Curso Defensa Personal Femenina
Curso Defensa Personal Femenina
Valleseco impulsa un Taller de Defensa Personal Femenina para promover la seguridad y el empoderamiento

. El taller será impartido por Almudena Meléndez, sensei 4º Dan del Grupo Kazoku (Málaga), especialista en defensa personal femenina y formación en empoderamiento y autoprotección

. Esta iniciativa tiene como objetivo promover la prevención de la violencia de género mediante acciones formativas que refuercen la seguridad, la autoestima y la autonomía personal de las mujeres del municipio

El Ayuntamiento de Valleseco, a través de la Concejalía de Mujer e Igualdad, promueve la celebración de un Taller de Defensa Personal Femenina que tendrá lugar el próximo viernes 13 de marzo, en horario de 18:00 a 20:30 horas, en el Polideportivo Municipal del municipio.

La actividad, dirigida a mujeres mayores de 16 años y con plazas limitadas, será impartida por la sensei Almudena Meléndez, cinturón negro 4º Dan del Grupo Kazoku (Málaga), profesional con amplia experiencia en formación especializada en autoprotección y empoderamiento femenino.

Desde la organización se destaca que esta iniciativa tiene como objetivo dotar a las participantes de herramientas prácticas para reforzar su seguridad personal, mejorar la autoconfianza y favorecer la prevención ante posibles situaciones de riesgo, todo ello en un entorno formativo accesible y participativo.

El profesor de Shorinji Kempo de la Escuela de Artes Marciales de Valleseco, Daniel Calvo Sánchez, señala que el curso permitirá acercar al municipio una formación que habitualmente se desarrolla fuera del archipiélago, facilitando así que las mujeres de Valleseco puedan acceder a contenidos especializados sin necesidad de desplazarse. Asimismo, subraya la importancia de visibilizar las artes marciales como una disciplina igualmente dirigida y beneficiosa para las mujeres.

El taller combinará contenidos prácticos y teóricos orientados a reconocer situaciones de peligro, prevenir agresiones, conocer medidas básicas de seguridad y aprender técnicas de defensa personal adaptadas a cualquier nivel, sin requerir experiencia previa. Además, se fomentará la reflexión sobre la violencia afectivo-sexual y el fortalecimiento de la autoestima como elemento clave para la prevención.

La actividad está organizada por el Club de Artes Marciales Shorinji Kempo de Valleseco, con la colaboración de la Concejalía de Mujer e Igualdad del Ayuntamiento de Valleseco, y cuenta con la subvención de la Consejería de Gobierno de Política Social, Accesibilidad, Igualdad y Diversidad del Cabildo de Gran Canaria y del Instituto Canario de Igualdad.

Las inscripciones podrán formalizarse a través del propio Club SK Valleseco.

Con acciones como esta, el Ayuntamiento de Valleseco reafirma su compromiso con la promoción de la igualdad real entre mujeres y hombres, el impulso de iniciativas de prevención y la creación de espacios seguros que contribuyan al bienestar y empoderamiento de la vecindad femenina del municipio.

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EE.UU.: El país que camina con un fusil en la mano y un espejo roto en el bolsillo

