Toda Canarias unida en la ofrenda a Santiago de los Caballeros de Gáldar

Gáldar vivió este sábado su romería  ofrenda a Santiago de los Caballeros en una edición muy especial y emotiva, marcada por las limitaciones de la pandemia,  pero en la que no faltaron las tradiciones de esta popular fiesta, como la música de esta tierra que vino de la mano de ochos solistas llegados de cada una de las islas, con interpretaciones inolvidables, junto a una representación de las agrupaciones folclóricas locales que se sumaron a esta solidaria ofrenda  en representación del folclore galdense.

Abriendo la romería los gaiteros de la Casa de Galicia de Las Palmas que comparten con Gáldar a su patrón Santiago y una sorpresa muy especial este año fue  la ofrenda del silbo gomero, patrimonio mundial cultural e inmaterial por la Unesco, que llegó hasta Gáldar recorriendo el Camino de Santiago de Gran Canaria a través de la Asociación Cultural del Silbo Gomero y con un mensaje para este municipio que celebra su  Jacobeo: “la Diócesis de Canarias desea que este Año Santo favorezca la fraternidad y el cuidado común de nuestro pueblo”.

Y a partir de estos sonidos comenzó la ofrenda con llegada al frontis de la Iglesia de las cinco carretas en representación de los pagos y barrios de Gáldar, más los municipios de Santa María de Guía, con su alcalde Pedro Rodríguez; Firgas, Tejeda,  La Aldea y Valleseco que fueron desfilando  ante la imagen del santo.

La primera de las ofrendas la realizó  la corporación de  Gáldar presidida por su alcalde Teodoro  Sosa,  quien en su mensaje de bienvenida dijo que a pesar de ser un año difícil y diferente no podía pasar desapercibido un acto tan importante para los galdenses, y más en un año Santo Jacobeo, haciendo el Ayuntamiento un esfuerzo doble cuidando y siendo responsables con todas las medidas sanitarias y teniendo la seguridad por bandera, en cada evento del mes de julio. Por lo que felicitó al área de Cultura y Fiestas y a todo el personal municipal por el gran trabajo que están haciendo para lograr que estas fiestas sean seguras. Así se logró en este acto con el cierre perimetral de la Plaza de Santiago y su entorno, al que el público asistió con entradas previamente obtenidas.

El verseador Yeray Rodríguez una vez más sorprendió al público con su buen hacer dando paso a cada una de las actuaciones:  Pedro Manuel Afonso por Gran canaria; Candelaria González, en representación de la isla de Tenerife; Leo García Corujo por Lanzarote; Israel Martín por La Palma; Cecilio Aguiar en representación de La Gomera; Angélica Pérez por el Hierro y Almudena Hernández por La Graciosa, más los solistas de las agrupaciones galdenses, Lolo Arteaga, Carmensa Moreno, Guillermo González, Emma Mateo, Sonia Ramos, Clemente Reyes y Carmelo Jiménez, todos se entregaron en cuerpo y alma dando  lo mejor de sus voces y con un buen repertorio de isas parranderas, seguidillas de Lanzarote, el embelezante “canto del boyero”, el baile del vivo, Polca Majorera, y como no la Mazurca de Gáldar y folías al oído  que llegaron al alma de los asistentes.

Dos horas de amor y exaltación a la música y a las tradiciones de esta tierra así como un acto de generosidad y solidaridad hacia las familias que más han sufrido la pandemia, ya que como dijo en su intervención final Manuel Reyes, párroco de la Iglesia de Santiago, esta ofrenda ha demostrado la unión de toda Gáldar y sus gentes que han sido sumamente generosas como se pudo ver al finalizar la ofrenda con todos los productos de la tierra recibidos y que serán repartidos entre los hogares sociales, comedores y Cáritas Diocesana y Parroquial.

Se echó en falta un año más a los romeros y romeras que cada año llegan de todos los rincones del municipio y de la isla, pero con un deseo común de los presentes de que muy pronto Gáldar vuelva a disfrutar de la auténtica esencia de esta fiesta.

