El PSOE asegura el plan de carreteras y obras sociales para el Valle de Agaete

El Psoe de Agaete inició este viernes la ronda de mítines en los diferentes núcleos de población del municipio comenzado por El Valle de Agaete, donde Candy Mendoza Saavedra, candidata a la alcaldía en las Elecciones Municipales del próximo 28 de mayo, expuso junto con miembros de la candidatura, el plan ambicioso de obras y servicios sociales que el Valle necesita.

En su intervención Candy Mendoza hizo pública su intención de ejecutar la circunvalación al Valle de Agaete y las obras necesarias en la carretera que actualmente une el Valle con el Casco Urbano, para favorecer la seguridad vial de peatones, ciclistas y tráfico rodado. De la misma manera aseguró que de producirse un cambio de gobierno liderado por el Psoe “el Valle tendrá la zona deportiva que se merece porque hay posibilidades de adquirir terreno y trabajar el deporte base y el de competición, sin tener que desplazarse del núcleo de población donde se vive”.

El tándem integrado por José Carlos Cubas, Fátima Melián y Mari Pino González, integrantes de la candidatura nacidos o de ascendencia familiar de El Hornillo y del Valle, dio a conocer la propuesta de ejecución de la red de alcantarillado desde El Hornillo a los Berrazales, la renovación del alumbrado público con criterios de eficiencia energética desde El Hornillo hasta las Casas del Camino, la intervención y mantenimiento de la red de senderos que se cruzan y llegan hasta Tamadaba,  haciendo que el potencial medioambiental y cultural-etnográfica de la zona sea una de las grandes fortalezas, que vendría a enriquecerla más aún si cabe la creación por parte del Cabildo de Gran Canaria, del Aula de la Naturaleza y Centro de Interpretación de Tamadaba, en la zona de Los Llanos de la Mimbre, según expuso José Carlos Cubas.

Por su parte Fátima Melián planteó los problemas de accesibilidad que continúa padeciendo la Vecindad de Enfrente, motivados por las barreras físicas que aún existen en el barrio y que obliga a las personas con problemas de movilidad a vivir en soledad no deseada, razones por las que el programa socialista recoge por una parte el trazado de una vía con acceso para una ambulancia y vehículos hasta la zona de carga y descarga y por otra la instalación de un elevador para salvar el desnivel del terreno.

Mari Pino González centro su intervención en la creación del Complejo Social (también en la Vecindad de Enfrente), añadiendo una segunda planta a la construcción ya existente para albergar el Espacio Joven, la actualización de la Biblioteca, el Espacio de Mayores, la Sala de Usos Múltiples y de Exposiciones, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas que viven y transitan por el lugar, añadiendo José Carlos Cubas que si el Psoe gobierna en el Ayuntamiento de Agaete y la Sociedad del Valle quisiera, “se podría firmar un convenio de colaboración para prestar los servicios de las Escuelas Municipales de Artes Escénicas, Plásticas y Visuales, tanto en la Vecindad de Enfrente como en San Pedro, que unido a la Agenda  Cultural Anual, haría que el Valle de Agaete tuviera una actividad continuada durante todo el año para su gente y visitantes y no sólo cuando llegan las Fiestas de San Pedro”.

Para hablar de la promoción de las Fiestas de San Pedro y el tratamiento singular que conlleva su Rama, por su idiosincrasia y por los elementos que la integran, intervino Aarón Martín, destacando los elementos consolidados de la misma como es la subida a Tamabada en busca de la Rama y el despliegue posterior que habría que desarrollar de manera transversal para enriquecerla con las experiencias que el entono proporciona, ya sean de tipo gastronómico, paisajístico, literario, musical, pictórico, audiovisual, fotográfico, de memoria oral y hasta de influencers, entre muchas propuestas.

 Tomando nuevamente la palabra, Candy Mendoza planteó la creación de la zona verde de aparcamientos para residentes, la dotación de un parque infantil en San Pedro con criterios inclusivos, la rehabilitación de los baños públicos en la zona de El Sabillo- San Pedro, por ser el punto de confluencia tanto de residentes como de turistas y la recepción de la Urbanización La Suerte. Un conjunto de acciones que bajo el paraguas del ‘Pacto de Transformación Económica y Social por Agaete’, apoyado por el empresariado y los agentes sociales y colectivos que operan en el municipio y que según Candy Mendoza, candidata a la alcaldía de Agaete por el Psoe “serviría para enganchar nuevamente a nuestro municipio en el proceso transformador que ofrece el progreso y la modernidad”.

Acompañando a la candidatura desde el comienzo de la precampaña volvió al Valle de Agaete la Consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias, Elena Máñez, quiso poner de manifiesto que Candy “será la buena alcaldesa que el pueblo de Agaete merece”.

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Jk5022, 18 Años Después, La Memoria De Una Tragedia Que No Debe Olvidarse
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Redacción NorteGranCanaria