Una reflexión necesaria sobre la dualidad de una nación forjada entre el mito de la libertad y el peso de su propia sombra. Por desgracia, nos estamos acostumbrando —si no lo estamos ya del todo— a despertarnos cada día con un titular de periódico o un avance de telediario que nos escupe la violencia desatada en la sociedad estadounidense. Como viejo lobo de mar, con mucho salitre acumulado en los ojos y el orgullo de ser de Telde, estas noticias me han empujado a una reflexión que no pretende ser una verdad absoluta, sino la visión madura de quien ha visto mucho mundo y prefiere mirar más allá de la superficie. La sociedad de los Estados Unidos es un escenario de contrastes que marean. Es el lugar donde puede ocurrir un tiroteo masivo y, a la vez, donde nacen las iniciativas ciudadanas que más conmueven al planeta. Es la potencia que interviene militarmente en tierras lejanas mientras lidera esfuerzos humanitarios globales. Se divide internamente hasta el abismo, pero posee una capacidad casi mística para reinventarse. Quizá la clave para entenderlos esté en aceptar que es una nación que convive con su propia sombra: una oscuridad que no la define por completo, pero que es imposible de ignorar. Dos narrativas, un abismo Hoy, Estados Unidos parece fracturado en dos realidades irreconciliables. No hablamos solo de demócratas y republicanos; hablamos de dos visiones del mundo, dos identidades culturales y dos formas opuestas de entender qué significa ser estadounidense. Los medios y las redes sociales han convertido la discrepancia en enemistad. El adversario ya no es alguien con quien debatir, sino alguien a quien temer. Y el miedo, cuando echa raíces, siempre termina abriendo la puerta a la violencia. Comprender esa tensión constante entre la luz y la oscuridad es esencial para descifrar no solo los titulares sangrientos, sino la complejidad de un país que sigue manejando el timón del destino del mundo. Una historia escrita con pólvora Hay países que se construyen sobre mitos y otros que lo hacen sobre heridas. Estados Unidos pertenece a ambos. Se proclama como el “faro de la libertad”, pero su violencia interna brota desde los cimientos. La independencia de la nación no fue un pacto diplomático, sino una guerra que dejó 25.000 muertos, una cifra colosal para finales del siglo XVIII. Poco después, la «Conquista del Oeste» desplazó a más de 60 tribus indígenas, un proceso de exterminio que a menudo se nos vende como una epopeya romántica cuando fue ocupación a sangre y fuego. Luego, la Guerra Civil (1861-1865) con sus 600.000 fallecidos, dejó una herida racial, cultural y económica que todavía late bajo la piel del país. Desde entonces, la guerra parece haberse convertido en un hábito: Cuba, Filipinas, Vietnam, Corea, Irak, Afganistán… Para EE. UU., el conflicto no es un episodio, es una constante. El mito sagrado del arma Para un europeo, resulta incomprensible la vigencia de la Segunda Enmienda. Lo que nació en 1791 como una necesidad de milicias coloniales, hoy es un símbolo sagrado. Con más de 390 millones de armas en circulación —más que habitantes—, el objeto ha pasado a ser identidad. Tres de cada diez adultos poseen una, y la mayoría asegura que jamás renunciaría a ella. Es la frontera mental entre su concepto de «libertad» y la «opresión». El problema es que, cuando un mito se arma, la realidad suele quedar desarmada. Entre Martin Luther King y el supermercado Sería injusto decir que el estadounidense medio es violento. No olvidemos que este es también el país de Martin Luther King, de los movimientos por los derechos civiles y de las protestas pacíficas que han cambiado la conciencia del mundo. Es una nación capaz de lo mejor y de lo peor: de enviar un hombre a la Luna y, al mismo tiempo, permitir que un adolescente compre un rifle semiautomático en un supermercado. La violencia allí no es genética, es estructural. Es una herencia que se filtra en la política y en la vida cotidiana. Estados Unidos avanza con un fusil en la mano (su mito fundacional) y un espejo roto en el bolsillo (su imagen fragmentada). Reflexión final Quizá la pregunta no sea si Estados Unidos es un país violento, sino por qué no ha logrado romper el ciclo histórico que lo ata a ese destino. Todas las naciones tienen sombras, pero no todas permiten que esa sombra les marque el paso a pie juntillas. Ojalá Dios ilumine a esa gran nación y les ayude a corregir el rumbo, porque sus errores nos pasan factura a todos. Comprender lo que ocurre allí requiere mirar más allá del telediario y analizar las raíces de un país que, para bien o para mal, ha diseñado el mundo en que vivimos. Y para despedirme, como solemos decir por mi tierra: “De verdad que siento, compadre, el royo aquí jincado, pero es que este Julio González el de Telde, cuando coge la tablilla, pega el hombre a hablar y no hay quien lo pare”. ¡Qué cosas!