Matías Alonso y Lili Quintana, protagonistas del Festival de Humor Xayo en recuerdo del humorista y activista guiense
Matías Alonso Muestra Un Pequeño Papagüevo De Xayo En La Recta Final De Su Espectáculo
Matías Alonso Muestra Un Pequeño Papagüevo De Xayo En La Recta Final De Su Espectáculo
  • Numeroso público llenó la Plaza Grande un año más para compartir este encuentro que rinde homenaje al artista guiense que luchó por los derechos del colectivo LGTBIQ+ 

El Festival de Humor Xayo, que se celebra desde 2019, reunió la noche de este domingo a un numeroso público para recordar al humorista y activista guiense por los derechos del colectivo LGTBIQ+.  En esta ocasión fueron Matías Alonso y Lili Quintana los artistas encargados de hacer reír al público asistente a esta séptima edición de un acto que se ha convertido ya en uno de los más concurridos ya del programa de las fiestas de La Virgen.

El festival, que contó con Kiko Barroso como maestro de ceremonias, comenzó con el momento de recuerdo y reconocimiento a Pedro Moreno Xayo con la presencia sobre el escenario de la Plaza Grande del alcalde de Guía, Alfredo Gonçalves Ferreira, y la hermana del homenajeado, Paca Moreno, en uno de los momentos más entrañables de la velada.

Durante su intervención, Gonçalves Ferreira, visiblemente emocionado, puso en valor «a esos referentes que tenemos en Guía en la lucha de los derechos por la igualdad cuando todo era más difícil» y manifestó que «además de un homenaje a un gran humorista, esto es el recuerdo a aquellos que nos abrieron camino para una sociedad donde todas y todos podamos ser libres».

Fue entonces cuando Kiko Barroso dio paso a las actuaciones de Matías Alonso y Lili Quintana, ambos veteranos y con una extensa trayectoria profesional sobre el escenario.

Matías Alonso se dio a conocer por sus imitaciones de personajes famosos, lo que le facilitó el salto a la televisión nacional. Es una figura polifacética presente en el panorama televisivo de Canarias, tanto en TVE Canarias y TVC en programas de consolidada audiencia, como sobre las tablas del teatro en los musicales Querido Néstor y El Cabaret del Capitán Varela.

Lili Quintana, por su parte, es una de las caras más conocidas del panorama artístico con un registro que abarca el teatro, el cine y la televisión. En Canarias se la terminó de conocer por su entrañable ‘Chona’, el personaje que la catapultó a la fama en todo el archipiélago a través del programa En Otra Clave, de TVC, donde interpreta, también, a otros personajes de éxito, entre ellos, ‘La Andaluza’ o ‘La Policía’.

Con la participación de Matías Alonso y Lili Quintana, se vuelve a rendir homenaje a Pedro Moreno Xayo, un vecino de Guía que ya es parte del legado artístico y humano de Guía y un referente del humor en todo el archipiélago.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es