¿QUÉ SOY YO EN LA VIDA DE LOS DEMÁS, Y EN LA MÍA PROPIA?

¿Qué soy yo en la vida de los demás? ¿Un extraño? ¿Qué soy yo?

¿Qué relación tengo con las personas que conozco? ¿Soy solo un conocido, un vecino y nada más? ¿Oh soy un amigo de verdad?

¿Qué es para mí la persona que conozco? ¿Una más? ¿Oh alguien a quien debo considerar y llegar a amar como a un amigo de verdad?

¿Soy amigo de mis amigos? ¿O soy solo un conocido más? ¿Qué son ellos para mí y yo para ellos? ¿Somos amigos o solo conocidos o, lo que es peor, malos vecinos?

La relación amistosa y la amistad es algo fundamental para todo el que quiera vivir una vida que ayude a los demás, y le ayude, igualmente, a mejorarse personalmente.

“¡Llenar la vida de hechos que llenen nuestra vida es una necesidad para pasar por la vida con vida propia y con valor, para llenarla de alegría, esperanza e ilusión, para contagiar y hacer un mundo mejor!”

“¡Pasar desapercibido por la vida es haber perdido la vida!”

Nos tienen que conocer como una persona amiga y que trata de ayudar, llenando la vida de ilusiones, alegrías y esperanzas de conquistar y tener un mundo mejor.

“¡El mundo es lo que lo hacemos!”  “¡El mundo no es lo me parece que vivo, sino lo que realmente vivo!”

El parecer en la vida es equivocarse y andar despistado sin saber a dónde voy, creyendo que voy y a lo mejor vengo.

¿Qué soy en la vida de los demás y en la mía propia?  ¿Un zombi?

¿O un ser que camina firme y seguro por donde voy y a donde voy?

¿Qué soy en la vida de los demás y en la mía? Esto me lo pregunto, con cierta frecuencia, porque no quiero vivir una vida sin valor para los demás, como tampoco para mi vida.

La vida es el tiempo regalado que se nos ha dado. De nosotros depende que busquemos y encontremos la felicidad y la libertad. La vida es el tiempo que necesitamos para realizarnos y contribuir a que los demás se realicen para beneficio suyo y el mío, y el de todos en general.

No vivimos solos. Vivimos acompañados. Pero ¿realmente estoy acompañado, o estoy solo?

¿Qué domina mi vida? ¿La humildad y el deseo de ser de utilidad, o solo vivir mi vida de manera egoísta sin contar y sin considerar a los demás?

Los egoísmos – que todos son malsanos – son nuestros grandes enemigos personales y sociales: son los enemigos de la humanidad.

El AMOR Y AMISTAD ¿son el medio y la forma de vivir con ilusión, con esperanza y amor para tener una vida con la que he conseguido llegar a la plena felicidad? ¿O es que solo vivo la vida solo?

¿Compartimos la vida con los demás? ¿Cómo es mi realidad? ¿La lleno de contenido y valor, o solo vegeto y nada más?

“¡Cada uno se va labrado su propia vida, y de acuerdo al AMOR Y AMISTAD contribuye a la vida de los demás, y a mejorar la suya¡”

La soledad es una compañera que nos puede arrastrar al mal.

¿Qué soy yo en la vida de los demás y en la mía propia?

Esta es la pregunta que me hago y que recomiendo nos la hagamos todos, si queremos que nuestra vida sea digna de ser vivida para merecer la felicidad que todos necesitamos, para vivir con dignidad y valor, y que la realidad sea la mejor para realizarnos y llegar la final con una vida llena de contenido y valor.

¿Qué soy yo en la vida de los demás y en la mía propia? Usted me lo dirá.

Por mi parte puedo decirle que busco la felicidad y la santidad para vivir una vida llena de alegría, amor y esperanza en un mundo mejor, en el que también vive usted.

¿Qué soy yo en la vida de los demás y en la mía propia? ¿Un conocido o un desconocido? De mi dependen los demás y yo necesito su ayuda, si no mi vida será un páramo de soledad.

¿Qué soy yo en la vida de los demás y en la mía propia? ¿Qué hago para merecer el bien propio y ajeno?

La soledad, el egoísmo y el aislamiento son un enemigo fatal.

No olvidemos los valores si queremos ser felices y libres y vivir una vida llena de contenido y valor, y no en el vacío de la soledad y del dolor.

“¡¡¡Vivimos un momento de la historia que podemos y debemos cambiar para

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La Fiscalía Entre El Fuego Político Y La Ley
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La Fiscalía entre el fuego político y la ley “cuando el Estado deja de disimular”