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Cuando El Gobierno Navega Entre Favores Y Fugas España En Estado De Escora
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Redacción NorteGranCanaria

Cuando el gobierno navega entre favores y fugas: España en estado de escora

España lleva demasiado tiempo navegando con el casco abierto y el puente de mando mirando hacia otro lado. La sensación, cada vez más extendida, es que el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ha convertido la gestión pública en una “derrota sinuosa”, donde los favores se pagan con dinero de todos, y las decisiones se toman como quien ajusta velas para proteger a los suyos, no para mantener el barco del Estado en equilibrio. El rescate de Plus Ultra y el indulto parcial a Laura Borràs no son dos episodios aislados; son “dos vías de agua abiertas en el mismo costado”; y el Gobierno, lejos de achicar, parece empeñado en “tapar con lonas mojadas lo que ya todo el mundo ve”.  “Plus Ultra: la maniobra que nadie entiende” El rescate de Plus Ultra es, para muchos ciudadanos, el ejemplo perfecto de una política que ya no se guía por criterios técnicos, sino por “lealtades de camarote”. Un rescate millonario, rodeado de irregularidades, defendido con una disciplina férrea por parte del Ejecutivo, como si la prioridad no fuera explicar, sino “blindar”. La pregunta es inevitable: ¿por qué cerrar filas en torno a una operación que huele a gasoil rancio desde el primer día? Cuando un Gobierno se acerca a lo que huele mal, en vez de alejarse, la confianza pública se evapora como la bruma al amanecer.  “Laura Borràs o la condena que se diluye en el oleaje” En paralelo, el indulto parcial a Laura Borràs —condenada por corrupción— ha dejado a muchos jueces con la amarga sensación de que su trabajo puede ser “neutralizado desde tierra firme.” La reducción de la pena, que evita su entrada en prisión, transmite un mensaje devastador: “la justicia es firme solo cuando no molesta al poder”. ¿Hay corruptos de primera y corruptos de segunda? ¿Depende la severidad de la justicia del color político del acusado? La ciudadanía, que no es tonta, ya ha empezado a responder esas preguntas por su cuenta.  “Dos varas de medir, dos mares distintos” Mientras el ciudadano común navega con las normas bien apretadas, pagando impuestos y cumpliendo con la ley, quienes se mueven en la órbita del poder parecen disfrutar de “mareas más suaves”, indultos oportunos y rescates inexplicables. Es la imagen de un país donde “la justicia no es el faro que guía, sino la luz que se apaga cuando conviene”.   “La desmoralización como tormenta perfecta” Lo más grave no es el daño reputacional, sino la “desmoralización colectiva”. Cuando un país empieza a asumir que la corrupción tiene premio, que los favores se pagan con dinero público y que las condenas se negocian, la democracia pierde su esencia. España no puede permitirse que sus ciudadanos piensen que el Gobierno protege a los suyos, aunque hayan sido condenados, ni que rescata empresas con vínculos dudosos mientras exige sacrificios a quienes sostienen el país con su trabajo.  “Cuando el barco que escora y la mar que no perdona” Porque la mar, amigo lector, no entiende de favores. La mar no indulta. La mar no rescata a quien no sabe gobernar su propio barco. Hoy España navega con “escora evidente”, inclinada hacia el lado donde se acumulan los indultos, los rescates sospechosos y las decisiones que huelen a pago de favores. Y todos sabemos lo que ocurre cuando un barco escora demasiado o rompen su ángulo GZ (máxima escora) , primero se pierde la confianza de la tripulación, luego se pierde el control del timón, y al final, si nadie corrige el rumbo, “a mar acaba dictando sentencia”. Y la mar, cristiano, y se lo digo ya, que conozco el oficio, “no admite varias varas de medir” y mucho menos que se le falte el respeto como lo está haciendo desde que lo auparon a presidente unos partidos, que nada quieren saber de España, más que sacar adelante sus propios intereses”. Legal si, constitucional, también; pero carente en absoluto de ética y honor, y cuando un gobierno como el actual social comunista  de Pedro Sánchez, pierde su credibilidad y su honor, quien sufre es España, porque a ellos, como desconocen el valor de la palabra “honor” se las trae todo al pairo. Y mira que esos tristes episodios, yo pensaba que solo ocurrían en las repúblicas bananeras, porque … ¡Casos se ha dado! ¡Qué cosas!