lo que vendemos y esa brecha, lejos de corregirse, podría acentuarse si no jugamos nuestras cartas con astucia estratégica. Es innegable que la inversión extranjera es un motor de capital, empleo e innovación. Es el relato habitual y, probablemente, veremos proyectos que generen titulares ilusionantes. Sin embargo, surge esa pregunta incómoda que rara vez se formula en los despachos oficiales: ¿Quién controla qué? Cuando el capital se concentra en sectores estratégicos como la energía, la logística o la tecnología, el debate deja de ser puramente contable para volverse político. ¿Cuánta capacidad de decisión estamos dispuestos a ceder a cambio de un crecimiento inmediato? Europa ya ha empezado a hacerse esa pregunta; España no puede permitirse ser la excepción. El factor canario: Un enclave bajo la lupa Como escribo para una revista digital canaria, me parece fundamental poner el foco en lo que esto significa para nuestras islas. Si hay un territorio donde esta cuestión adquiere una relevancia crítica, es el Archipiélago. Personalmente, soy de los que ven beneficios potenciales que no podemos ignorar: Hub logístico internacional: Reforzar nuestro papel como plataforma entre tres continentes, atrayendo infraestructuras de primer nivel. Inyección en infraestructuras: Financiación para puertos, energías renovables y sistemas de almacenamiento que dinamicen la economía local. Diversificación real: Una oportunidad para dejar de depender casi exclusivamente del turismo y abrir vías en la industria ligera y la tecnología. Dinamismo laboral: La llegada de capital suele traducirse en una mayor actividad empresarial y nuevas oportunidades de empleo. Ahora bien, este «caramelo» no debe ocultar los riesgos que exigen un análisis cauteloso. La presión sobre nuestros recursos y el territorio es real; grandes proyectos pueden chocar frontalmente con la sostenibilidad ambiental y social de las islas. Además, existe el peligro de que nuestras pequeñas y medianas empresas se vean desplazadas por corporaciones globales contra las que es imposible competir en músculo financiero. El precedente del Puerto de La Luz No debemos engañarnos: el Archipiélago no es solo un destino de vacaciones; es un enclave geoestratégico de primer orden. La presencia consolidada de la flota pesquera china en el Puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, no es un hecho aislado. Es un precedente y una señal de cómo funcionan estas dinámicas: primero llega la logística, después la consolidación. La gran cuestión para Canarias no es si las inversiones llegarán —que llegarán—, sino qué tipo de desarrollo traerán bajo el brazo. ¿Servirán para crear una economía propia y fuerte o terminaremos siendo un simple nodo logístico al servicio de intereses ajenos, con beneficios residuales para el ciudadano canario y un alto coste ambiental? Tampoco podemos ignorar la controversia que rodea a la actividad pesquera internacional y la sostenibilidad de los océanos, donde la presencia china suele ser cuestionada por su particular forma de interpretar la legislación internacional… un estilo muy «chino», por decirlo de una manera que cada cual entienda como prefiera. Elegir, no solo ser elegidos Reducir este debate a un «sí» o un «no» a la inversión sería un error de bulto. No se trata de rechazar la mano que se nos tiende, sino de gestionarla con inteligencia. España, y Canarias de forma muy específica, necesita definir con claridad qué quiere ser en este nuevo orden mundial: ¿Un socio estratégico con voz y voto, o un destino pasivo que se limita a ver pasar los contenedores? La historia económica está plagada de ejemplos donde el capital extranjero masivo no trajo progreso, sino dependencia estructural. La noticia de este interés de China es, sin duda, relevante y puede ser positiva, pero solo si la abordamos con luces largas. Posicionarse no es simplemente dejarse elegir; es tener la capacidad de elegir nosotros mismos. Ahí radica el verdadero reto. Y dicho todo lo anterior, recurriendo a las expresiones canarias que tanto nos gustan a los que somos, como yo, un maúro de Telde, añado: quiera Dios que este nuevo «novio» nos salga bueno y formal porque, si no… ¡Vemeria puirsima! Miren que, por ahí más allá, ¡casos se han dado! y luego nos la hemos tenido que envainar hasta el fondo. ¡Qué cosas!