Gáldar progresa en la ampliación del cementerio municipal en 135 nichos y los primeros 110 columbarios

La ampliación del cementerio municipal de San Isidro con la construcción de 135 nichos y 110 columbarios, que serán los primeros del camposanto, continúa a buen ritmo. Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar; Heriberto Reyes, concejal de Urbanismo y Carmen Pilar Mendoza, concejala de Cementerios, visitaron en la mañana de este jueves el avance de los trabajos, que cuentan con un presupuesto de 161.014,14 euros financiados por el Ayuntamiento de Gáldar.

Con este proyecto, que ejecuta Construcciones Rodríguez Luján, el Consistorio galdense continúa con la ampliación del camposanto ya que en los dos últimos años ha ejecutado 185 nuevos nichos. Teodoro Sosa mostró su satisfacción por la evolución de los trabajos, que consideró una «una ampliación bastante importante ya que se celebran más de 20 duelos mensuales en nuestro tanatorio y es necesario llevar a cabo ampliaciones continuamente». En este sentido, el primer edil recordó que «el Ayuntamiento ha planificado a futuro ya que hace unos años compramos toda la parcela que llega hasta el Polígono Industrial para una futura ampliación de este cementerio».

Sosa subrayó la novedad de los columbarios, que serán los primeros que se instalen en el cementerio municipal: «Son 110 columbarios preparados para las urnas de aquellas personas que quieren ser incineradas y estar en un camposanto ya que muchas veces no tienen un lugar para guardar esas cenizas. Por eso Gáldar da un paso al frente ampliando este cementerio y adaptándose a estas nuevas necesidades».

Las mejoras responden al crecimiento de la población y se llevan a cabo para garantizar un servicio de enterramiento adecuado. Los nuevos trabajos consisten en la ampliación de 135 nichos en la zona anexa a los 45 ya ejecutados en una fase anterior, y los 110 columbarios se encuentran ubicados en la zona izquierda de la entrada principal.

La fase anterior, ejecutada hace dos años, incorporó un total de 185 nichos. Primero se construyeron 45 en la parte nueva del cementerio y posteriormente los 140 restantes en dos fases diferentes y con un presupuesto de 85.600 euros. La fase inicial sumó 45 en la zona nueva y la siguiente 95 nichos en el módulo 7 de la parte antigua.

Suscribete a nuestro newsletter

Fiesta Canaria Barrial 2026
Nuestras Fiestas
Redacción NorteGranCanaria

Drazel, Aridia y Cristino se suman a Los Cebolleros para demostrar que el folclore no pertenece a nadie en particular

