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El Festival Altos de Gáldar vuelve a las medíanías con una edición 2026 llena de música, tradición y reencuentro
El Festival Altos de Gáldar regresa en 2026 con una programación que recorrerá durante las próximas semanas los pagos rurales de Saucillo, Fagajesto, Caideros y Juncalillo. Organizado por la Concejalía de Medianías, que dirige Carlos Ruiz Moreno, y con la colaboración de las Concejalías de Desarrollo Socioeconómico y Turismo, tuteladas por Tine Martín y Ulises Miranda, repectivamente, el festival continúa con su vocación de revitalizar los espacios más alejados del casco urbano, del 23 de enero al 1 de febrero.
 
La edición 2026 propone cuatro jornadas musicales que destacan por su diversidad, calidad artística e identidad local. El ciclo arrancará el viernes 23 de enero a las 19:00 horas en la Carpa Municipal de Caideros con ‘Generaciones que riman’, un encuentro intergeneracional que reunirá a las escuelas rurales de Hoya Pineda, Saucillo y Caideros junto a la Generación del 21, la Escuela Verseadora y reconocidos versadores como Clotilde Cruz Peña, Ana Marys Gil y Yeray Rodríguez. Al día siguiente, el sábado 24, la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, en Juncalillo acogerá un concierto íntimo de Domingo Rodríguez “El Colorao”, acompañado por Juan Carlos Pérez a la guitarra y la voz de Julia Rodríguez.
 
El sábado 31 de enero, desde las 19:00 horas en la Asociación de Vecinos Cruz del Poleo de Saucillo, actuarán los cantadores Thania Gil y José María Dávila, junto a los músicos Misael Jordan y Jorge Granados, en un homenaje a la tradición oral y musical de la zona. El festival concluirá el domingo 1 de febrero a las 12:00 horas en la Asociación de Vecinos de Fagajesto, con Yone Rodríguez Trío, que cerrará esta edición con una propuesta fresca y arraigada a la cultura local.
 
“Este festival es música, es memoria, reencuentro y esperanza”, afirmó Carlos Ruiz Moreno, concejal de Medianías. “Desde su nacimiento, Altos de Gáldar ha sido un puente entre generaciones y territorios. Hoy, más que nunca, queremos que la cultura sea motor de recuperación y orgullo para nuestras medianías”, agregó. La iniciativa nació en 2020 con la finalidad de revitalizar los barrios afectados por el incendio forestal de agosto de 2019, inmerso en el programa ‘La Cumbre Vive’ del Cabildo de Gran Canaria. En esta ocasión, el Ayuntamiento de Gáldar lo organiza y financia en solitario, en coherencia con su compromiso de la descentralización cultural y el turismo sostenible, mostrando la riqueza natural, histórica y humana de la zona. Todas las actividades son gratuitas y abiertas al público.
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Esteban Y Su Madre
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La madre que me parió por Esteban Rodríguez García

Hay expresiones que nacen del alma y guardan verdades eternas. “La madre que me parió” es una de ellas. Dicha con ternura, con asombro o con memoria, nos devuelve al origen, al primer abrazo, al primer cuidado, a esa presencia que nos sostuvo antes incluso de saber quién éramos. Con motivo del Día Internacional de la Madre, quiero rendir tributo a mi madre y, a través de ella, a todas las madres. También a todas las personas que, sin haber parido, han ejercido de madre: quienes han cuidado, acompañado, protegido, alimentado, escuchado y sostenido la vida de otros con entrega silenciosa. Madre es una palabra profundamente vinculada al cuidado, a la atención, al hogar, al crecimiento. Madre es símbolo de vida, de ayuda, de presencia. Es canal por donde la vida llega, pero también raíz desde la que muchas vidas aprenden a mantenerse en pie. Una madre no solo da vida; muchas veces enseña a vivirla. Mi madre representa para mí a esa madre universal, eterna, que continúa más allá de la muerte física. Cuando su cuerpo se disuelve en el tiempo, su espíritu permanece latente en quienes la amaron, la conocieron o recibieron algo de ella. Basta con nombrarla para sentir su presencia. Basta con recordarla para que vuelva su sonrisa, su manera de estar, esa energía serena que todavía acompaña. Ella fue ejemplo vivo de superación y resiliencia. Tenía la capacidad de sobreponerse a los acontecimientos con una calma que no era resignación, sino sabiduría. Respondía a la vida desde la atención plena, desde una serenidad sencilla, desde una sonrisa capaz de abrazar el alma. Su fuerza no hacía ruido, pero sostenía. Su forma de cuidar no imponía, pero dejaba huella. Su presencia tenía ese poder indestructible que sigue impulsando a continuar, incluso en la adversidad. Por eso, celebrar a la madre es celebrar la vida cuidada, la vida acompañada, la vida sostenida por manos que muchas veces dieron más de lo que tenían. Es reconocer la memoria de quienes ya partieron y agradecer a quienes todavía están. Es mirar con gratitud a todas esas personas que han hecho del cuidado una forma de amor. Feliz Día de la Madre a todas las madres y a todas las personas que, sea cual sea su condición, han ejercido la maternidad desde el amor, la presencia y la entrega.