JK5022: 18 años después, la memoria de una tragedia que no debe olvidarse

Hay fechas que no envejecen. El calendario avanza, las ciudades cambian, los aviones siguen despegando y aterrizando cada día y las generaciones se suceden. Pero hay una tarde que permanece detenida en el tiempo para cientos de familias. El 20 de agosto de 2008, a las 14:24 horas, el vuelo JK5022 de Spanair debía abandonar Madrid y poner rumbo a Gran Canaria. Era un viaje más. Para sus pasajeros significaba vacaciones, regreso a casa, trabajo, reencuentros o, simplemente, continuar con la vida. Pero nunca llegaron. A bordo del McDonnell Douglas MD-82, matrícula EC-HFP, viajaban 172 personas. 154 murieron y 18 sobrevivieron. Detrás de esas cifras hay nombres, rostros, familias, proyectos, conversaciones que quedaron interrumpidas y abrazos que nunca volvieron a producirse. Dieciocho años después, recordar el JK5022 no consiste únicamente en mirar hacia atrás. Consiste en preguntarnos qué ocurrió, qué pudo fallar y, sobre todo, qué debemos aprender para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse. El vuelo que nunca llegó a Gran Canaria había partido de Barcelona y había llegado previamente a Madrid-Barajas. Desde allí debía continuar hacia Gran Canaria. La salida estaba prevista inicialmente para las 13:00 horas. Sin embargo, durante los preparativos apareció una anomalía relacionada con la indicación de temperatura de la sonda RAT. La tripulación decidió regresar a la plataforma. Los pasajeros permanecieron a bordo mientras se examinaba el avión. Los técnicos detectaron una avería relacionada con la calefacción de la sonda y realizaron las actuaciones contempladas por los procedimientos de mantenimiento y por la MEL, la lista que permite operar una aeronave con determinados equipos inoperativos bajo condiciones específicas. El problema que terminaría siendo decisivo, sin embargo, estaba en otro lugar. Quizá ahí comienza una de las grandes lecciones del JK5022: una emergencia no siempre nace de un único fallo. A veces comienza con algo aparentemente menor y termina convirtiéndose en una sucesión de circunstancias en la que varias barreras de seguridad dejan de funcionar. El despegue se produjo a las 14:23:19. El MD-82 inició la carrera, recorrió aproximadamente dos kilómetros de pista y levantó el morro, pero había comenzado aquella carrera con los flaps y slats retraídos. Los flaps y slats son dispositivos hipersustentadores. Durante el despegue modifican la configuración aerodinámica del ala para proporcionar la sustentación necesaria a velocidades relativamente bajas. No son un detalle menor: forman parte de la configuración esencial de la aeronave para despegar con seguridad. Cinco segundos después de abandonar el suelo se activó la alarma de pérdida. El avión apenas alcanzó unos doce metros de altura, alrededor de 40 pies. Perdió velocidad y altitud, se inclinó y comenzó a desviarse hacia la derecha. En la cabina quedó registrada una pregunta que, escuchada hoy, resulta estremecedora precisamente por su sencillez: «¿Fallo de motor?» La tripulación intentó recuperar el control, pero no hubo tiempo. El avión terminó impactando contra el terreno, se fragmentó y posteriormente se produjo un incendio de enormes proporciones. En apenas unos segundos, un vuelo comercial se había convertido en una de las mayores tragedias de la aviación española. El lugar de la tragedia Cuando los servicios de emergencia llegaron al lugar, habían pasado apenas unos instantes. Ante ellos se abría un escenario de destrucción y dolor que nadie podía haber imaginado. Centenares de profesionales participaron en las labores de asistencia: sanitarios, policías, bomberos y conductores de ambulancias acudieron al lugar del accidente. Se organizaron dispositivos de emergencia, hospitales de campaña y traslados a distintos centros hospitalarios de Madrid. Pero frente a la magnitud de la tragedia, la palabra que quedó fue supervivencia. Solo 18 personas sobrevivieron. Para ellas comenzaría otra historia, marcada en muchos casos por heridas físicas y psicológicas que irían mucho más allá de aquel día. Para las familias de los fallecidos comenzaba una espera todavía más cruel: la identificación de sus seres queridos. El lugar destinado a recibir a los familiares se convirtió en un espacio de dolor. Allí llegaron personas que pocas horas antes pensaban estar esperando a alguien en Gran Canaria y que terminaron esperando una confirmación que jamás habrían querido recibir. No fue simplemente un error humano La investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) estableció como causa inmediata del accidente el despegue con los flaps y slats retraídos. Pero quedarse únicamente con esa frase sería demasiado sencillo para explicar una tragedia tan compleja. El MD-82 disponía de un sistema diseñado precisamente para evitar una situación como aquella: el TOWS, un sistema de advertencia de configuración para el despegue. Su función era alertar a la tripulación si determinados elementos necesarios para el despegue no estaban correctamente configurados. Pero aquella alarma no sonó. La investigación concluyó que el TOWS no funcionó, aunque no pudo establecer de manera concluyente cuál fue el mecanismo exacto que provocó su fallo. También se estudiaron la avería de la sonda RAT, diversos elementos eléctricos, las actuaciones de mantenimiento y el posible papel del disyuntor K-33, relacionado con el sistema de advertencia. No pudo demostrarse de manera concluyente que la desconexión de aquel disyuntor fuera la causa del fallo del TOWS. Y esta precisión importa. Porque recordar el JK5022 exige hacerlo con rigor, sin convertir una tragedia compleja en una explicación cómoda. Lo que sí quedó claro fue que una barrera de seguridad diseñada para advertir de una configuración incorrecta no cumplió su función. Y ahí aparece una de las grandes lecciones de la aviación moderna: las personas pueden equivocarse. Por eso existen listas de comprobación, alarmas, procedimientos de mantenimiento, sistemas redundantes, supervisión, formación y controles. La seguridad no depende de que una persona sea perfecta. Depende de que el sistema sea capaz de impedir que un error humano aislado termine convirtiéndose en una catástrofe. En el JK5022 confluyeron varias circunstancias. La aeronave había sufrido problemas previos relacionados con la sonda RAT. Se produjeron actuaciones de mantenimiento, hubo decisiones operativas y existían procedimientos y listas de comprobación. Finalmente, el sistema de advertencia de configuración de despegue no proporcionó la alerta que debía haber proporcionado. El resultado fue irreversible.