Entrevista a Juan Díaz Santana por Inma Flores

Juan Díaz Santana, de 56 años, también ha sido galardonado con una Mención Honorífica como Vigilante de Seguridad. Él es coordinador de Jefes de Equipo y Jefe de Equipo en uno de los Edificios de Usos Múltiples en la capital Gran Canaria.

¿Cuál es el motivo por el que lo propusieron y le otorgaron la mención honorífica? ¿A qué grupo pertenece?

El motivo de la propuesta y según el oficio de la Dirección General de La Policía es por distinción en el cumplimiento del deber, y se me otorga con la categoría B.

¿Qué ha significado para usted, y en su currículum, la concesión de tal galardón en materia de Seguridad? ¿Ha sido difícil obtenerlo?

Para mí ha sido doblemente gratificante, una porque coincide con el cumplimiento de casi cuatro décadas en el mundo de la seguridad, y la segunda por la persona que me propuso para la Mención, y que es todo un referente en la Seguridad Pública y Privada. Cuando viene la propuesta de la mano de un profesional de alto reconocimiento en tu sector, es todo un honor.

¿Ha desarrollado otras profesiones antes de las de Vigilante de Seguridad?

Si, pero también relacionada con la seguridad. En los años 80 cuando ETA recrudece su ofensiva para forzar las negociaciones, y con tan solo diecisiete añitos, ingreso como voluntario en el Ejército de Tierra, Infantería, con destino en la compañía 113 de Policía Militar, después del periodo de formación me incorporan al Grupo Especial de Escoltas.

En ese grupo tuve mi primer contacto, y referente en la seguridad, a un gran profesional: el suboficial al mando e instructor, que hoy día es Teniente, y continuamos en contacto. Mis mandos me propusieron para los cursos de Cabo y de Cabo 1º. Dentro de la formación que habitualmente se recibe, cabe destacar los cursos de Defensa Personal Policial; Control de Masas; Curso de Escolta, Armamento y tiro Policial; Actualización en modus operandi del Terrorismo Nacional de la época. En el ejército estuve un total de cuatro años, hasta que un General retirado estaba creando una empresa de seguridad y me ofreció un puesto de trabajo, por lo que decidí no firmar un nuevo contrato con el Ejército y probar en la Seguridad Privada.

¿Cuál es su antigüedad en esta profesión?

Juramenté como Vigilante en La Delegación del Gobierno, ante el que era por entonces Delegado del Gobierno en Canarias, Excmo. Señor don Eligio Hernández, en el año 89. De eso hace ya treinta y dos años.

¿Desarrolla alguna otra actividad dentro de este sector laboral relacionada con la Seguridad y Vigilancia?

Sí, en varias ocasiones, pero la más destacada es en la formación; siempre me ha preocupado la formación de este sector y he luchado por la calidad en la misma. Estoy habilitado por el Ministerio del Interior para impartir enseñanza en las materias de Técnico Profesional, Protección Contra Incendios, y Protección y Seguridad en los Centros de Formación; Actualización y Adiestramiento del Personal de Seguridad Privada.

¿Qué diferencia hay entre un Vigilante Jurado y un Vigilante de Seguridad?

No hay diferencia, la figura es la misma. Es una evolución dentro de la misma profesión, aunque sí es verdad que no estoy muy de acuerdo con la misma ya que en esa transición perdimos algunos derechos, entre ellos la condición de Agente de la Autoridad y el derecho a portar arma de dotación. Ésto es algo que nunca he podido entender, si por algún motivo de emergencia tuvieran que armar a vigilantes para un servicio no estarían formados, ya que el entrenamiento es algo continuo para trabajar la memoria muscular. En mi caso porté armas muchos años, y sigo entrenando tanto en tiro real como el entrenamiento en seco; poseo licencia C y la F para tiro deportivo.

Le diré que en los años setenta se produjo el cambio de Guarda Jurado a Vigilante de Seguridad, y con la primera Ley de la democracia, que fue la Ley de Seguridad Privada de 1992, primera norma de rango legal que regula el sector, aparece lo que es la figura actual del Vigilante de Seguridad.

¿Qué formación académica posee a nivel personal? ¿Y laboral?

Entré al Ejército teniendo el Graduado Escolar, y desde el primer momento tuve claro que la formación y poder acreditarla era muy importante; cuando salí ya contaba con los certificados de la formación recibida como Instructor, Escolta y, Conocimientos de Armamento y Tiro.

