La Policía Nacional detiene a dos hombres por robo con fuerza en un polígono industrial de Telde  
  • Realizaron supuestamente un butrón para acceder al interior de las oficinas de una nave industrial, de la que sustrajeron dos cajas de caudales 
  • Una llamada recibida en el teléfono 091 alertó a los agentes, que interceptaron rápidamente a los presuntos autores en las inmediaciones de la calle Fernando Sagaseta 

Agentes de la Policía Nacional han detenido en el municipio de Las Palmas de G.C. a dos hombres de 32 y 39 años de edad, uno de ellos con numerosos antecedentes policiales, como presuntos autores de un delito de robo con fuerza. Los mismos realizaron supuestamente un butrón para acceder al interior de las oficinas de una nave industrial en Telde, de la que sustrajeron dos cajas de caudales. Una llamada recibida en el teléfono 091 alertó a los agentes, que interceptaron rápidamente a los presuntos autores en las inmediaciones de la calle Fernando Sagaseta.

Los hechos se desencadenaron tras una llamada al teléfono 091 comunicando un posible robo en el interior de una nave ubicada en un polígono industrial de Telde.

Los funcionarios policiales sorprendieron a dos hombres cuando trataban de abandonar el lugar a bordo de una furgoneta en dirección a la calle Fernando Sagaseta y procedieron a identificarlos. En el registro realizado en el vehículo, los agentes hallaron dos cajas de caudales fracturadas con un total de 3.200 euros en su interior.

Otra patrulla de la Policía Nacional localizó un butrón realizado en uno de los muros de cerramiento que daba acceso a las oficinas y revisó el interior de las instalaciones junto con el encargado de éstas, quien reconoció inmediatamente las cajas de caudales como propiedad de la empresa.

Por todo ello, los dos hombres identificados fueron detenidos como presuntos autores de un delito de robo con fuerza.

Instruido el correspondiente atestado policial, los detenidos fueron puestos a disposición de la Autoridad Judicial competente.

La intervención policial fue llevada a cabo por agentes de la Comisaría de Telde.

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Julio Observando El Mv Hondius
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Por ello, pido perdón desde ya si en estas líneas opino de una forma excesivamente subjetiva o incluso áspera; mi honor y mi condición de marino de carne y hueso siempre pesarán más que las normas frías impuestas desde lejanos despachos internacionales. La inminente llegada a Tenerife del buque MV Hondius, de bandera holandesa y afectado por un grave incidente de infección por un virus peligroso que ha obligado a desviar su ruta inicial, ha desatado un vendaval de interés mediático y social. En situaciones como esta, donde confluyen aspectos jurídicos, operativos y diplomáticos, conviene analizar los hechos con la cabeza fría, desde la perspectiva del Derecho Marítimo Internacional y de los usos consolidados de la navegación comercial. Solo así se puede comprender qué decisiones son razonables, cuáles son obligadas y qué margen de actuación real tienen los Estados involucrados. ¿Se están siguiendo los procedimientos legales? 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En este contexto, el hecho de que el crucero Hondius haya solicitado asistencia y que España esté evaluando su recepción —ya sea en puerto o en un fondeadero seguro— es plenamente coherente con las obligaciones internacionales de nuestro país. La clave aquí no es el simple «permitir o negar» por capricho, sino determinar técnicamente el lugar más seguro para las personas, el buque y el medio ambiente. La hipocresía al otro lado del Estrecho Ahora bien, como oficial de la Marina Mercante, hay una pregunta que me revuelve las tripas y me indigna sobremanera: ¿Es aceptable que el Reino de Marruecos haya rechazado la entrada del buque de buenas a primeras? Mire, no hace falta que Mohamed VI venga ahora a darme lecciones diciendo que, desde un punto de vista estrictamente jurídico, «ningún Estado está obligado a aceptar un buque averiado o en emergencia en su puerto si considera que hacerlo puede comprometer su propia seguridad o soberanía». Las directrices de la OMI recomiendan cooperación, sí, pero no imponen obligaciones automáticas. ¡Qué lástima que el monarca alauita no se ponga tan exquisito ni tan legalista cuando recibe de la Comunidad Europea esos millones y millones de euros destinados a «ayudas sociales» y «desarrollo»! Esos mismos fondos que luego le sirven para asfixiar al campo español, inundando nuestros mercados con productos hortofrutícolas que no cumplen los estrictos controles fitosanitarios que sí se nos exigen a los europeos. Todo para que él siga engrosando su fortuna, siendo ya el rey más rico de África y uno de los más acaudalados del planeta. Yo, que no soy más que un humilde lobo de mar, un maúro de Telde con muchas clacas incrustadas en los «egg» de tanto temporal soportado en una vida de navegante, le pregunto directamente a Mohamed VI con la libertad que da la experiencia: ¿Acaso ese dinero que le regalamos, sumado a la «morralla» de la que se desentiende cada semana enviándonosla en pateras para no tener que mantenerla en su país, le sirve para seguir levantando palacios, pagarse juergas en París y armarse hasta los dientes bajo un sospechoso interés expansionista? Ya lo hizo su padre, apropiándose por las bravas y con el cobarde consentimiento del gobierno español de la época, de la provincia del Sáhara Occidental y sus aguas. Para su suerte, hoy en Madrid tenemos otro gobierno débil al que chantajear con esas misteriosas grabaciones obtenidas del móvil de Pedro Sánchez a través del sistema Pegasus; esas que, según cuentan las malas lenguas cristianas, guarda con celo para exprimir al máximo cuando llegue el momento. 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