El Atlantec Gáldar alcanza el sexto puesto de la Categoría Cadete a nivel nacional

Los de Dani Sarmiento ofrecen una gran imagen en la Fase Final Top 8 del Campeonato de España

La expedición del Atlantec Gáldar vivió un intenso fin de semana en el que los galdenses han disputado la Fase Final Top 8 del Campeonato de España de Balonmano Cadete. Una oportunidad de medirse ante las canteras más potentes a nivel español y, cómo no, una buena oportunidad para seguir aprendiendo en esta importante etapa de formación.

La competición se inició el pasado jueves en el Pabellón de la Ciutat Deportiva Joan Gamper, lugar donde día a día entrena el Barça, conjunto que este domingo alcanzó su decimosegunda Champions League. El rival sería el campeón navarro, un competitivo Helvetia Anaitasuna, el cual sacó a relucir un importante poderío físico, pero no menos capacidad técnica y táctica. A pesar de la derrota 30-40, el Gáldar no perdió nunca la cara al partido, destacando jugadores como Néstor González y Álvaro Díaz con siete y seis tantos respectivamente.

En la segunda jornada, llegaba el turno de competir ante el conjunto anfitrión, un FC Barcelona que demostró porqué muchos de sus jugadores forman parte de los combinados nacionales de esta categoría. A pesar de que el Atlantec mantuvo el pulso hasta el descanso, con 24-19 en el electrónico, el vendaval ofensivo catalán acabó siendo demasiado para los canarios, finalizando el encuentro 49-35.

El Zarautz ZKE sería el rival para cerrar la fase de grupos, en un partido en el que ambos equipos tendrían la posibilidad de luchar por el quinto o sexto puesto a nivel nacional. A pesar del desgaste físico sufrido en los dos partidos anteriores, los de Dani Sarmiento se pusieron el traje de faena para poner en jaque a los vascos. Tras una primera parte muy igualada en la que Diego Méndez se echó el equipo a la espalda, se pudo ver a un Gáldar mostrando una gran intensidad en ambas áreas. En los minutos decisivos la precisión de Diego Tacoronte y Néstor González decantó la balanza 37-36 ante un Zarautz que trató de buscar la épica en los minutos finales.

Ya en la jornada final, el conjunto galdense compitió por finalizar en el quinto puesto de la tabla ante el Prado Marianistas, conjunto castellano manchego que ha demostrado en las últimas temporadas un gran potencial en sus categorías base. A pesar de que el Gáldar consiguió ponerse por delante en los primeros minutos, poco a poco las fuerzas fueron igualándose. Tras el 20-20 reinante al descanso, se pudo ver a un Gáldar mermado por el desgaste físico. Poco a poco, los grancanarios se fueron reponiendo y recortando la diferencia hasta el 35-31. A pesar de que el esfuerzo fue titánico y la actitud la mejor, los cadetes galdenses acabaron cayendo 40-35, logrando un meritorio sexto puesto. Una hazaña que sigue destacando a Gáldar en el mapa del balonmano nacional en las categorías base.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es