En los años posteriores seguí formándome en la Lucha Contra el Fuego, Prevención de Riesgos Laborales y todo lo que tenía que ver con la Seguridad Integral. En la actualidad estoy realizando el curso de Director de Seguridad, y convalidando mi formación profesional para la obtención del Título de Bachillerato, o equivalente.

¿Cree que es importante la formación continua en esta profesión? ¿Cuántos cursos anuales cree que debe realizar cada vigilante de seguridad?

Buena pregunta, es muy importante no solo la formación, si no también la calidad en la misma, que los cursos sean específicos de nuestro sector y, muy importante, que los formadores sean profesionales del mismo y que conozcan bien todo lo relacionado con este mundo. La formación mínima del Vigilante de Seguridad está regulada y anualmente tenemos cursos de reciclaje y planes de formación específicos en relación a nuestros puestos de trabajo, elaborados y/o solicitados por nuestro Director de Seguridad.

¿Ustedes también controlan los sistemas de extinción de incendios?

Dentro de la gestión de riesgos, el personal de seguridad vela por la vigilancia de la seguridad integral de la instalación, y uno de los riesgos es un posible incendio. Cualquier incidencia que detectamos en los medios de prevención y lucha contra incendios lo notificamos al Departamento de Seguridad.

¿Con qué riesgos se encuentra en el día a día de su profesión?

En mi vida profesional me he encontrado en varias situaciones de riesgo y emergencias; por fortuna, a día de hoy, son experiencias y anécdotas, como el robo en una sucursal que protegíamos, detención de una persona por robo con violencia, incendio en varios barcos dentro del Astillero, Evacuación de la tripulación de un barco con equipos de respiración autónoma, por conato de incendio y fuga de amoniaco en el mismo, y un largo etcétera. Al curriculum de riesgos hay que sumarle la situación de pandemia actual a la que nos enfrentamos, ocasionada por el COVID-19.

¿Se siente igual de cómodo y protegido, apoyado, con un compañero joven que con uno que ya lleve más antigüedad en la profesión? ¿y con vigilantes femeninas?

En nuestro equipo de trabajo hay compañeros jóvenes, otros más mayores y con mucha experiencia, sin olvidarnos de que cada día se unen más compañeras al equipo. Trabajamos en equipo, nos formamos en equipo y nos protegemos como equipo. Espero que con esto quede clara la respuesta a su pregunta.

¿Cree que la sociedad, en general, valora la labor del vigilante de seguridad? ¿Qué diferencias encuentra con cómo se valoraba hace 30 años, cuando comenzó en esta profesión?

Los Españoles se sienten más seguros en los lugares donde hay vigilantes de Seguridad Privada, tal y como se refleja en un estudio presentado por Aproser, y según el cual nueve de cada diez españoles manifiesta esa sensación. Sin embargo, yo noto una gran diferencia con respecto a la figura del Vigilante Jurado; en esos tiempos se nos respetaba mucho más.

Nuestra enhorabuena por la Mención Honorífica obtenida, ¿de qué grupo es?

Categoría B

¿Quién o quiénes pueden proponer estas Menciones Honoríficas?

Estas menciones podrán concederse de oficio o a iniciativa de particulares, de las empresas a las que pertenezca el personal, o de otras entidades relacionadas con la seguridad privada, y son otorgadas por los Jefes Superiores o Comisarios Provinciales de Policía o , en su caso, por los Jefes de Zona o de la Guardia Civil ,quienes la anotarán en la cartilla profesional,previa comunicación oficial al interesado.

En este caso, la Mención Honorífica que se me ha otorgado, fue solicitada por nuestro Director de Seguridad D. Martin González y Santiago.

Por último, me gustaría preguntarle, ¿si alguien muy allegado le dijese que quiere entrar en esta profesión, qué le recomendaría?

Actualmente tengo a uno de mis hijos trabajando en este sector: Mi recomendación siempre es que se forme, para ser un buen profesional. Este colectivo tiene un amplio abanico de posibilidades laborales.

Muchísimas gracias por su atención, así como por esta charla tan agradable donde hemos conocido algo más sobre el papel actual del Vigilante de Seguridad, además de sobre una de las personas que se encuentran bajo ese uniforme.

¡¡Muchas gracias!!

 

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica