‘Otoño es Cultura’ llena de música, tradición y arte la Villa de Moya
  • La programación cultural se desarrollará de septiembre a noviembre con propuestas para todos los públicos en diferentes espacios del municipio


La Villa de Moya volverá a vivir un intenso otoño cultural con una nueva edición de ‘Otoño es Cultura’, una programación que se desarrollará entre septiembre y noviembre y que reunirá propuestas de música, teatro, artes plásticas, narración oral, tradición y patrimonio en diferentes espacios del municipio.

La programación dará comienzo el próximo 5 de septiembre con la actuación de la Joven Orquesta International Bach Festival en la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria y continuará durante los próximos meses con una amplia variedad de actividades para todos los públicos.

La música volverá a ser uno de los grandes ejes de la programación con propuestas como los conciertos de Los Granjeros, el espectáculo ‘Vivo’, el Cuarteto Parea, Ananda. The Violin Band o el Encuentro Insular de Bandas de Música de Gran Canaria. Las tradiciones y el patrimonio cultural canario tendrán también un papel destacado con el pase de vestimenta tradicional canaria de los siglos XVIII y XIX, el XI Encuentro de Bailadores ‘Faustino Nuez Moreno’ y el VII Festival Folclórico Infantil.

El programa incluirá además propuestas continuistas como ‘Don Juan Tenorio’, que volverá a recorrer las calles del casco de la Villa de Moya mostrando el trabajo de las Escuelas Artísticas Municipales, espectáculos teatrales, exposiciones, sesiones del Circuito Insular de Narración Oral y el VII Concurso de Pintura Rápida SURCA 2026.

Entre las citas más singulares volverá a celebrarse el concierto en el Cementerio Municipal, que este año contará con la actuación del Cuarteto Parea, además de diferentes actividades que convertirán espacios habituales del municipio en escenarios para disfrutar de la cultura.

El alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, destacó que “‘Otoño es Cultura’ vuelve a reflejar nuestra apuesta por acercar propuestas culturales de calidad a nuestros vecinos y vecinas, con una programación diversa en la que conviven la música, las artes escénicas, nuestras tradiciones y el patrimonio”.

Por su parte, el concejal de Cultura, Octavio Suárez, señaló que “hemos preparado una programación pensada para todos los públicos y para disfrutar de la cultura desde diferentes disciplinas y espacios. Queremos seguir ofreciendo propuestas variadas, manteniendo nuestras tradiciones y dando cabida también a nuevos formatos y experiencias”.

Con esta nueva edición de ‘Otoño es Cultura’, la Villa de Moya vuelve a convertir los próximos meses en una invitación a disfrutar de una programación cultural diversa y abierta a toda la ciudadanía.

La programación completa, con todos los actos, fechas, horarios y espacios de celebración, puede consultarse en el programa de ‘Otoño es Cultura 2026’.