La vergonzosa petición de absolución a “Begoña Gómez” por parte de la Fiscalía —rematada con el ya célebre, “sin delito no hay autor”, — ha desatado una tormenta que va mucho más allá del caso concreto. Esa frase, impecable en términos penales, se ha convertido en un símbolo de algo que preocupa a muchos ciudadanos; la sensación de que el Ministerio Fiscal ya no actúa como órgano del Estado, sino como mero “instrumento del poder político sanchista”. Porque una cosa es aplicar la Ley, y otra muy distinta es convertir a ésta en un parapeto político. Y cuando la Fiscalía parece escribir titulares para blindar al Gobierno, la sospecha deja de ser sospecha, por el contrario, se convierte en “alarma democrática”, y desde ya le digo a la “fiscal sanchista” que lo tienen crudo, pues en la lista tiene por de momento (hoy 11 de julio) a 126 imputados pertenecientes todos a “la casa de Ferraz”. ¿Se atreverá a actuar igual que lo está haciendo con Begoña Gómez, ejerciendo del mejor abogado defensor y encima pagado por todos los españoles? El otro titular lo confirma: “La Fiscalía acusa a Peinado de inventarse una confabulación para impedir la salida de España de Begoña Gómez.” ¿Inventarse? ¿Confabulación? ¿Desde cuándo la Fiscalía utiliza el lenguaje de un tertuliano para desacreditar a un juez instructor? ¿Desde cuándo el Ministerio Público abandona la sobriedad institucional para entrar en el terreno de la descalificación personal? Aquí es donde lo jurídico y lo político se cruzan peligrosamente y que parece a todas luces de que, a Pedro Sánchez, esto es algo que se la trae al pairo. “El marco legal; lo que la Constitución exige y lo que la práctica niega” El artículo 124 de la Constitución Española establece que el Ministerio Fiscal debe actuar conforme a los principios de “legalidad e imparcialidad”, promoviendo la acción de la justicia en defensa del interés público. Pero también establece que el “Fiscal general del Estado” será nombrado por el Gobierno. Y es precisamente en este artículo constitucional, donde Pedro Sánchez, ha encontrado “un filón de oro”, para explotar e imponer sus criterios, aunque a todas luces, esa dependencia jerárquica, unida a la estructura piramidal del Ministerio Fiscal, genere una tensión evidente entre la teoría constitucional y la práctica política. La frase “sin delito no hay autor” es jurídicamente correcta. Pero su utilización como mensaje político en un caso de enorme sensibilidad revela, una “alineación institucional”, que debería preocupar a cualquier demócrata. Más aún cuando la Fiscalía no se limita a exponer su posición jurídica, sino que acusa, nada menos que al juez instructor de “inventarse una confabulación”; un lenguaje impropio de un órgano que debe representar la neutralidad del Estado. “La Abogacía del Estado”, por su parte, debería defender los intereses del Estado, no los del Ejecutivo. Sin embargo, en los casos que afectan al Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, su actuación parece cada vez más sincronizada con la del Ministerio Fiscal. (¿De quién depende la fiscalía?), y esa sincronización erosiona la separación entre Estado y Gobierno, una separación que es esencial para la salud democrática, pero que el mentado Pedro Sánchez, alumno aventajado de Zapatero y admirador del chavismo más puros y rancio, no quiere o no se ha enterado que, para una España europea y democrática, no cuela, ni con vaselina. “La deriva institucional: cuando el poder deja de disimular” Lo que inquieta no es solo este caso. “Es la trayectoria” en sí misma. Los nombres que se acumulan en la percepción pública —Pumpido, Tezanos, Lola, Ortíz, Peramato, etc, etc, — no son anécdotas aisladas, sino señales de una “degeneración institucional”, en toda regla, que tristemente avanza dio a día y sin pausa. La democracia no se rompe de golpe. Se desgasta. Se contamina. Se llena de gestos que, sumados, revelan una tendencia; la subordinación del Estado al Gobierno. Cuando la Fiscalía, como la actual, actúa como defensa jurídica del Ejecutivo, cuando la Abogacía del Estado actúa como el brazo técnico del sanchismo, cuando los titulares parecen redactados para proteger al poder, el sistema entero se inclina y termina derrumbándose como la torre de Babel. Y lo más peligroso es que el gobierno social comunista actual ya ni siquiera disimula. “La mar risada del Estado” Los marinos, viejos lobos de mar, como este maúro de Telde que suscribe, lo sabemos bien: “la mar risada es traicionera”. Parece calma, parece dócil, parece segura. Pero debajo se mueve una fuerza silenciosa que puede tumbar al barco más sólido. Y este buque que es el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ya solo lo sustenta, los ex etarras de Bildu, pues todavía les queda, que Marlaska les saque de la cárcel a unos cuantos criminales que les quedan pagando sus crímenes, y los “anti todo” comunistas de Sumar, que cuando se les acabe “el actual chollo” se van a tener que poner “a currar como todo cristo”, y a ver a dónde van a ir esa pandilla de fumados, caducos y trasnochados. Porque los otros dos partidos (vascos y catalanes), ya arriaron los botes salvavidas y se han alejado del barco, para que no los arrastre la corriente que a su alrededor se produce, cuando se éste se esté hundiendo sin remedio. España navega ahora en esa mar engañosa. La superficie parece tranquila: instituciones funcionando, comunicados solemnes, lenguaje jurídico impecable. Pero bajo esa superficie se mueve una corriente profunda, que es la erosión de la independencia institucional. La pregunta ya no es si este caso importa. La pregunta es si estamos dispuestos a aceptar que la Fiscalía sea “el ariete político del Gobierno”. Porque cuando eso ocurre, el Estado deja de ser Estado. Y la democracia deja de ser democracia para convertirse en una especie de “chavismo bananero” con piel de cordero manso. El barco aún flota. Pero el agua, compañero, “siempre termina entrando”. Y de un momento a otro escucharemos…. ¡Abandonen el barco! ¡Maricón el ultimo! Y no se preocupen por salvar el “joyero zapatero” o a los