La noche de este viernes dejó un mensaje claro, además de reafirmar una idea que debería estar siempre presente cuando se habla de nuestras tradiciones: el folclore no pertenece a nadie en particular. Es de todos, de quienes lo interpretan, de quienes lo sienten y de quienes lo han recibido de generaciones anteriores, pero también de quienes se acercan a él por primera vez con respeto, ilusión y ganas de aprender. Así quedó demostrado en la Plaza José Rodríguez Quintana de Barrial, donde se celebró una nueva edición del Encuentro Tradicional de Cantadores, una cita que volvió a reunir a numeroso público en torno a nuestras tradiciones y que tuvo al G.F. Los Cebolleros como uno de sus grandes protagonistas. Los Cebolleros pusieron la música para que tanto la agrupación Manantial como Los Cabuqueros pudieran bailar, aunque la noche guardaba además uno de esos momentos que difícilmente se olvidan. Drazel, Aridia Ramos y Cristino Moreno se subieron al escenario para cantar junto al legendario grupo galdense, tres artistas vinculados a otros ámbitos musicales que decidieron acercarse al folclore tradicional y hacerlo con una naturalidad, una profesionalidad y un sentimiento que terminaron conquistando al público. No fue simplemente una colaboración más dentro del programa, fue una imagen que resumió buena parte del espíritu de esta edición: diferentes caminos musicales encontrándose sobre un mismo escenario y entendiendo que nuestras tradiciones también pueden ser un punto de encuentro. Durante la velada se interpretaron dieciocho temas, en un recorrido por diferentes géneros de nuestro repertorio donde no faltaron las folías, isas, malagueñas, seguidillas, berlina, sorondongos, El Vivo, pasodobles, Pobre Rafael y las polcas. La música fue avanzando por la plaza mientras el público disfrutaba de una noche en la que el folclore volvió a ocupar el lugar que merece, aunque fueron las intervenciones de los tres artistas invitados las que terminaron despertando una mayor expectación. Cristino Moreno se decantó por Bolero para Gáldar, del maestro Ignacio, una composición profundamente vinculada a esta tierra que volvió a sonar en la plaza con una interpretación que fue recibida con una sonora ovación. Después llegó el turno de Aridia Ramos, que eligió Madre Canaria, en otro de los momentos especiales de la noche. Entre el público se encontraba su hija, todavía un bebé, que acompañaba a su madre desde la plaza en una imagen especialmente tierna y emotiva. Drazel fue el encargado de cerrar este particular recorrido por la música de autor y popular con Sombra del Nublo, de Néstor Álamo, una de las canciones más reconocibles de la música canaria, que volvió a cobrar vida en la voz de un artista acostumbrado a otros registros. Los tres recibieron el reconocimiento de una plaza entregada, que supo valorar no solamente sus interpretaciones, sino también el paso que habían dado al acercarse al folclore. No resulta habitual que tres artistas procedentes de la música moderna o de otras disciplinas como Drazel, Aridia Ramos y Cristino Moreno decidan adentrarse en la música tradicional y hacerlo con tanta profesionalidad, tan buen hacer y tanto sentimiento. Precisamente ahí estuvo una de las grandes particularidades de este Encuentro Tradicional de Cantadores, en comprobar que no hace falta haber recorrido siempre el mismo camino para poder llegar a un mismo lugar. La música permitió que los tres artistas encontraran su espacio junto a Los Cebolleros y que el público reconociera el esfuerzo y el respeto con el que afrontaron el reto. La noche volvió a demostrar que el folclore no necesita fronteras ni propietarios, necesita personas dispuestas a mantenerlo vivo. Necesita agrupaciones que continúen interpretándolo, personas que lo transmitan, nuevas generaciones que se acerquen a él y también artistas que, desde otros caminos musicales, sean capaces de descubrir que nuestras tradiciones tienen las puertas abiertas. Lo ocurrido en Barrial fue una buena muestra de ello, porque cuando una folía, una isa, una malagueña o una canción como Sombra del Nublo consigue reunir sobre un mismo escenario a músicos de diferentes procedencias, el folclore deja de ser únicamente memoria para convertirse también en presente y, sobre todo, en futuro. El presidente y director del G.F. Los Cebolleros, Moisés Rodríguez, quiso agradecer a Barrial que haya vuelto a apostar por una nueva edición del Encuentro Tradicional de Cantadores y destacó el papel desempeñado por los cantadores y por sus compañeros de agrupación, poniendo especialmente en valor el esfuerzo realizado para preparar la noche. Según manifestó, sus compañeros “se lo han currado muchísimo”, por lo que para todos ellos pidió el mejor de los reconocimientos, el aplauso del numeroso público que acudió a la cita y que respondió con diferentes ovaciones a lo largo de la velada. Por su parte, el presidente de la Asociación de Vecinos Amagro, Pepe García, manifestó que Barrial es cuna de folclore y destacó que el Encuentro Tradicional de Cantadores había vuelto a convertirse en un gran espectáculo, colocando una vez más nuestras tradiciones en lo más alto y demostrando que la cultura popular puede seguir teniendo un espacio protagonista dentro de las fiestas y de la vida social del barrio. La celebración de este encuentro ha sido posible gracias a la organización del G.F. Los Cebolleros, con la colaboración de la Asociación de Vecinos Amagro de Barrial y el Ayuntamiento de Gáldar, además del patrocinio del Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Presidencia, dentro de la convocatoria de subvenciones destinadas al fomento del movimiento asociativo y la convivencia ciudadana. Un respaldo que permite que iniciativas como esta continúen formando parte de la programación de Barrial y que la música tradicional siga teniendo un espacio propio dentro de sus fiestas. La Plaza José Rodríguez Quintana volvió a convertirse así en un lugar de encuentro, de música y de convivencia. Allí estuvieron las agrupaciones, los cantadores, los artistas invitados y un público que quiso acompañarlos en una noche en la que diferentes formas de entender la música terminaron encontrándose en un mismo escenario. No hubo etiquetas ni fronteras, solamente música, sentimiento y una tradición que volvió a demostrar