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Redacción NorteGranCanaria

Un mes ya de traición

¿Es culpable el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, de la actual situación que sufren nuestros hermanos compatriotas en Ceuta? Vaya por delante, que este articulo lo escribo con el corazón destrozado de un viejo lobo de mar, que, de joven en nuestra la Armada Española, juró —“lealtad a la bandera, servicio a la patria, defensa de tu gente, hasta su última gota de sangre”; juramento éste o cosas que no he perdido con los años.  Al contrario, lo he afilado más si cabe. Me he vuelto más claro, más exigente, más verdadero, más valiente. Y eso se notará en cada palabra que iras leyendo a continuación, dejando claro que mi es indignación es legítima. “La traición”, según la RAE, es quebrantar la fidelidad debida. Pero los marinos sabemos que esa definición es apenas una brisa suave comparada con lo que significa en cubierta. La traición, para un capitán, es ver cómo un oficial abandona su guardia en plena noche, cómo un timonel suelta la rueda cuando el barco escora, cómo un mando se esconde cuando la mar ruge y la tripulación depende de él. La traición es “romper el deber de mando”. Y eso, en la mar, no se perdona. jamás. Escribo estas líneas con la indignación de quien ha navegado océanos donde la palabra “España” era un faro, no una excusa. Con la rabia contenida de quien ha mandado hombres y barcos, de quien sabe que la autoridad no es un sillón, sino una responsabilidad que se ejerce con el pecho por delante. Y lo digo sin temblor, sin miedo, sin diplomacias, porque “lo ocurrido en Ceuta fue una traición a la patria en toda la extensión de la palabra”. Una traición de las que dejan grietas en el casco y vergüenza en la memoria. “El asalto fue un temporal anunciado” Ochenta mil personas cruzaron la frontera española como quien invade la cubierta de un barco sin capitán. No fue un fenómeno migratorio. No fue una desgracia humanitaria. No fue un accidente. Fue una” maniobra política” perfectamente orquestada por un país hostil a quien Pedro Sánchez y su cobarde gobierno social comunista, llama “vecinos fiables y amigos”. Fue una presión calculada, una orden silenciosa desde Rabat, que autorizó, porque nada se mueve allí, sin su consentimiento, por el propio Rey Mohamed VI Marruecos, quien ordenó abrir la compuerta y dejar que la marea humana avanzara como un temporal que arrasa sin preguntar, como ya lo hiciera su padre Hassan II en el año de 1975, con la Marcha Verde, sobre “la provincia española” del Sahara Occidental Y mientras tanto, nuestro Gobierno… Nuestro Gobierno actual, el social comunista que preside Pedro Sánchez, “decidió arriar velas, apagar luces, esconderse cobardemente en el camarote” y dejar que Ceuta quedara expuesta como un barco abandonado en mitad del Estrecho. Un capitán que se precie, sabe que cuando el mar ruge, se planta en el puente. Un Gobierno como el de Pedro Sánchez actual, se esconde en plena tormenta, traiciona sin mas y se van de vacaciones a La Mareta o a contemplar desde una zona VIP en Guadalajara eclipse solar, que los ayuda a quedarse ciegos y así, no tener que ver la realidad de lo que está pasando en su país España. “El deber de mando; lo que ellos olvidaron” Un capitán sabe que su primera obligación es proteger a su tripulación. No hay matices. No hay excusas. No hay diplomacias. Si un barco es atacado, el capitán responde. Si la mar se levanta, el capitán se mantiene firme. Si un peligro amenaza a los suyos, el capitán se interpone. “¿Pero ¿qué hizo el Gobierno social comunista de España? Lo contrario”. Mientras los ceutíes veían su ciudad desbordada, mientras la frontera cedía, mientras la soberanía nacional era puesta a prueba, el Gobierno de Pedro Sánchez, decidió “mirar hacia otro lado”, como si Ceuta fuera un islote perdido y no una parte de España. Y lo más grave: “otorgó a los asaltantes más derechos que a los propios ciudadanos españoles”. Sanidad, alojamiento, protección jurídica, garantías… Todo para quienes participaron en un ataque organizado. Y para los españoles de Ceuta, silencio. Silencio y abandono. Esto no es mala gestión. Esto no es torpeza. Esto es “TRAICIÓN”. “La Corona, como un faro apagado” Como marino que ha jurado fidelidad al Rey, debo decirlo con el mismo dolor que   firmeza, que “la ausencia del jefe del Estado fue un faro apagado en plena noche”. Cuando una ciudad española es atacada, el Rey debe estar. Debe hablar. Debe defender. Debe marcar rumbo. Pero esta vez, la Corona navegó en aguas de silencio. Y el silencio, cuando la patria sangra, es una forma de traición moral. ¿Alta traición? Si traición es quebrantar la lealtad debida, ¿Qué palabra describe mejor la actitud de un Gobierno que abandona a sus ciudadanos? Si alta traición es actuar contra la soberanía o la seguridad de la patria, ¿Cómo debe llamarse la decisión de ceder una frontera nacional, de minimizar una invasión, de tratar al invasor con más garantías que al invadido? Yo he mandado hombres. He tomado decisiones que podían costar vidas y los he visto hombres confiar en mí porque sabían que no los abandonaría. Sé lo que es el deber. Sé lo que es la responsabilidad. Sé lo que es la lealtad. Y lo que vi en Ceuta fue exactamente lo contrario; “una renuncia al mando”, una cobardía política, una claudicación diplomática, una traición a la tripulación llamada España. “España no es un barco a la deriva” España no es un casco viejo que se deja pudrir en un astillero. España no es una bandera que se esconde para no molestar. España no es una frontera que se abre por miedo a un monarca extranjero. España es un país que merece ser defendido. España es un pueblo que merece respeto. España es una tripulación que no puede ser abandonada. Lo ocurrido en Ceuta no fue un error. No fue una mala gestión. No fue un descuido. Fue una autentica