La auditoría del Fondo Canario de Financiación Municipal demuestra la buena salud financiera del Ayuntamiento       

El Pleno del Ayuntamiento dio cuenta en la sesión de este jueves, correspondiente al mes de noviembre, del informe de la auditoría de gestión del Fondo Canario de Financiación Municipal de 2023, referido a las cuentas del ejercicio 2022, que refleja la buena salud económica del Consistorio. Esta gestión permite que el Ayuntamiento no sea penalizado y pueda destinar a inversión los 2,2 millones de euros restantes para este año procedentes de dicho Fondo. Además, prevé que en el período 2023-2026 no tendrá problemas para cumplir con los niveles de los indicados señalados en la Ley.

Valeria Guerra, concejala de Hacienda del Ayuntamiento de Gáldar, hizo lectura de los principales indicadores del informe. Así, en cuanto al saneamiento económico financiero, se alcanza el indicador de ahorro neto, que se sitúa en un 6,8%, siendo el umbral mínimo superior al 6%. También se alcanza el indicador de endeudamiento a largo plazo, que se sitúa en un 27,3%, con un límite para dicho ratio del 70%. Asimismo, se alcanza el indicador de remanente de tesorería para gastos generales, que se sitúa en un 57,4% y el umbral exigido debe ser superior al 1%. En caso de no cumplir con alguno de estos tres indicadores el Ayuntamiento debía destinar el 50% de la transferencia a sanear sus cuentas.

Con respecto a los condicionantes de cuantía de libre disposición, el Ayuntamiento cumple el de gestión recaudatoria con un 83,3%, mientras que el objetivo mínimo para este año requiere superar el 75%. Se cumple también el condicionante de esfuerzo fiscal con un 105,1% mientras que el límite mínimo para este año requiere superar el 73,25%, equivalente al 78% de la media. En base a ello, no será de aplicación la penalización de un 10% en caso de incumplimiento de algunos de estos condicionantes.

Asimismo, los datos referentes a Galobra reflejan que los ratios de rentabilidad se sitúan por encima de los porcentajes obtenidos en 2021, situándose en una tendencia alcista, y en lo relativo a la estructura financiera la auditoría asegura que el ratio de dependencia disminuye, según se indica en dicho informe.

Acerca de la situación futura, el endeudamiento se situaría en el 2023 en un 21,8% por debajo del límite establecido para esta magnitud. Su evolución durante el periodo 2024-2026 iría desde un 18,9% a un 13,3% del 2024, si bien Guerra añade que “esperamos que en 2027 este dato sea de 0”. «El esfuerzo fiscal realizado por el Ayuntamiento pone de manifiesto que la carga fiscal trasladable realizada ha disminuido con respecto al ejercicio 2021. La valoración final es que el Ayuntamiento de Gáldar no tendrá problemas para cumplir con los indicadores de salud financiera señalados en la Ley para el período 2023-2026», subraya la concejala.

Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar, concluye que «las cuentas de la auditoría reflejan que cumplimos los parámetros a los que nos obliga la Ley del Fondo, que es mucho más restrictiva que la de haciendas locales, tenemos una buena salud financiera», y destacó que «el Fondo reconoce que el año pasado ingresamos 41,4 millones de euros y gastamos 38,1 millones, un superávit de más de tres millones de euros».

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es