El PSOE de Agaete con las Asociaciones de Regantes, Agricultores y Ganaderos del municipio

Candy Mendoza Saavedra, candidata a la alcaldía de Agaete por el Psoe, en las Elecciones Municipales del próximo 28 de mayo, junto con miembros de la candidatura y la presencia del Director General de Agricultura del Gobierno de Canarias, Augusto Hernández, se reunió con las asociaciones de regantes, agricultores (AGROCAN) y ganaderos de Agaete, para escuchar las demandas del sector.

Entre las peticiones de quienes asistieron a la convocatoria está la creación de un departamento municipal que les informe, apoye y oriente en todo lo relacionado con el tema de las ayudas y subvenciones, tanto por parte del propio Ayuntamiento si las hubiere, como de las administraciones supramunicipales, y que en todo momento el intercambio de información sea fluido y bidireccional.

En el mismo sentido platearon el establecimiento de reuniones periódicas que ayuden a fortalecer el tejido asociativo y en consecuencia el productivo, haciéndolo extensivo a todas las asociaciones del sector primario que en principio estén interesadas, con el objetivo de crear un foro de debate sobre el estado del sector, las empresas que lo integran, el emprendimiento y las buenas prácticas llevadas a cabo por empresas del ramo en municipios con características similares al de Agaete.

De la misma manera reclaman formación profesional a través de cursos de enseñanzas no regladas, relacionados con la agricultura y la ganadería, que les dote de los conocimientos necesarios para acceder al mercado laboral hasta profesionalizarse y que la agricultura, la ganadería y los productos derivados de ellas ( en muchos casos selectos y de calidad), formen parte a través del ámbito gastronómico, de la Agenda Municipal de Eventos, por lo que supone de prestigio para el sector, para la promoción y fidelización de los productos en el mercado, fortaleciendo con ello la marca ‘de Agaete’.

Por último y en relación con la promoción turística de Agaete, solicitaron que los productos resultantes de su actividad, se incorporen como otra fortaleza más a lo que Agaete ofrece, conjuntamente con el patrimonio medioambiental y cultural.

En su intervención, el Director General de Agricultura, Augusto Hernández, les comunicó que en breve saldría la nueva convocatoria de subvenciones a través del Programa Agrario Común (PAC) y que trataría el tema para que se acogieran a las subvenciones para la impulsión del agua depurada en este caso.

Hizo hincapié Augusto Hernández en el trabajo realizado por la Consejería Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias, relacionado con las Directrices de Ordenanza del Suelo Agrario (DOSA), pendientes de aprobación, por lo que supone de protección para el suelo agrario y, por consiguiente, para la actividad agropecuaria.

Por su parte Candy Mendoza se comprometió, si obtiene la confianza del pueblo de Agaete para gobernar en los próximos cuatro años, “con su apuesta decidida por el crecimiento del sector primario de Agaete (agricultura, ganadería y pesca), partiendo de acciones que favorezcan la expansión del mismo, fomentando la incorporación al tejido asociativo de las empresas existentes y las de nueva creación como consecuencia del apoyo al emprendimiento”, apostillando que integrará las acciones del sector “no sólo a la Agenda Municipal de Eventos, sino además a la promoción de sus productos asociados a la marca…de Agaete”.

En relación con la diversificación y modernización de la oferta turística, Candy Mendoza asumió el reto de promocionar la gastronomía y los productos como el pescado, fruta, café o queso de Agaete (sólo por citar algunos ejemplos), destacando que “no se entendería que quedara en el olvido una de las grandes fortalezas del municipio como es el sector primario, conjuntamente con el patrimonio medioambiental, cultural y festivo, artesanal, de ocio, tiempo libre, deporte y salud”.

La estancia en Agaete de Augusto Hernández, Director General de Agricultura del Gobierno de Canarias, acabó con una visita a la finca Platinium, en el Valle de Agaete, al ser uno de los lugares de referencia en lo que al cultivo de café se refiere, donde además de ser invitado a tomar un buen ‘café de Agaete’, pudo conocer de la mano de su gestor, Santiago Lugo Sosa, los aspectos agrícolas de la plantación, la transformación y situación del producto y sus derivados en el mercado ( licores, mermeladas y chocolates), lo que conlleva la protección a través de las  ayudas de las administraciones públicas, al ser el ‘café de Agaete’ uno de los productos emblemáticos por su atractivo exótico, tanto para nuestra gente como para quienes nos visitan desde los mercados tradicionales europeos emisores de turismo a Canarias y a Gran Canaria, que viene a suponer una apuesta por la economía municipal sostenible, que es por la que apuesta el Psoe de Agaete.

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Jk5022, 18 Años Después, La Memoria De Una Tragedia Que No Debe Olvidarse
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Redacción NorteGranCanaria

