Mercado Agrícola 22 Feb
Mercado Agrícola 22 Feb
El Mercado Agrícola de Gáldar vuelve este domingo 22 de febrero
El Mercado Agrícola de Gáldar regresa este domingo 22 de febrero en el corazón histórico del municipio, junto a la Iglesia de Santiago Apóstol e integrado en el ambiente del Carnaval galdense. Así, el mercado vuelve para ofrecer, un domingo más, lo mejor del sector primario local en un entorno de encuentro, calidad y proximidad.
La iniciativa, impulsada por la Concejalía de Desarrollo Socioeconómico que dirige Agustín Martín Ojeda, regresa en su horario de 9:00 a 13:30 horas y contará con la participación de agricultores y ganaderos de Gran Canaria, quienes ofrecerán productos frescos, de kilómetro cero y con trazabilidad contrastada. Vecinos y visitantes podrán disfrutar de frutas y verduras de temporada, quesos artesanales, mieles silvestres, conservas caseras, panes horneados al fuego, vinos de la tierra y licores locales, todos elaborados con respeto por los ciclos naturales y la tradición del campo canario.
Con un enfoque formativo y práctico, esta nueva edición contará una vez más con la participación alumnado del Programa de Formación en Alternancia con el Empleo (PFAE) preparará una degustación gratuita en vivo, elaborada con ingredientes directamente del mercado. Además, se habilitará un rincón acogedor para sentarse, tomar un café o un cortado y disfrutar de una mañana distendida en el centro urbano, dándole un carácter comunitario a esta iniciativa.
El Mercado Agrícola de Gáldar ha conseguido posicionarse como un espacio comercial de productos km 0 donde dialogan el campo y la ciudad, entre quienes producen y quienes eligen consumir con conciencia. “Cada domingo que llenamos esta plaza, construimos un modelo más justo y resiliente”, señaló el concejal de Desarrollo Socioeconómico, Agustín Martín Ojeda.
El Mercado Agrícola de Gáldar cuenta con la colaboración de la Asociación de Mercados Agrícolas de Gran Canaria y el apoyo de la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica del Cabildo de Gran Canaria. Se presenta como motor de economía circular, consumo responsable, revitalización del casco histórico y promoción de la formación profesional.
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Julio Marino
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1º de Mayo: Cuando la historia interpela al presente

El Día Internacional de los Trabajadores no es una efeméride más. Es una fecha que, cada año, nos obliga a detenernos y mirar de frente una verdad incómoda: la historia del trabajo es la historia de un conflicto permanente entre quienes producen la riqueza y quienes la administran, la reparten o la acumulan. Esa tensión, lejos de ser un vestigio del pasado industrial, sigue definiendo buena parte de las dinámicas laborales del siglo XXI. Para entender la fuerza simbólica del 1º de Mayo hay que volver a Chicago, 1886. A una ciudad que hervía de fábricas, inmigración y desigualdad. A un movimiento obrero que, harto de jornadas de hasta 14 horas, decidió exigir algo tan básico como la jornada de ocho. La huelga, la represión, la revuelta de Haymarket y la ejecución de varios sindicalistas marcaron un punto de inflexión. Aquellos hechos no solo alumbraron una fecha: alumbraron una conciencia; la conciencia de que la dignidad laboral no se concede, se conquista. Más de un siglo después, el 1º de Mayo sigue siendo un espejo. Lo que refleja hoy es un paisaje laboral profundamente transformado, pero atravesado por tensiones que resultan inquietantemente familiares. La sombra de la precariedad La economía global ha cambiado de forma radical. La digitalización, la automatización, la transición ecológica y la reorganización de las cadenas de valor han reconfigurado el empleo; sin embargo, estos cambios no han venido acompañados, en todos los casos, de una mejora equivalente en las condiciones de vida de quienes trabajan. La precariedad se ha extendido como una sombra persistente: contratos temporales, jornadas parciales involuntarias, salarios que no acompañan el coste de la vida e incertidumbre permanente. La brecha salarial, especialmente para mujeres y jóvenes, sigue siendo una herida abierta. Además, la fragmentación del mercado —con trabajadores de plataformas, falsos autónomos y empleos intermitentes— ha debilitado la capacidad de negociación de amplios sectores. La paradoja es evidente: nunca se ha producido tanta riqueza, y nunca ha sido tan evidente que esa riqueza no se distribuye de forma equitativa. El desafío tecnológico: ¿Progreso para quién? La digitalización es uno de los grandes vectores de cambio. Puede mejorar la productividad y reducir tareas repetitivas, pero también puede convertirse en un instrumento de control e intensificación si no se regula adecuadamente. El teletrabajo, por ejemplo, ha demostrado su potencial para conciliar, pero también ha difuminado fronteras y extendido jornadas. Por su parte, la inteligencia artificial puede aumentar la eficiencia, pero también desplazar empleos o precarizarlos si no se acompaña de formación y protección. El 1º de Mayo obliga a plantear una pregunta esencial: ¿Progreso en qué condiciones? La tecnología no es neutral; su impacto depende de decisiones políticas, empresariales y sociales. Una llamada a la acción Desde una perspectiva institucional, este día recuerda que el Estado no puede limitarse a observar. Debe actuar y garantizar que el progreso económico se traduzca en progreso social. El diálogo social —entre gobiernos, sindicatos y empresas— no es un trámite, es una herramienta imprescindible para evitar que los cambios generen exclusión. Pero el 1º de Mayo también tiene una dimensión combativa que no debe diluirse. No es aceptable que la precariedad se normalice, ni que la juventud viva con menos expectativas que generaciones anteriores. No es aceptable que la tecnología se utilice para intensificar ritmos en lugar de mejorar la vida. Esta fecha no es nostalgia; es una advertencia. Una llamada a no dar por sentado lo que costó generaciones conquistar. Una invitación a construir un futuro donde el trabajo no sea un factor de vulnerabilidad, sino un pilar de dignidad. Porque la historia lo demuestra: cuando los trabajadores avanzan, avanza toda la sociedad. Y cuando retroceden, retrocedemos todos. ¡Qué cosas!