Estamos sometidos a una prontitud de ruidos y demasiadas luces que llega a molestar. Parece que todo tiene que ser rápido, como si quisiéramos ganar tiempo.

Creo que diciembre es algo más que luces de colores, regalos, y demás celebraciones simbólicas.

Nos preguntamos con quién pasaremos la nochebuena y el fin de año; será en familia?, con mis suegros?, con los tuyos?, quién cocinará este año?, qué le regalaremos a tus padres?, y a  los míos?… sus respuestas pueden suponer problemas.

Días forzados en los que nos vemos obligados en hacerlo todo por obligación y superficialidad. La navidad también es una temporada muy injusta, porque sólo la disfrutan los que tienen las condiciones para ello.

Sentimientos, desilusiones y sensación de soledad. Nos acordamos más de los que no están, de los que se han ido.

En este mes deben primar las normas de respeto por la salud propia y la de los demás ante la  incertidumbre de la nueva variante de sepa Ómicron. Nos vemos envueltos en un espíritu de amistad y camarería que suele reinar en éstas fechas, que sea con responsabilidad.

Sin embargo podemos convertirnos en portadores de esperanza. La esperanza necesita siempre de tiempo, paciente tiempo de espera; la navidad llegará cuando el tiempo de espera se convierta en tiempo de plenitud. No arranquemos la fruta aún verde, dejemos que madure.

Ha de madurar la navidad en nuestro interior, tiempo para vivir, para sentir, para crecer y compartir. Digamos NO a la agitación por ganar tiempo con prisas para gastar.

 Es tiempo de oportunidad, aunque sea de tareas cotidianas que nos permita disfrutar, apreciar, valorar.

Hemos perdido muchas cosas y hemos dejado de disfrutar de la compañía de muchos seres queridos.

No busquemos la navidad en las fiestas o en los regalos, este mes va más allá, la verdadera alegría tiene que nacer de nosotros mismos y debe surgir desde nuestros propios corazones.

Demos lo que nosotros mismos necesitamos: cercanía, cariño, cuidados. No cerremos el corazón y nuestras puertas. No seamos falsos, no falsifiquemos estos días, sólo así seremos felices y nos llegará la paz.

Que nada ni nadie nos robe el espíritu de la verdadera navidad, hagamos una navidad más auténtica, familiar y entrañable.

Esta es la opinión de los lectores y en ningún caso corresponde con la de nortegrancanaria.com.

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