¿ÉXITO?

Quiero contarte una historia, por favor no me interrumpas, intentaré no alargarme: en la actualidad, los jóvenes creen saberlo todo, vivimos en un tiempo en el que lo inmediato prima, por eso ya casi no quedan periódicos. ¿Quién va a querer leer, hoy, noticias de ayer en papel, cuando el dueño del presente, internet, nos permite saber ahora lo que pasó hace diez minutos a miles de kilómetros de donde te encuentras? ¡Qué más da que sea mentira o verdad!

Las aplicaciones móviles nos han enganchado a todos, a mayores y jóvenes. ¿Quién no ha visto alguna vez Facebook, Instagram, TikTok? Eso no tiene por qué ser malo, pero hay que saber seleccionar qué, cómo y cuánto ver, eso es lo complicado. ¿Qué dirían ahora los que llamaban caja tonta a la televisión? No recuerdo bien el nombre de un filósofo español que dice que, hoy día, no hace falta Universidad, todo lo tenemos en el bolsillo, pero sólo si, realmente, quieres aprender. Si lo que quieres es sacarte una foto y ver cuántos likes te dan, pues solo serás un borrego; esto último lo digo yo.

Vivimos en la inmediatez del pan precocinado, en pensar que sólo hay que llegar a la meta, y luego, todo estará solventado. Y no es así, fíjate en Greg Oden, prometedor pivot, número uno del draft de 2007, que apenas pudo disputar poco más de cien partidos en su carrera en la mejor liga del mundo, lastrado por las lesiones. Parecía que todo en él estaba encaminado a lograr el éxito. Sigue viviendo, pero no como esperaba. El camino es largo, aunque el fin parezca próximo, y el éxito… el éxito nunca es inmediato.

—¿Qué haces hablando solo de nuevo?

—Te equivocas, hablo con mi pequeño proyecto de bonsai. Me han dicho que hablarle a las plantas las ayuda a crecer más y mejor.

—Pues, mientras más le hables, más crecerá, y al traste con «tu pequeño proyecto».

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Gema Diaz
Articulos
NGC

La caricia que se atreve a existir

Queridas lectoras, queridos lectores, queridas familias: Hay momentos en los que el silencio se vuelve cómplice y la mirada, un escudo. Pero hoy, en esta edición especial del 28 de junio, Día del Orgullo LGTBIQ+, rompemos el silencio para abrazar lo que verdaderamente nos sostiene: la caricia que se atreve a existir. Esa caricia no es solo un gesto físico. Es la mano de una madre que peina el cabello de su hija trans y le dice “eres hermosa”. Es la mirada de un padre que aprende a nombrar con respeto la identidad de su hijo. Es el abrazo de una familia que, contra viento y marea, elige el amor por encima del miedo. Y es, también, el relato valiente de quienes, como Eva Pascual, nos regalan su imagen y su historia en esta portada. Su rostro no es solo un rostro: es un espejo donde se reflejan la lucha, la ternura y la dignidad de miles de niñas y niños trans que merecen crecer libres. En estas páginas encontraréis relatos que son mucho más que palabras. Son lecciones de vida que nos enseñan que la diversidad no es una amenaza, sino una riqueza. Son testimonios de familias como la de Nereida, que nos muestran que el hogar se construye con respeto, no con etiquetas. Son gritos de amor que se niegan a ser apagados por discursos de odio o por leyes que pretenden borrar lo que ya existe. Porque sí, hoy también alzamos la voz para recordar que hay partidos y voces que quieren arrancarnos los derechos conquistados. Quieren negar la realidad de nuestras infancias, invisibilizar a nuestras juventudes y silenciar a nuestras mayores. Pero no lo conseguirán. Porque cada relato, cada imagen, cada caricia compartida es una oda a la libertad que no se negocia. Esta revista es un acto de resistencia. Es un lugar donde el amor y la tolerancia no son consignas vacías, sino prácticas cotidianas. Es un recordatorio de que ser uno mismo es el primer paso para ser libres, y que proteger a quienes más vulnerables son —nuestras niñas y niños trans— es proteger el futuro de toda la humanidad. Hoy, 28 de junio, os invito a leer estos relatos con el corazón abierto. A emocionaros con cada palabra, a reconoceros en cada historia, a sentiros parte de esta gran familia que es la diversidad. Y, sobre todo, os invito a practicar esa caricia valiente: la que acepta, la que escucha, la que no juzga, la que se atreve a existir. Porque mientras haya una caricia que se atreva a existir, habrá esperanza. Y mientras haya esperanza, seguiremos aquí, juntas y juntos, construyendo un mundo donde nadie tenga que esconderse para ser feliz. Feliz Día del Orgullo. Sigamos tejiendo redes de amor. Con todo mi afecto y compromiso,