JK5022: 18 años después, la memoria de una tragedia que no debe olvidarse

Hay fechas que no envejecen. El calendario avanza, las ciudades cambian, los aviones siguen despegando y aterrizando cada día y las generaciones se suceden. Pero hay una tarde que permanece detenida en el tiempo para cientos de familias. El 20 de agosto de 2008, a las 14:24 horas, el vuelo JK5022 de Spanair debía abandonar Madrid y poner rumbo a Gran Canaria. Era un viaje más. Para sus pasajeros significaba vacaciones, regreso a casa, trabajo, reencuentros o, simplemente, continuar con la vida. Pero nunca llegaron. A bordo del McDonnell Douglas MD-82, matrícula EC-HFP, viajaban 172 personas. 154 murieron y 18 sobrevivieron. Detrás de esas cifras hay nombres, rostros, familias, proyectos, conversaciones que quedaron interrumpidas y abrazos que nunca volvieron a producirse. Dieciocho años después, recordar el JK5022 no consiste únicamente en mirar hacia atrás. Consiste en preguntarnos qué ocurrió, qué pudo fallar y, sobre todo, qué debemos aprender para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse. El vuelo que nunca llegó a Gran Canaria había partido de Barcelona y había llegado previamente a Madrid-Barajas. Desde allí debía continuar hacia Gran Canaria. La salida estaba prevista inicialmente para las 13:00 horas. Sin embargo, durante los preparativos apareció una anomalía relacionada con la indicación de temperatura de la sonda RAT. La tripulación decidió regresar a la plataforma. Los pasajeros permanecieron a bordo mientras se examinaba el avión. Los técnicos detectaron una avería relacionada con la calefacción de la sonda y realizaron las actuaciones contempladas por los procedimientos de mantenimiento y por la MEL, la lista que permite operar una aeronave con determinados equipos inoperativos bajo condiciones específicas. El problema que terminaría siendo decisivo, sin embargo, estaba en otro lugar. Quizá ahí comienza una de las grandes lecciones del JK5022: una emergencia no siempre nace de un único fallo. A veces comienza con algo aparentemente menor y termina convirtiéndose en una sucesión de circunstancias en la que varias barreras de seguridad dejan de funcionar. El despegue se produjo a las 14:23:19. El MD-82 inició la carrera, recorrió aproximadamente dos kilómetros de pista y levantó el morro, pero había comenzado aquella carrera con los flaps y slats retraídos. Los flaps y slats son dispositivos hipersustentadores. Durante el despegue modifican la configuración aerodinámica del ala para proporcionar la sustentación necesaria a velocidades relativamente bajas. No son un detalle menor: forman parte de la configuración esencial de la aeronave para despegar con seguridad. Cinco segundos después de abandonar el suelo se activó la alarma de pérdida. El avión apenas alcanzó unos doce metros de altura, alrededor de 40 pies. Perdió velocidad y altitud, se inclinó y comenzó a desviarse hacia la derecha. En la cabina quedó registrada una pregunta que, escuchada hoy, resulta estremecedora precisamente por su sencillez: «¿Fallo de motor?» La tripulación intentó recuperar el control, pero no hubo tiempo. El avión terminó impactando contra el terreno, se fragmentó y posteriormente se produjo un incendio de enormes proporciones. En apenas unos segundos, un vuelo comercial se había convertido en una de las mayores tragedias de la aviación española. El lugar de la tragedia Cuando los servicios de emergencia llegaron al lugar, habían pasado apenas unos instantes. Ante ellos se abría un escenario de destrucción y dolor que nadie podía haber imaginado. Centenares de profesionales participaron en las labores de asistencia: sanitarios, policías, bomberos y conductores de ambulancias acudieron al lugar del accidente. Se organizaron dispositivos de emergencia, hospitales de campaña y traslados a distintos centros hospitalarios de Madrid. Pero frente a la magnitud de la tragedia, la palabra que quedó fue supervivencia. Solo 18 personas sobrevivieron. Para ellas comenzaría otra historia, marcada en muchos casos por heridas físicas y psicológicas que irían mucho más allá de aquel día. Para las familias de los fallecidos comenzaba una espera todavía más cruel: la identificación de sus seres queridos. El lugar destinado a recibir a los familiares se convirtió en un espacio de dolor. Allí llegaron personas que pocas horas antes pensaban estar esperando a alguien en Gran Canaria y que terminaron esperando una confirmación que jamás habrían querido recibir. No fue simplemente un error humano La investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) estableció como causa inmediata del accidente el despegue con los flaps y slats retraídos. Pero quedarse únicamente con esa frase sería demasiado sencillo para explicar una tragedia tan compleja. El MD-82 disponía de un sistema diseñado precisamente para evitar una situación como aquella: el TOWS, un sistema de advertencia de configuración para el despegue. Su función era alertar a la tripulación si determinados elementos necesarios para el despegue no estaban correctamente configurados. Pero aquella alarma no sonó. La investigación concluyó que el TOWS no funcionó, aunque no pudo establecer de manera concluyente cuál fue el mecanismo exacto que provocó su fallo. También se estudiaron la avería de la sonda RAT, diversos elementos eléctricos, las actuaciones de mantenimiento y el posible papel del disyuntor K-33, relacionado con el sistema de advertencia. No pudo demostrarse de manera concluyente que la desconexión de aquel disyuntor fuera la causa del fallo del TOWS. Y esta precisión importa. Porque recordar el JK5022 exige hacerlo con rigor, sin convertir una tragedia compleja en una explicación cómoda. Lo que sí quedó claro fue que una barrera de seguridad diseñada para advertir de una configuración incorrecta no cumplió su función. Y ahí aparece una de las grandes lecciones de la aviación moderna: las personas pueden equivocarse. Por eso existen listas de comprobación, alarmas, procedimientos de mantenimiento, sistemas redundantes, supervisión, formación y controles. La seguridad no depende de que una persona sea perfecta. Depende de que el sistema sea capaz de impedir que un error humano aislado termine convirtiéndose en una catástrofe. En el JK5022 confluyeron varias circunstancias. La aeronave había sufrido problemas previos relacionados con la sonda RAT. Se produjeron actuaciones de mantenimiento, hubo decisiones operativas y existían procedimientos y listas de comprobación. Finalmente, el sistema de advertencia de configuración de despegue no proporcionó la alerta que debía haber proporcionado. El resultado fue irreversible.